La Municipalidad de Córdoba puso en marcha las obras para transformar el edificio del Obispo Mercadillo en el nuevo Centro de Interpretación de las Islas Malvinas. Los trabajos comenzaron hace 30 días en la primera cuadra de calle Rosario de Santa Fe, frente a la plaza San Martín, con el objetivo de recuperar la estructura construida en 1980.
La intervención cuenta con un presupuesto de $ 2.200 millones, financiado por el municipio, la Provincia y el Ente Metropolitano. La iniciativa busca cumplir un compromiso de la gestión del intendente Daniel Passerini con los veteranos de guerra y revalorizar un sector clave del centro histórico que presentaba signos de abandono.
Esta recuperación pretende remediar el avanzado estado de deterioro edilicio que presentaba el inmueble hasta el año pasado. El secretario de Desarrollo Urbano municipal, Diego Peralta, explicó que el edificio llevaba años sin estar abierto al público y funcionaba como un depósito improvisado.

Las patologías arquitectónicas representaban el principal obstáculo para la permanencia de cualquier actividad cultural. Los techos presentaban fisuras graves que comprometían la integridad de los cielorrasos y de las mamposterías.
“Los principales problemas eran las filtraciones; se metía agua adentro”, explicó Peralta sobre la cubierta. La falta de mantenimiento afectó las instalaciones eléctricas y sanitarias del complejo diseñado originalmente por el arquitecto Eduardo Gaggiano a principios de 1980.
El secretario indicó que el sistema eléctrico no cumplía con la normativa de seguridad vigente. La estructura de hormigón demandaba una restauración profunda para evitar el colapso de sectores de la fachada. Resultaba imposible proyectar cualquier uso cultural sin antes realizar una inversión millonaria en la infraestructura de servicios del inmueble.
Preservación del patrimonio
La estructura es un bloque de hormigón revestido en ladrillo visto, cuya fisonomía está marcada por una escalinata de mármol que se eleva por el centro del complejo.

El diseño original cuenta con cinco descansos que conectan con terrazas laterales. En el interior se replica la escalinata, aunque hasta ahora las terrazas funcionaban como oficinas compartimentadas y el subsuelo albergaba un antiguo auditorio.
Las tareas de construcción no afectarán al oratorio original de la casa del obispo Juan Manuel de Mercadillo y Patiño. Esta pieza histórica, que data de principios del siglo XVIII, permanecerá intacta debido a su valor patrimonial y a su jerarquía de Monumento Histórico Nacional.

La obra nueva se desarrolla de forma independiente a la estructura colonial para garantizar su preservación y evitar daños en los muros antiguos.
La transformación se concentra exclusivamente en el edificio inaugurado hace cuatro décadas, que contaba con escalinatas y con un auditorio de hormigón.
Aquella obra consistió en aislar las partes conservadas de la vivienda colonial mediante terrazas ascendentes que actúan como un mirador urbano, con el ladrillo visto como protagonista en el exterior. El proyecto buscó siempre diferenciar claramente lo histórico de lo moderno con materiales contrastantes.
Peralta explicó que la intervención requiere remediar el daño de los ladrillos y las filtraciones en la cubierta superior. Se utilizarán técnicas de sellado para detener la humedad en las vigas principales del edificio municipal.
Espacio para la memoria
La creación de este centro surgió como respuesta a un compromiso asumido por la gestión local con los centros de combatientes. El intendente se comprometió con los veteranos a generar este espacio de memoria y soberanía nacional.
El objetivo es que las nuevas generaciones conozcan la historia de las islas desde una perspectiva educativa.

Durante la búsqueda de ubicaciones, los equipos técnicos identificaron el potencial del edificio del Obispo Mercadillo.
Su ubicación frente a la plaza San Martín refuerza el carácter institucional y simbólico que requiere la temática. El flujo de peatones garantiza una visibilidad masiva para el nuevo centro cultural.
El financiamiento proviene de fondos aportados por la Municipalidad, el Gobierno de la Provincia y el Ente Metropolitano de Córdoba.
La empresa Cede SRL ejecuta los trabajos.
El nuevo programa busca romper con la fragmentación espacial de las antiguas oficinas que poseían las escalinatas interiores.

