Los huevos son uno de los alimentos más consumidos por su aporte de proteínas, vitaminas y minerales, además de su bajo contenido calórico por unidad. Entre las distintas formas de preparación, el huevo duro es una de las más prácticas para ensaladas, rellenos o como colación rápida.
Sin embargo, un error frecuente en la cocina puede reducir su tiempo de conservación. Especialistas en gastronomía señalan que la clave para que los huevos duros duren hasta siete días en la heladera está en no pelarlos antes de guardarlos.
El error que reduce su duración
Aunque en redes sociales suele verse que los huevos duros se almacenan ya pelados, quitarles la cáscara acelera su deterioro.
La cáscara funciona como una barrera natural que protege al alimento del contacto con el aire y de posibles contaminaciones. Sin esa cubierta, los huevos duros deben consumirse en un plazo de tres a cuatro días, incluso si se conservan refrigerados.
En cambio, si se mantienen con la cáscara intacta y se guardan en un recipiente hermético dentro de la heladera, pueden durar hasta siete días en buen estado.
El paso clave después de la cocción

Para mejorar tanto la conservación como el pelado posterior, se recomienda enfriar los huevos inmediatamente después de hervirlos.
El procedimiento consiste en colocarlos en un bol con agua fría, puede ser de la canilla o con hielo, para provocar un descenso rápido de temperatura. Este cambio térmico ayuda a que la membrana interna se despegue de la clara y facilita retirar la cáscara cuando se vayan a consumir.
Una vez fríos, conviene secarlos y guardarlos en un recipiente hermético con tapa dentro de la heladera.
Consejos para pelarlos fácilmente
Cuando llegue el momento de utilizarlos, un truco simple es rodar el huevo suavemente sobre una superficie plana para agrietar la cáscara de manera uniforme. Luego se puede retirar desde uno de los extremos, donde suele formarse una pequeña cámara de aire.
Con estos cuidados básicos, los huevos duros pueden conservarse hasta una semana en la heladera sin perder calidad, lo que permite planificar comidas y aprovechar mejor este alimento versátil.



























