La gran sorpresa de este año la dio el maíz; por distintos factores internos y externos, se ha convertido en el principal producto de exportación, que ayudó al ingreso de divisas durante los meses de febrero y marzo.
La historia comienza con las elevadas temperaturas durante los meses de enero y comienzos de febrero, que aceleraron la madurez de los cultivos y esto provocó que se adelantara la cosecha del cereal.
Las declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) llegaron a 1,5 millones de toneladas de maíz y los embarques para dicho mes llegaron a 2,47 millones de toneladas. Esto quiere decir que mucho del volumen exportado en este mes ha sido maíz de la nueva cosecha, que se anticipó y provocó una mayor oferta en el mercado disponible.
Las ventas de maíz nuevo durante febrero fueron por 2,2 millones de toneladas, en su mayoría de operaciones en el disponible.
Pero las ventas forward que hicieron los productores en enero, para entrega marzo y abril, llegaron a los 2,5 millones de toneladas. Y las tres primeras semanas de marzo las ventas primarias llegaron a 1,3 millones, todas con entrega en el mercado disponible.
Por su parte, las DJVE de los exportadores para embarque marzo llegan a 2,9 millones de toneladas, y para los embarques en abril llegan a 3,1 millones de toneladas.
Al 26 de marzo, la exportación ya tenía compradas 10,6 millones de toneladas de maíz de la nueva cosecha, obviamente vendida por los productores.
Podemos ver que el volumen de ventas del cereal de la actual campaña por parte de los productores ha sido de una magnitud que sorprendió no solamente a los exportadores, sino también a los operadores mundiales.
Esto les permitió a los exportadores nacionales vender un volumen extraordinario durante los meses de febrero y marzo, aprovechando una demanda que no pudieron cubrir los exportadores de Estados Unidos ni Brasil.
En estos momentos, los farmers no tienen suficiente volumen de oferta de maíz y los brasileños tienen que esperar el ingreso de la cosecha de maíz safrinhia a partir de junio y julio.
Esta situación provocó una firmeza del maíz argentino (FOB Up river), que cotiza hoy a U$S 216 para embarque abril, mientras el maíz estadounidense FOB Golfo cotiza a U$S 210 y el FOB Paranagua en Brasil a U$S 221, pero en estos momentos no hay oferta.
La política de aranceles implementada por Donald Trump ha provocado una retirada de la demanda de países que compraban maíz estadounidense.
En el caso de China, ya había comenzado a retirarse como comprador de productos de Estados Unidos, incluidos la soja y el maíz, mucho antes de la asunción de Trump a mediados de enero.
En el caso de México, el principal destino de las exportaciones de maíz estadounidense, no está claro todavía cuál va a ser la política de aranceles sobre el comercio de maíz y sobre el comercio de frontera de ganado vacuno producido en Texas y las exportaciones de terneros de dicho estado a México.
Los mejicanos importan 24,8 millones de toneladas de maíz amarillo de los Estados Unidos, para convertir en proteínas animales. México es el principal importador mundial de maíz y el principal destino de las exportaciones de maíz americano.
El maíz procedente de Estados Unidos es la base para la elaboración de alimentos balanceados para ganado vacuno y lechero, además se utiliza para producir almidón.
Otro producto de exportación de México es la carne que se procesa y se exporta en cortes de alta calidad a los Estados Unidos. Este producto proviene de feedlots mejicanos que engordan los terneros importados de Texas y que luego, con industria frigorífica propia, lo procesan y exportan a muchos países del mundo.
Podemos concluir entonces que el mercado de maíz está influenciado por muchos factores externos. La política de aranceles de Donald Trump es el principal, puesto que genera un alto nivel de incertidumbre, volatilidad en los precios y una gran distorsión de los precios de mercado entre los países de origen y de destino en el comercio global.