Muchos piensan que al tomar un remedio, éste sabe dónde tiene que ir. Además, lo que la mayoría cree es que los medicamentos curan una enfermedad, pero en realidad no es así.
Lo que hacen es modificar funciones del organismo para ejercer una acción determinada.
Pablo García, farmacéutico y divulgador en redes sociales como @medicadoo, explica que los medicamentos no tienen “puntería” automática.
Cómo actúan los medicamentos en el cuerpo
Consultado por Infosalus, de Europa Press, el experto grafica la explicación. El ibuprofeno, por ejemplo, una vez ingerido, va por todo el cuerpo y no sabe dónde tiene que actuar, hasta que encuentra su diana terapéutica y entonces causa efecto.
Este fármaco inhibe una enzima llamada COX o ciclooxigenasa, necesaria para producir mediadores de inflamación y dolor. Su acción no distingue entre zonas afectadas y no afectadas, lo que puede generar efectos secundarios.
Otro caso es el del sildenafilo, activo en el viagra, que actúa de manera selectiva sobre la enzima fosfodiesterasa 5. Esto potencia el efecto vasodilatador del óxido nítrico a nivel local, permitiendo recuperar temporalmente la capacidad de erección.
Sin embargo, esta enzima también se encuentra en otras partes del cuerpo, como la retina, lo que puede provocar alteraciones visuales temporales, como ver tonos azules. “Aunque no es tan específica como otras enzimas, el viagra sigue siendo un medicamento bastante selectivo en su acción”, aclara García.
Seguridad y eficacia de los remedios
El farmacéutico resalta que los medicamentos son eficaces y seguros, ya que pasan numerosos ensayos clínicos antes de su comercialización. La fase 4 se centra en la vigilancia de posibles efectos adversos, confirmando que los remedios hacen lo que prometen y con seguridad.
García también alerta sobre la homeopatía, calificada como “pseudociencia del siglo XVIII sin base científica”. Explica que no existen ensayos clínicos que respalden su eficacia ni su seguridad. Por ejemplo, según la homeopatía, el veneno de avispa diluido tendría efectos analgésicos o antiinflamatorios, algo que carece de evidencia científica.
Cómo se desplazan los remedios por el organismo
El farmacéutico Tom Anchordoquy, en el medio Science alert, detalla que los medicamentos no tienen ningún control sobre la parte del cuerpo en la que terminan. Sin embargo, existen algunos trucos químicos y fisiológicos que pueden lograr que las moléculas se aferren más fuertemente a la parte del organismo que nos interesa y menos a las que no.
Así, agrega, los fármacos contienen más que simplemente el principio activo que, de forma directa, logra en el cuerpo el efecto buscado. Estos tienen diversas funciones, pero una de ellas es asegurarse de que el cuerpo pueda procesarla de la manera adecuada y que, además, la sustancia llegue, a través de las autopistas del organismo, allá donde se la necesita.