El uso del flúor en la higiene dental infantil genera dudas frecuentes entre madres y padres. Sin embargo, la evidencia científica es consistente. Utilizado en la concentración y cantidad adecuadas es clave para prevenir la caries desde la primera infancia.
El doctor Miguel Hernández Juyol, presidente de la Sociedad Española de Odontopediatría (Seop), afirmó que la base de la prevención es el hábito diario de higiene oral y la disponibilidad continua de niveles bajos de flúor en la boca.
Desde cuándo usar pasta con flúor
La recomendación es iniciar el cepillado con pasta dental fluorada desde la erupción del primer diente temporal, que suele aparecer alrededor de los 6 meses de edad.
La higiene debe realizarse dos veces al día, especialmente por la noche, que es el momento más importante.
Según la Seop, el cepillado en niños pequeños debe ser realizado por un adulto. Se puede permitir que el niño practique durante un minuto y luego completar la limpieza otro minuto. La supervisión se aconseja al menos hasta los 8 o 10 años.
Cuánta pasta poner según la edad
La concentración y cantidad de flúor varían según la edad:
- De 0 a 5 años: pasta con 1.000 ppm de flúor, en una cantidad similar a un grano de arroz o pequeña mancha.
- Desde los 6 años: pasta con 1.450 ppm, en cantidad equivalente a un poroto.
En casos de alto riesgo de caries, el odontopediatra puede indicar concentraciones mayores, incluso hasta 5.000 ppm, bajo prescripción profesional.

Cómo actúa el flúor en los dientes
El flúor fortalece el esmalte dental mediante varios mecanismos. Favorece la remineralización del esmalte, previene la desmineralización causada por ácidos y transforma la hidroxiapatita en fluorapatita, más resistente a la acción bacteriana.
Además, inhibe el crecimiento y la adhesión de bacterias y puede disminuir la sensibilidad dentaria.
El error frecuente
Uno de los errores más comunes después del cepillado es enjuagar la boca con agua.
Los especialistas recomiendan escupir los restos de pasta, pero no enjuagar ni con agua ni con colutorios inmediatamente después, ya que esto reduce la concentración de flúor disponible y disminuye su efecto preventivo.
Colutorios y barnices: cuándo se indican

Los enjuagues con flúor pueden utilizarse cuando el niño controla el reflejo de deglución y es capaz de escupir. No obstante, en menores con bajo riesgo de caries, no se observaron beneficios adicionales frente al uso diario de pasta fluorada.
En pacientes con mayor riesgo, el odontopediatra puede aplicar barniz de flúor en consultorio como estrategia preventiva complementaria.
La recomendación general es consultar con el odontopediatra para evaluar el riesgo individual y definir la estrategia adecuada.

























