Cuando se utilizan demasiados productos, o se combinan incorrectamente, se altera el equilibrio natural de la piel, lo que puede llegar a generar inflamación, sequedad y hasta sensibilización crónica.
Una rutina de skincare saludable comienza por simplificar los pasos. Menos es más y limitarse a lo esencial, como la limpieza, la hidratación y la protección solar, es suficiente para mantener la piel equilibrada y protegida frente a factores externos.
Según los expertos, evitar el exceso de productos ayuda a prevenir irritaciones y permite que la piel se autorregule de manera natural.
“Menos es más”: simplificar la rutina de cuidado de la piel
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Una rutina de skincare saludable no tiene por qué ser complicada, asegura el dermatólogo Alejandro Fernández Casado.
Según su recomendación, lo ideal es simplificar los pasos y centrarse en lo esencial: limpieza, hidratación y protección solar. Este enfoque básico es suficiente para mantener la piel equilibrada y protegida de factores externos.
El uso excesivo de ingredientes activos como retinoides, ácidos exfoliantes y vitamina C, sin una supervisión adecuada, puede aumentar el riesgo de desarrollar afecciones como dermatitis por contacto o acné cosmético. Por eso es fundamental elegir productos que se adapten al tipo de piel y sus necesidades específicas, lo que maximiza los beneficios y reduce el riesgo de efectos adversos.
¿Por qué el exceso de productos daña la piel?
Uno de los problemas más comunes asociados con el uso excesivo de productos de cuidado de la piel es la irritación cutánea. Los ingredientes activos potentes, si se usan en exceso, pueden eliminar los aceites naturales de la piel y debilitar su barrera protectora.
Esto puede resultar en una mayor vulnerabilidad a factores externos, como cambios climáticos o contaminación. Además, la piel puede acostumbrarse a ciertos activos, lo que reduce su efectividad y genera dependencia cosmética.
El exceso de productos también puede llevar a una piel reactiva, que se enrojece fácilmente y presenta sensibilización crónica. En algunos casos, el uso de aceites y cremas densas puede obstruir los poros y generar brotes, acelerando la aparición de acné cosmético.
Combinaciones peligrosas: Evita la mezcla de activos
Otro aspecto a tener en cuenta es la combinación de activos en la rutina de cuidado. Según Fernández Casado, ingredientes como los ácidos exfoliantes y los retinoides no deben usarse juntos sin la orientación de un dermatólogo, ya que su combinación puede causar irritaciones severas. La clave está en conocer bien los productos que utilizamos y las interacciones que pueden generar.
Los especialistas coinciden en que, además de la reducción en el número de productos, una dieta equilibrada juega un papel fundamental en el mantenimiento de una piel saludable. Las frutas cítricas, ricas en vitamina C, estimulan la producción de colágeno y combaten el daño oxidativo, mientras que los pescados grasos como el salmón y el atún son fuentes de omega-3, esenciales para reducir la inflamación y mantener la hidratación de la piel.
Además, se recomienda incluir en la dieta vegetales de hojas verdes como la espinaca y el kale, que contienen antioxidantes que favorecen la regeneración celular. El té verde, con sus catequinas, también es beneficioso para mejorar la elasticidad de la piel y reducir la aparición de arrugas.
No se debe olvidar que la hidratación interna es tan importante como la externa. Beber suficiente agua y consumir alimentos ricos en antioxidantes, como frutas y verduras, contribuye a mantener la piel en óptimas condiciones.