La Municipalidad de Córdoba volvió a autorizar la instalación de la feria del parque Las Heras sobre la avenida Costanera, en el tramo que se vuelve peatonal los fines de semana. Este corredor forma parte del Paseo Suquía y fue diseñado como un espacio de integración entre el parque y la ribera del río.
Con la presencia de los puestos, la circulación peatonal se interrumpe por completo sobre la calzada. Solo permanecen habilitadas las veredas, por lo que el área que entre semana es utilizada por vehículos ahora está ocupada por feriantes, lo que implica la pérdida del uso recreativo del espacio.
La decisión se tomó tras la relocalización dispuesta por el municipio en 2020, cuando comenzaron las obras de recuperación del parque. En ese momento, la feria fue desplazada unos metros más adelante, entre los puentes Centenario y Alvear, mientras se avanzaba con la puesta en valor del predio.
El secretario de Políticas Sociales municipal, Raúl La Cava, defendió la decisión apuntando a que reduce problemas de tránsito, mejora las condiciones de sustentabilidad de los feriantes y agrega valor a la experiencia de uso del espacio verde.
En los últimos años, se invirtieron más de U$S 10 millones en la transformación del parque Las Heras. El proyecto incluyó la construcción del puente peatonal por los 450 años de la ciudad, la recuperación de la plaza Austria y obras de mejora en la ribera del río Suquía.
La historia de la feria
La feria se instaló en el parque en 2011, por iniciativa del entonces intendente Ramón Mestre. El objetivo era reubicar a los vendedores ambulantes que estaban en la peatonal. Sin embargo, en los años posteriores no paró de crecer y ocupó todo ese espacio verde y su entorno inmediato.
Según una nota publicada por La Voz en 2019, para ese entonces el número de feriantes rondaba los cinco mil, con puestos que ofrecían desde ropa usada hasta alimentos. La extensión abarcaba desde el puente Centenario hasta el puente Antártida, ocupando el espacio con percheros, mantas y tablones.

En aquella etapa, los feriantes se instalaban incluso desde la noche del viernes para asegurarse un lugar el sábado. La mayoría eran personas afectadas por la crisis económica: desde jubiladas acompañadas por familiares hasta trabajadores que habían perdido su empleo y vecinos que vendían objetos personales.
El parque Las Heras perdió su condición de espacio verde: quedó completamente ocupado por los puestos, que al retirarse dejaban el sitio sucio y degradado.
Recuperación del espacio
Durante la intendencia de Martín Llaryora, se decidió recuperar el espacio y relocalizar la feria. Fue un trabajo arduo para que se relocalizaran a pocos metros de allí.
Para la puesta en valor del parque Las Heras y de todo ese sector se invirtieron más de U$S 10 millones, con un proyecto que tenía un claro objetivo de uso que parece desdibujado con la decisión de volver a permitir la instalación.

Daniel Rey, exsecretario de Desarrollo Urbano en la gestión Llaryora y responsable de la puesta en valor del parque Las Heras, cuestionó la decisión. Afirmó que la calle donde ahora se instalan los feriantes fue concebida como un paseo peatonal, para que la gente pudiera caminar, andar en bicicleta o simplemente disfrutar del paisaje.
Rey remarcó que la construcción de gradas junto al río tenía como fin invitar a la comunidad a que se sentara y contemplara la ribera. En ese marco, la integración de todos los espacios fue rebautizada como Paseo Suquía y se pensó como un espacio de conexión entre los parques y el río, con accesos posibles a la feria instalada metros más adelante y sin invadir el espacio principal.

“El concepto era integral. Si querías ir a la feria, podías llegar caminando por la calle peatonal. Pero si no, podías quedarte en el parque sin que te interrumpieran los puestos”, sostuvo el exfuncionario. También apuntó el abandono del sistema de bolardos automáticos que permitían cerrar el paso a vehículos en Costanera y que ahora han sido reemplazados por cintas o barreras manuales.
Para Rey, permitir la instalación de la feria sobre la calle peatonal es contradictorio con el diseño original del parque. “Justamente es peatonal, no es para que pongan una feria”, expresó, y advirtió que esta medida puede ser difícil de revertir si la ocupación se extiende con el tiempo.
La visión urbana impulsada durante la recuperación del parque incluía la idea de una supermanzana que favoreciera el uso recreativo del espacio público. El diseño integraba una zona gastronómica, juegos infantiles y áreas para circular en bicicleta o en patineta. Todo ese plan se pensó como un nuevo pulmón verde para Córdoba, con fuerte anclaje en la cercanía al río.
Pedido de informes
La decisión del municipio también generó reacciones políticas. El concejal Javier Fabre, de la Unión Cívica Radical, presentó un pedido de informes para conocer los fundamentos de la habilitación de los puestos. En un audio difundido por su bloque, el edil expresó su preocupación por los costos económicos y políticos invertidos en recuperar el espacio.
Fabre afirmó que el sábado 10 de marzo constató personalmente que la feria había ocupado toda la traza del paseo, interrumpiendo el tránsito y la circulación peatonal. En su presentación, el bloque radical solicitó información sobre qué decreto autorizó la medida y si se realizó algún relevamiento entre feriantes, como habría indicado un funcionario municipal en medios radiales.
El concejal advirtió que esta situación compromete los esfuerzos realizados para devolver el espacio a la comunidad. A su entender, se corre el riesgo de que la feria vuelva a consolidarse como un asentamiento permanente en un sector clave de la ciudad.
Desde el Gobierno provincial, también surgió malestar por esta decisión. El actual gobernador, Martín Llaryora, impulsó la puesta en valor del parque durante su gestión como intendente. Para el mandatario, la recuperación del espacio fue uno de los logros emblemáticos de su gestión municipal y su ocupación representa un retroceso en el uso público del predio.