El Ministerio de Ambiente y Economía Circular, a través de la Policía Ambiental de Córdoba, liberó en diciembre de 2024 a una cóndor rehabilitada. El ave, de aproximadamente seis meses de edad, fue devuelta a la naturaleza con un rastreador satelital.
Los cuidadores de la reserva Tatú Carreta la nombraron Carlita porque fue rescatada en la localidad de San Carlos Minas.
Desde entonces, su comportamiento fue monitoreado para estudiarlo, al igual que el de las poblaciones de cóndores en Córdoba. Tras ser liberada, el ave volaba cerca del Parque Nacional Quebrada del Condorito, lugar que fue elegido para su liberación.
Sin embargo, a medida que Carlita se integró a un grupo de cóndores adquirió mayor experiencia y sus vuelos comenzaron a ser más extensos y de mayor altitud, informó el Ministerio de Ambiente.
Al unirse a una familia de cóndores, el ave liberada logró realizar vuelos más prolongados, a una altura superior a los 2.500 metros. Esto se debe a que aprendió más sobre el comportamiento de sus pares: cómo alimentarse, buscar refugio y compartir baños en charcos cuando las temperaturas son elevadas.
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Carlita, la cóndor liberada en Quebrada del Condorito
Gracias al dispositivo colocado en la espalda del animal, se obtuvieron datos de desplazamiento, rutas de vuelo, velocidad, altitud, sitios de descanso y zonas en las que se abastece de alimento. Esa información facilita la toma de decisiones y la planeación de acciones para conservar la especie y sus hábitats.
“La información recolectada está haciendo posible la generación de conocimiento científico y datos para la conservación de la especie en Córdoba. Esto nos permite reforzar políticas públicas que preserven las áreas donde habitan”, indicó Victoria Flores, ministra de Ambiente y Economía Circular.
El recorrido de Carlita, la cóndor liberada en Córdoba
Los datos del dispositivo indicaron que Carlita se encuentra integrada a otros grupos de cóndores y desde su liberación recorrió casi todo el Parque Nacional Quebrada del Condorito y la Reserva Hídrica Provincial de Achala; la Quebrada del Batán; el nacimiento del río Mina Clavero; San Clemente; el lago Los Molinos; Athos Pampa; el cerro Champaquí, entre otros sitios.
Según los registros, entre diciembre y febrero se desplazó por un área de aproximadamente 2.500 km2 (250 mil hectáreas), espacio equivalente a cinco veces el tamaño de la ciudad de Córdoba.
“La semana pasada detectamos que pasó mucho tiempo en el Baño de los Cóndores, que es un lugar en donde esta especie socializa, entonces esto nos indica que fue aceptada por el grupo. La información que nos brinda es muy valiosa, porque es la primera vez que podemos estudiar su comportamiento y por eso valoramos mucho el trabajo conjunto entre todas las instituciones, porque tiene buenos resultados y todos tenemos los mismos objetivos”, explicó Fernanda Fabbio, bióloga del Departamento de Conservación y Manejo del Parque Nacional Quebrada del Condorito.
Carlita, la primera cóndor liberada con un rastreador satelital en Córdoba
Además, el secretario de la Policía Ambiental, Adrián Rinaudo, explicó que este tipo de trabajo en conjunto con las distintas reparticiones es muy beneficioso ya que permite evaluar el proceso de recuperación de un ejemplar y su estado luego de regresar a su hábitat.
“Gracias a un esfuerzo conjunto entre los distintos actores podemos conocer el estado del animal y de esta manera poder comprobar si la rehabilitación y posterior liberación fue exitosa. Si bien en Córdoba ya hemos realizado varias liberaciones de cóndores, esta es la primera que lleva un rastreador y eso nos traza una hoja de ruta para futuras liberaciones de esta especie”, contó Rinaudo.
“Desde nuestro centro de rescate, que se especializa en la recuperación de grandes aves, sabemos que el individuo se liberaba en óptimas condiciones físicas y con el peso adecuado, pero al ser un ejemplar juvenil teníamos dudas de su integración y aprendizaje de vuelo. Poder monitorearla casi a diario y de manera compartida con esta red de trabajo nos da tranquilidad, porque nos permite evidenciar que el trabajo de recuperación en cautiverio se ve reflejado en lo que ocurre en la naturaleza”, señaló María Ahumada, veterinaria de la reserva Tatú Carreta.
“Esto fue importante también para aprender que muchas veces a la naturaleza hay que darle tiempo y hay que esperar. Carlita empezó volando de forma tímida y ahora vuela de una manera impresionante”, añadió sobre la importancia de respetar los tiempos de la naturaleza.
La investigación de Carlita, la cóndor liberada
Gracias a los dispositivos de rastreo GPS, se puede monitorear al ave durante las 24 horas del día. Estos fueron colocados en distintos animales con el objetivo de conocer su comportamiento en silvestría.
El rastreo de Carlita se da en el marco de un proyecto llevado adelante por el doctor Sergio Lambertucci de la Universidad del Comahue-Conicet, cuyo equipo trabaja hace muchos años con el desplazamiento de los cóndores en la Patagonia y Sierras de Córdoba.
“Carlita ya nos ayudó en nuestro primer paso, sabremos de sitios de forrajeo, de dormideros comunales, pero los adultos nos ayudarán también a descubrir qué zonas eligen para su nidificación y reproducción”, contó Orlando Mastrantuoni, encargado del Área Técnica de Campo del grupo de trabajo del doctor Sergio Lambertucci, de la Universidad del Comahue-Conicet.
Además, está previsto colocar dispositivos en ejemplares adultos que se están rehabilitando en la reserva de Casa Grande, departamento Punilla, antes de ser devueltos a la naturaleza.