Aunque su picadura puede parecer inofensiva en un principio, los mosquitos son responsables de transmitir algunas de las enfermedades más graves, como la malaria, el dengue y el zika.
Las picaduras de mosquitos no sólo causan picazón e incomodidad, sino que también representan una amenaza significativa para la salud pública, especialmente en zonas tropicales y subtropicales.
Un estudio de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos, publicado en Science Translational Medicine, identificó un medicamento con el potencial de suprimir las poblaciones de mosquitos y ayudar a controlar la malaria.
Convierte la sangre en mortal para los mosquitos
Los investigadores descubrieron que cuando los pacientes toman nitisinona, su sangre se vuelve mortal para los mosquitos. “Una forma de detener la propagación de enfermedades transmitidas por insectos es hacer que la sangre de animales y humanos sea tóxica para estos insectos hematófagos”, contextualiza Lee R. Haines, profesor asociado de investigación de ciencias biológicas en la Universidad de Notre Dame.
Normalmente, la nitisinona se utiliza para personas con enfermedades hereditarias raras, como la alcaptonuria y la tirosinemia tipo 1, cuyos cuerpos tienen dificultades para metabolizar el aminoácido tirosina. El medicamento actúa bloqueando la enzima 4-hidroxifenilpiruvato dioxigenasa (HPPD), lo que previene la acumulación de subproductos dañinos de la enfermedad en el cuerpo humano.
Cómo un remedio puede controlar la población de mosquitos
Cuando los mosquitos ingieren sangre que contiene nitisinona, el medicamento también bloquea esta enzima crucial, la HPPD, en sus cuerpos. Esto impide que los mosquitos digieran correctamente la sangre, lo que provoca su muerte rápida.
Los investigadores analizaron las concentraciones de dosificación de nitisinona necesarias para matar mosquitos y cómo esos resultados se compararían con los de la ivermectina, el fármaco ectoparasitario de referencia (un medicamento que ataca específicamente a ectoparásitos como los mosquitos).
“Pensamos que, si queríamos seguir este camino, la nitisinona debía tener un mejor rendimiento que la ivermectina”, aporta Álvaro Acosta Serrano , profesor de ciencias biológicas en Notre Dame y coautor del estudio.
De hecho, el rendimiento de la nitisinona fue fantástico; tiene una vida media en sangre humana mucho más larga que la de la ivermectina, lo que significa que su actividad antimosquitos permanece circulando en el cuerpo humano durante mucho más tiempo. Esto es crucial en aplicaciones de campo por razones de seguridad y económicas.
La lucha contra enfermedades trasmitidas por mosquitos
El equipo de investigación recopiló datos sobre cómo se metabolizaba el fármaco en la sangre de las personas, lo que les permitió afinar su modelo y proporcionar una validación farmacológica de la nitisinona como una posible estrategia de control de la población de mosquitos.
Se demostró que la nitisinona dura más que la ivermectina en el torrente sanguíneo humano y puede matar no sólo a mosquitos de todas las edades (incluidos los más viejos, que son los más propensos a transmitir la malaria), sino también a los mosquitos resistentes a los insecticidas tradicionales.
La nitisinona es un compuesto versátil que también puede usarse como insecticida. Lo más interesante es que ataca específicamente a los insectos hematófagos, lo que la convierte en una opción ecológica, afirma Acosta Serrano.
Como beneficio no deseado, ampliar el uso de nitisinona como herramienta de control de vectores podría aumentar consecuentemente la producción del fármaco y disminuir el precio de los medicamentos para pacientes que padecen enfermedades genéticas raras en la vía del metabolismo de la tirosina.
A pesar de que la nitisinona muestra ser eficaz en matar mosquitos, su aplicación generalizada dependerá de varios factores, como la dosificación adecuada, los costos de producción y la accesibilidad para las poblaciones afectadas, especialmente en regiones con alta incidencia de malaria.