“Todo el espacio pasa a ser integral; antes estaba todo cerrado, eran todos compartimientos y oficinas tabicadas”, describió Peralta. La demolición de muros internos permitirá crear plantas libres y luminosas para las exposiciones permanentes.
Accesibilidad e innovación
Peralta detalló que el desafío principal era la circulación interna, dominada por escalinatas sin un recorrido claro. Para solucionar esto, el proyecto contempla la perforación del fondo del edificio para crear una nueva conexión vertical. Se busca que el visitante tenga una experiencia fluida desde que ingresa por calle Rosario de Santa Fe.
“La idea fue generar un recorrido y se va a generar una caja de vidrio sobre el fondo”, precisó el secretario. Este elemento funcionará como un nuevo acceso a la parte alta y permitirá una mayor transparencia visual desde la vía pública. La caja de vidrio renovará la estética del edificio de los años ’80.

La accesibilidad universal representa otro de los pilares de la remodelación en la zona céntrica. Por las características de los niveles originales, resultó imposible la instalación de un ascensor tradicional sin comprometer la obra. Los ingenieros evaluaron alternativas antes de decidirse por una solución que no afectara el hormigón.
Habrá rampas mecánicas para garantizar que todas las personas puedan recorrer los niveles. Este sistema permitirá que adultos mayores y personas con movilidad reducida accedan a los balcones sin esfuerzo.
Tecnología y sostenibilidad
El antiguo auditorio del subsuelo dejará de lado su función tradicional de conferencias para dar paso a la vanguardia tecnológica. El espacio se reconvertirá en una sala inmersiva enfocada en ofrecer una experiencia visual envolvente para ciudadanos y turistas. Se trata de una propuesta inédita para los centros culturales de la ciudad.
“Lo que era el auditorio ahora se va a transformar en una sala inmersiva de proyecciones”, destacó el funcionario.
El concepto se basa en una “caja negra” equipada con tecnología de proyección. “Se proyecta en las cuatro paredes y en el piso; como es imagen 360, entrás y estás rodeado”, detalló el secretario. Los contenidos serán supervisados por una comisión de historiadores y veteranos para garantizar el rigor de la información.

El proyecto incorpora un componente gastronómico para asegurar la vitalidad del espacio. Se proyecta la instalación de un bar exclusivo en las terrazas que miran hacia la plaza San Martín. La vista hacia la Catedral y el Cabildo será uno de los mayores atractivos turísticos del lugar.
“La idea es generar un bar en los balcones para que le dé sustento económico al edificio”, explicó Peralta. Los ingresos de la concesión se destinarán al mantenimiento y a la gestión operativa del centro. Esto evitará que el edificio dependa exclusivamente del presupuesto general del municipio.
La obra comenzó formalmente hace un mes y el plazo de ejecución es de 300 días corridos. La intención del municipio es tener el edificio operativo antes de que finalice el año.
Historia del inmueble
La casa del obispo Juan Manuel de Mercadillo y Patiño se construyó a comienzos del siglo XVIII en Córdoba. Se situó frente a la Plaza Mayor, corazón de las instituciones coloniales. El edificio original ocupaba una superficie mayor que la que se conserva actualmente.
Con el tiempo, la propiedad sufrió transformaciones y fue utilizada como cárcel o despacho de bebidas. Del inmueble original sólo quedó el antiguo ingreso, conocido como el oratorio por su cúpula. Durante el siglo XIX, gran parte de la casona fue demolida para permitir la apertura de comercios.
En el año 1941, el Gobierno nacional declaró al sitio como Monumento Histórico Nacional. Se encuentra dentro del área de amortiguación de la Manzana Jesuítica, sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El oratorio es un ejemplo de la arquitectura doméstica del período colonial.
























