Este miércoles quedó formalmente inaugurada la residencia para ingresantes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
El edificio tiene plazas para 150 estudiantes y actualmente ya están alojados 135. Además se definió una lista de espera de 123 aspirantes en caso de producirse alguna baja.
Se trata de ingresantes de 17 a 24 años que aspiran a formar parte de diversas unidades académicas. Las que cuentan con mayor representación son Ciencias Médicas, Psicología, Ciencias Exactas y Ciencias Económicas.
Sobre los lugares de procedencia, el 44% de los residentes provienen del interior de la provincia de Córdoba; un 15,7% de Jujuy; el 5,2% de Santiago del Estero; y el resto de otras provincias como Catamarca, Chaco, Formosa, Neuquén, Río Negro, Salta y San Luis.
La beca de alojamiento en la residencia será de 11 meses, período comprendido entre febrero y diciembre inclusive, solo durante el primer año de la carrera.
El beneficio no es renovable, con el objetivo de brindar una oportunidad de comienzo de estudios a mayor cantidad de alumnos en los años venideros.
Durante el acto inaugural, el rector Jhon Boretto destacó: “Como universidad pública no podemos abandonar el objetivo de la inclusión. Esta es una vieja demanda de la comunidad estudiantil que la Universidad de Córdoba no había podido concretar en estos tiempos. Nos sirvieron las experiencias de otras universidades y de nuestra Facultad de Ciencias Agropecuarias para tomar la decisión de impulsar a una escala mayor esta primera experiencia de residencia que implicó un modelo de gestión diferente”.
Por su parte, el secretario de Bienestar Universitario y Modernización, Matías Lingua, agradeció a los primeros estudiantes alojados por “seguir apostando” a la UNC. “Muchos de ellos son la primera generación de su familia que llega a la universidad y sabemos lo que eso significa. El camino universitario es un proceso de transformación integral y por eso este espacio no es solo un techo y una cama, es un lugar que hemos pensado, diseñado y dispuesto para acompañarlos en su trayecto inicial en esta institución”, expresó.
Las otras dos universidades nacionales cordobesas, en Río Cuarto y en Villa María, cuentan desde hace años con residencias para algunos de sus alumnos.
Los primeros residentes
El edificio de nueve pisos inaugurado este miércoles se ubica en Deán Funes 328, dentro de una galería en el microcentro de la ciudad.
Ocho de sus plantas son para habitaciones compartidas mientras que el noveno piso es un espacio de de estudio, aprendizaje e intercambio académico.
Los chicos contarán allí con servicio de conexión a internet, calefacción, aire acondicionado y lavandería. En el último piso, se ubican las oficinas del equipo técnico con una trabajadora social y una psicóloga disponibles para contener y resolver inquietudes de los estudiantes.
Mientras que un grupo de estudiantes en situación vulnerable ingresó el 10 de febrero, el resto de los residentes se incorporó la semana pasada de forma progresiva.
Luz Dean (20) y Matías Serruya (20), ambos oriundos de San Martin de los Andes, Neuquén, fueron de los primeros en arribar a la residencia ya que los cursillos de sus carreras comenzaron el 20 de enero. “La verdad que la convivencia fue mejor de lo que esperaba. Son todos muy respetuosos y pude estar tranquilo para estudiar, la sala de estudio es muy cómoda y está bien equipada”, contó Matías.
“Como todavía no llegaron las ollas y no tenemos anafe nos tramitaron viandas. Asi que eso nos ayudo para arreglarnos estos días. Tenemos pava y horno eléctricos, microondas, cada uno se organiza para comer según sus horarios de clase”, describió Luz.
Por su parte, Nicolás Duarte (17) habló sobre las ventajas de alojarse en la residencia: “Lo lindo de estar acá es poder ir a la facultad y encontrarte mucho más facil con chicos que conoces, poder juntarte a estudiar y tambien conocerse para formar lazos, porque estas en una ciudad que conoces poco, es imprescindible el vínculo con pares”.
En esa línea, Luz sumó: “la residencia es una gran ayuda, agradezco la oportunidad porque es lo que me permitio poder venir a estudiar acá. Sino hubiera sido algo muy difícil para mi familia sostenerlo. Es complejo cuando sos ingresante y estas empezando, estas solo y venis de un pueblo”.
En muchos casos los alojados no hubieran podido estudiar sin contar con esta beca. Un ejemplo es el de Agostina Rearte (20) que vive en San Francisco y siempre quiso estudiar abogacía. “Si bien hay un polo educativo en mi ciudad abogacía solo se puede estudiar en una privada. Intente hacer las dos cosas, me meti a la Policía pero no di a basto, era muy caro estudiar ahí. En mi familia somos muchos y yo me iba a dedicar a trabajar hasta que me entere de esta beca y me anoté. Estoy muy agradecida”, relató.