El cambio de estación no sólo afecta el ánimo, sino también la piel. Después de un verano de sol, calor y relajación, muchos notan un aumento de granos y espinillas.
Este brote se debe a varios factores ambientales y hormonales. Johanna Furlan, cirujana y experta en medicina estética, explica por qué y qué conviene hacer en estos casos.
Causas del brote de acné después del verano
Durante los meses de calor, la sudoración aumenta considerablemente. Este exceso de sudor y la producción de sebo pueden obstruir los poros, creando un ambiente perfecto para el desarrollo del acné.
Otro factor puede ser el uso de protectores solares inadecuados. No todos son adecuados para pieles propensas al acné. Algunos productos comedogénicos pueden obstruir los poros y generar brotes inesperados.
La exposición al sol puede parecer beneficiosa para algunas personas con acné, ya que seca temporalmente la piel. Sin embargo, una vez que la piel se exfolia y pierde el bronceado, los poros liberan todo el sebo acumulado, lo que genera brotes.
En vacaciones, es común relajar las rutinas de cuidado facial. Esto puede provocar una acumulación de impurezas, lo que contribuye a la obstrucción de los poros. También las dietas ricas en azúcares, grasas y alcohol pueden alterar el equilibrio de la piel, sumado a la falta de hidratación, lo que puede empeorar la aparición del acné.
Al regresar a la rutina, el estrés puede generar un aumento en los niveles de cortisol, una hormona que estimula la producción de sebo, agravando el acné.
Cómo prevenir y tratar el acné posverano
Afortunadamente, existen medidas preventivas y tratamientos efectivos para minimizar los efectos del acné después de la época estival.
- Limpieza adecuada: una limpieza facial suave dos veces al día, utilizando productos no agresivos que eliminen el exceso de grasa sin resecar la piel.
- Hidratación constante: optar por una crema hidratante ligera y no comedogénica que mantenga el equilibrio de la piel, sin favorecer la obstrucción de los poros.
- Protección solar adecuada: es fundamental elegir un protector solar oil-free o especializado para pieles con tendencia a acné, para evitar nuevas obstrucciones.
- Exfoliación semanal: una exfoliación suave con productos que contengan ácido salicílico o glicólico ayudará a limpiar los poros, evitando la acumulación de impurezas.
- Alimentación y agua: mantener una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras, y aumentar el consumo de agua para mantener la piel saludable desde adentro.
- Evitar tocarse la cara: no manipular los granos ni tocar el rostro para evitar la propagación de bacterias y la inflamación de los poros.
- Tratamientos médicos: para los casos más severos, Furlan sugiere consultar a un especialista, quien podrá recomendar tratamientos tópicos, orales, o terapias con láser y peelings químicos.