Este jueves, el Tribunal Oral Federal N° 2 de Córdoba dará a conocer el veredicto por la desaparición de Yamila Cuello, vista por última vez el 25 de octubre de 2009. A 15 años de su ausencia, su familia espera una sentencia que haga justicia.
El caso reviste las características típicas de un femicidio, solo que esa figura no se puede aplicar ya que no existía en el Código Penal de la época en la que desapareció la mujer.
El día de la sentencia llega con Néstor Simone, expareja de Yamila, como único acusado. Tanto la querella como la fiscalía pidieron la pena máxima de 25 años de prisión por homicidio, mientras que la defensa insistió en su absolución, argumentando falta de pruebas directas.
El tribunal concedió el derecho a la última palabra a Simone, quien simplemente dijo: “Soy inocente”. Acto seguido, se pasó a un cuarto intermedio hasta las 11, hora en la que el TOF 2, integrado por los jueces Fabián Asís (presidente) y las vocales Noel Costa y Carolina Prado, tendrá la decisión final.
Para Ramón Palacios, el otro acusado, la querella y la fiscalía pidieron la absolución.
Tanto el fiscal de Cámara, Carlos Gonella, como la querella de la familia de Nicolás Cuello (padre de Yamila), representada por Mercedes Crespi, y el acompañamiento de Soledad Cuello, coincidieron en que hay elementos suficientes para demostrar que Simone fue la última persona que vio a Yamila con vida.
Si bien el cuerpo de Yamila nunca apareció y se perdió prueba valiosa en un proceso judicial de 15 años con demoras e impericias, los acusadores insisten en que el contexto de violencia de género que Simone ejercía contra la joven fue determinante en su trágico final. “Simone manipulaba y ejercía violencia psicológica, física, sexual y económica sobre Yamila”, dijo el fiscal en sus alegatos.
Durante el juicio se ventiló también cómo Simone y su hermano de crianza, Ramón Palacios, entregaban a Yamila como “moneda de cambio sexual” en juegos clandestinos.
La defensa apuntó contra el tío
Ayer, en la continuidad del juicio, se escucharon los alegatos de la defensa de Simone, representada por Ana María Blanco, quien pidió la absolución ya que entendió que las pruebas analizadas no acreditan ni el homicidio ni el lugar donde podría haber ocurrido.
Puntualmente hizo referencia al celular de Yamila que quedó en la casa de su abuela, con quien convivía. Para la defensa, Yamila volvió con vida luego de reunirse con Simone y fue en su casa donde podría haber sido asesinada por su tío, Pedro Contreras, quien ejercía violencia contra ella y otras mujeres de la familia.
La defensa del acusado indicó que Yamila vivía en un entorno familiar violento, quien facilitaba su prostitución y apuntó contra la falta de investigación en la figura de su tío.
La otra hipótesis que planteó la defensa de Simone es que Yamila podría seguir con vida.
En cambio, para la querella y la fiscalía Yamila salió al encuentro con Simone sin su celular y jamás regresó a la casa de su abuela.
Luego de su alegato, la querellante Crespi pidió la palabra para oponerse a la ventilación de datos que no tenían que ver con el objetivo de la defensa. En tanto, Soledad Cuello, hermana de Yamila, dijo: “Fue muy duro escuchar a la defensa del acusado, pero está probado que él mató a mi hermana”.
Soledad dijo que los dichos de la defensa fueron “muy crueles” y que el proceso del juicio fue “muy difícil”, pero agradeció todo el acompañamiento recibido. También dijo que espera una “condena ejemplar” para quien considera que es el asesino de su hermana.
“No quiero que la historia de Yamila quede en el olvido. No quiero que nadie más pase por esto, fueron muchos años. Espero que ninguna otra familia tenga que pasar por esto. La impunidad nos sigue doliendo todos los días. Yo sigo buscando a mi hermana y no voy a parar hasta saber la verdad”, explicó Soledad en diálogo con La Voz.
15 años de búsqueda
Desde el momento en que desapareció Yamila, Soledad dedicó su vida a la búsqueda de justicia. Su testimonio, cuando aún no existía el movimiento Ni Una Menos y la sociedad no hablaba de femicidios ni de trata de personas, se volvió una voz fundamental en la lucha contra la impunidad en estos casos. Así, se volvió una referencia en la lucha contra la violencia hacia las mujeres.
Soledad asegura que durante estos 15 años enfrentó el desamparo del Estado, la falta de respuestas y la indiferencia judicial. A pesar de ello, no dejó de exigir justicia por su hermana y para todas las mujeres víctimas de desaparición y trata.
“En ese momento yo empecé esta lucha con hijos chiquitos; hoy tienen más de 19 años. Perdí mucho tiempo de estar con ellos buscando a mi hermana”, dijo apenada. Hoy sus hijos la acompañaron en las audiencias en las que se recordó todo el proceso de búsqueda en esta década y media.

Soledad también denunció que la violencia de género y la trata de personas siguen siendo una problemática grave en Argentina, y que los casos como el de Yamila no son aislados, sino parte de una red de violencia estructural que afecta a mujeres en situación de vulnerabilidad.
“Nosotras, las familias, terminamos haciendo el trabajo que el Estado no hace. Seguimos investigando, seguimos buscando, seguimos exigiendo justicia”, aseguró.
“Una condena daría un poco de alivio para que otra mujer no corra la misma suerte que mi hermana. Y yo sigo esperando un cuerpo. La condena podría traer un poco de alivio, pero la herida no se cierra”, dijo Soledad entre lágrimas.