Este 29 de marzo el cielo ofreció un espectáculo astronómico particular: un eclipse solar parcial que pudo ser visible desde amplias zonas del hemisferio norte, incluyendo el noreste de América del Norte, gran parte de Europa y Rusia, extendiéndose incluso hasta el norte de África.
Este fenómeno, que se produjo cuando la Luna en su fase nueva se interpuso parcialmente entre la Tierra y el Sol, brindó la oportunidad de observar cómo nuestro satélite natural parece darle un “mordisco” a nuestra estrella, tal como lo describe la Nasa .
A diferencia de un eclipse solar total, este evento no sumió a las regiones afectadas en una oscuridad plena ni permitió contemplar la corona solar
Sin embargo, sí ofreció un singular juego de luces y sombras.