La baja capacidad de producción de carrocerías para ómnibus urbanos es otro “cisne negro” que impacta de lleno en la ciudad de Córdoba. La crisis en la provisión de unidades complica el servicio urbano y agrava la situación del Grupo Fam, la empresa que comenzó a operar este mes en los corredores 2, 5 y 7, además de las líneas 600 y 601.
La flamante prestataria había prometido incorporar 149 coches nuevos y una cifra similar de usados para hacerse cargo del servicio. Sin embargo, hasta ahora llegaron apenas unos 30 colectivos usados marca Agrale, provenientes del Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba). La empresa había comprometido 50 unidades para esta etapa del mes, pero no logró alcanzar ese número.
Según información a la que accedió La Voz, este fin de semana llegarán 16 unidades más. A comienzos de abril, podrían incorporarse otros 14 colectivos, lo que permitiría a la empresa alcanzar los 60 coches, aún muy por debajo de lo anunciado.
El escenario se volvió más complicado luego de que Ersa, la empresa que le alquila parte de la flota a Fam, retiró 25 colectivos en buen estado que estaban en uso. Esa decisión obligó a Fam a reorganizar sus recursos y profundizó los problemas de frecuencia en los corredores que opera.
Desde hace dos semanas se vienen registrando reiterados incumplimientos de frecuencias en esas líneas. Esto generó un aluvión de quejas de miles de usuarios que dependen del transporte público para ir a trabajar, a estudiar o a realizar actividades cotidianas. Las zonas más afectadas son barrios populares del este y del sur de la ciudad.
Las posibilidades de que se sumen más unidades en el corto plazo son limitadas. En el caso de los ómnibus usados, podría haber una oportunidad derivada de los cambios en la política de subsidios del Gobierno nacional. Como consecuencia de esas modificaciones, algunas empresas del Amba están bajando frecuencias y generando un excedente de unidades.
En ese marco, ya estaría comprometido el envío de otros 40 coches usados a Córdoba para reforzar la flota de Fam. De todos modos, esos colectivos tendrían como contrapartida la devolución de más unidades a Ersa. En definitiva, no alcanzan para mejorar las frecuencias, sino para mantener las prestaciones actuales.
Nuevos problemas
En cuanto a las unidades cero kilómetros, el panorama es aún más complejo. La falta de disponibilidad de carrocerías en el país viene provocando demoras que se arrastran desde el año pasado. A corto plazo, no se espera que haya disponibilidad suficiente como para satisfacer la demanda de Córdoba.
Los ómnibus urbanos se producen en dos etapas. Por un lado, se fabrican los chasis, que pueden ser marca Mercedes-Benz, Agrale o Iveco. Por el otro, se montan las carrocerías, cuya producción hoy no alcanza a cubrir la demanda de vehículos terminados.
Un empresario del sector, con líneas en distintas provincias, relató que encargó 20 coches el año pasado, ya pagados, pero recién podrá disponer de ellos en junio próximo.
La situación se repite en otras jurisdicciones, incluida Córdoba, donde una operadora local todavía espera unidades compradas a principios de año. Para una renovación de 50 colectivos, recién comenzarían a llegar en agosto.
El principal problema es que Marcopolo, la carrocera más grande del país, dejó de producir modelos urbanos tras el parate que generó la pandemia de Covid-19. Hasta hace un tiempo, podía fabricar hasta 120 carrocerías mensuales.
Su salida del mercado generó un déficit que no logró ser cubierto por las demás carroceras radicadas en Argentina.
A esto se suma que los cambios en los subsidios nacionales que viene aplicando el gobierno de Javier Milei complicaron la renovación de la flota en el mayor distrito donde se usan coches con configuración urbana: el Amba.
Esta baja demanda hizo que las carroceras bajaran drásticamente su producción el año pasado, situación que no es fácil de revertir.
“Si necesitan 300 ómnibus, hay que esperar hasta el año que viene”, reconoció un empresario del transporte con operaciones en otras provincias.
La importación
Frente a este panorama, las empresas exploran alternativas. Una posibilidad es importar unidades terminadas desde Brasil. Sin embargo, en el caso de Mercedes-Benz, los costos son superiores a los de un colectivo carrozado en el país, lo que vuelve inviable esa opción para la mayoría de los operadores.
Otra alternativa que comienza a ganar terreno es la compra de unidades completas de Volkswagen. Algunas firmas santafesinas ya optaron por estos vehículos, que resultan más económicos que los producidos en Argentina. Aunque esta opción podría aliviar la falta de unidades, también representa un desafío logístico.
En general, las empresas de transporte prefieren operar con una sola marca para facilitar el mantenimiento y la gestión de repuestos. La incorporación de distintas marcas atenta contra esa lógica y complica la operatividad diaria. Por ese motivo, la idea de sumar vehículos de marcas variadas es resistida por los operadores.
Sin embargo, la urgencia por mejorar el servicio podría obligar a flexibilizar esa estrategia. Habrá que ver si el Grupo Fam sigue firme en su promesa de incorporar coches marca Agrale o comienza a explorar la importación de vehículos terminados de Brasil.