Cansados de las largas demoras en los consulados italianos en Argentina, numerosos descendientes de italianos optaron por viajar directamente a Italia para tramitar la ciudadanía. Sin embargo, un reciente decreto-ley italiano ha frenado abruptamente sus planes al limitar la posibilidad de convertirse en italianos por ius sanguinis (derecho de sangre) a quienes tengan al menos un padre o un abuelo italiano. Esta medida deja fuera a los bisnietos, a menos que alguno de sus progenitores haya nacido en Italia o haya residido allí un mínimo de dos años antes del nacimiento de su hijo.
Ciudadanía: qué dicen los argentinos que quedaron “varados” en Italia
Malu es una de las tantas argentinas que se conectó a un vivo de Facebook organizado por el diputado italo-argentino Franco Tirelli. Ella, como muchos otros, viajó a Italia para tramitar la ciudadanía directamente, harta de la espera en los consulados.
Ahora, comenta con frustración: “¿Nadie sabía en Italia que esto iba a pasar? Quedamos un montón patas para arriba estando ya acá”, publicó Clarín.
La cordobesa Eliana Gómez y su pareja llegaron a Turín el 16 de marzo con la intención de fijar residencia el 1 de abril para iniciar el trámite de ciudadanía a través de su bisabuelo. “Hasta nos casamos para venir a hacer la ciudadanía”, relata Eliana a Clarín.

Sin embargo, el decreto del 28 de marzo los dejó sin opciones, impidiéndoles incluso solicitar un turno para fijar residencia. “Tengo todos los papeles listos para presentar en la comuna, y hoy me dijeron que hasta el 28 de mayo no van a recibir ni dar turnos de nada”, explica, describiendo la incertidumbre y la imposibilidad de trabajar formalmente mientras esperan una definición.
“En Argentina dejamos el trabajo, dejamos la casa, vendimos cosas y de un día para el otro te dejan a la deriva”, lamenta Eliana. La comuna incluso les informó que ellos tampoco saben qué hacer.
Más varados por la ciudadanía italiana inconclusa
Julián Mengo, de Mar del Plata, se encontraba en Alemania con una visa work & holiday mientras reunía la documentación de su bisabuelo para solicitar la ciudadanía italiana. Invirtió más de 500 euros en actas y otros 1.000 euros en armar la carpeta, además de conseguir un alquiler por seis meses en Italia. “Este decreto prácticamente me arruinó”, afirma Julián, quien ahora se enfrenta a la expiración de su visa en Alemania y la incertidumbre sobre su futuro. “Fue un shock”, describe al enterarse de la noticia.
Qué pasó
Franco Tirelli, diputado italo-argentino, explica que la drástica medida se debe al “abuso de gestores y estudios jurídicos que lucraban con la necesidad de quienes querían conseguirla, para trabajar de forma legal en la Unión Europea”. “Los argentinos pasamos a pagar justos por pecadores”, sentencia Tirelli.
Ante la confusión y la angustia, Tirelli pide mantener la calma e “ir a la lógica” y recomienda enfáticamente que “no viaje nadie más que no esté cubierto por el decreto-ley, es decir, sólo hijos o abuelos”. Para quienes tenían planeado viajar como bisnietos, incluso con pasajes comprados, “con dolor” les recomienda soltar esa idea. El diputado anticipa que la limitación a la ciudadanía “va a salir” dado el amplio apoyo gubernamental en el parlamento italiano. Sin embargo, el Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior (MAIE) ya planea pedir la inconstitucionalidad de un punto del decreto que consideran discriminatorio para los “nuevos italianos” al dificultar la inscripción de sus hijos menores como ciudadanos.
No más trámites, por ahora
Mientras tanto, los consulados italianos en Argentina han dejado de recibir trámites de ciudadanía por reconstrucción o por hijos directos, enfocándose únicamente en la emisión y renovación de pasaportes. Aquellos que ya habían presentado sus carpetas en el consulado ahora deben esperar para saber si sus trámites continuarán en Argentina o se centralizarán en una nueva oficina en Roma. Además, por el momento, también están suspendidas las ciudadanías por matrimonio.