Producto de un trabajo conjunto entre la Nueva Maternidad Provincial y el hospital Privado Universitario de Córdoba, se realizó una novedosa cirugía intrauterina a un feto de 28 semanas de gestación con diagnóstico de mielomeningocele. Se trata de la primera intervención de estas características en el interior del país.
Todo comenzó cuando una joven de 23 años se acercó a la Nueva Maternidad para realizarse una ecografía durante su semana 26 de embarazo. Tras detectarse la afección fetal, se comenzó un seguimiento en el servicio de Medicina Materno Fetal de la institución y se decidió que la intervención quirúrgica era lo más conveniente para disminuir el impacto de la patología
El mielomeningocele es una malformación congénita de la columna vertebral con consecuencias serias para el neurodesarrollo, ya que afecta la capacidad de caminar y causa acumulación de líquido en el cerebro (hidrocefalia).
“Apenas recibimos a la paciente empezamos la logística para ver si era factible hacer una cirugía intrauterina, ya que se trata de una intervención de alta complejidad que no se había realizado antes en Córdoba”, expresó a La Voz Marcela De Breuil, integrante del servicio de Medicina Fetal de la Nueva Maternidad Provincial.
Aunque el diagnóstico prenatal precoz fue clave, el abordaje implicó un trabajo multidisciplinario para el que se convocó al doctor Savino Gil Pugliese, jefe del servicio de Medicina Fetal del hospital Privado Universitario de Córdoba.
Con la aprobación de la gestante, la intervención se realizó unos días después. “Había riesgo de ruptura de bolsa o de que haga un trabajo de parto prematuro pero afortunadamente nada de esto ocurrió. Se operó a las 28 semanas y aunque la casuística internacional y nacional dice que son fetos que nacen entre las 32 o 34 semanas de gestación, este llegó hasta las 37 semanas”, precisó De Breuil.
Cirugía y control posoperatorio
El 19 de noviembre un equipo quirúrgico de dos cirujanos fetales, una obstetra, dos cirujanos, dos anestesistas y dos instrumentadores llevaron adelante una operación de aproximadamente dos horas de duración en el hospital Privado Universitario de Córdoba.
El trabajo interdisciplinario entre los servicios de Neurocirugía, Obstetricia y Anestesia, buscaban corregir el defecto en la columna fetal. Bajo anestesia general, el equipo exteriorizó el útero mediante una incisión en la zona baja del abdomen materno y, guiados por ecografía, lograron posicionar al feto para la facilitar la intervención.

A través de una pequeña incisión en el útero, se administró anestesia al feto y se corrigió el defecto, tras lo cual se suturó la pared uterina y se reintrodujo el útero en el abdomen materno. Así fue que la cirugía intrauterina finalizó con éxito.
Luego de la intervención la joven permaneció unos días internada y fue derivada nuevamente a la Maternidad Provincial para continuar los controles posquirúrgicos y de las últimas semanas de gestación.
Cursó su embarazo sin complicaciones y el bebé nació a través de una césarea el 17 enero siguiente con 2,5 kilos. Actualmente, ambos se encuentran en buenas condiciones de salud.
Resultados y pronóstico
Producto de la intervención el bebé nació con movilidad en los miembros inferiores y con una muy buena evolución neurológica. Los estudios científicos demuestran que el desarrollo de estos niños es mucho mejor cuando el defecto de la columna se soluciona intraútero, previo al nacimiento.
“Hay que ver cómo evoluciona, pero puede ser un bebé que camine por sus propios medios o que necesite algún tipo de soporte ortopédico para caminar. De no intervenir, este era niño que probablemente hubiese terminado directamente en silla de ruedas sin posibilidades de caminar”, aseguró Pugliese.

El médico explicó que las consecuencias de la patología en la capacidad motora tienen que ver con que el defecto en la columna vertebral expone las raíces nerviosas principales de la médula espinal a la hostilidad química del líquido amniótico y las deteriora. El cuadro empeora a medida que avanza el embarazo, por lo que intervenir quirúrgicamente protege a las raíces nerviosas y mejora los pronósticos.
La patología también provoca acumulación de líquido dentro del cerebro causando hidrocefalia, un aumento en el tamaño de la cabeza y en la presión intracraneal por la acumulación de líquido
“Estos bebés pueden necesitar la colocación de un drenaje luego de nacer o durante la edad pediátrica para descomprimir esa presión. Esta cirugía nos ayuda a disminuir las chances de que necesiten la colocación de drenaje de esta válvula intracraneal”, señaló Pugliese.
En esa línea, De Breuil sumó que las cirugías intrauterinas disminuyen un 50% la hidrocefalia y aumentan otro 50% la movilidad de los miembros inferiores. “Este fue un bebé que nació con movilidad en las piernas, con un buen perímetro cefálico, sin líquido en el cráneo y que no requirió la válvula”.
Pese al éxito de la operación, la profesional advirtió que esta no previene la incontinencia urinaria que suelen tener los niños con esta enfermedad. “Suelen hacer infecciones urinarias a repetición por lo que deberá hacerse una buena educación para que el niño tenga una micción más normal o prevenir las infecciones urinarias. Pero hay que esperar a ver cómo se desarrolla su motricidad a largo plazo”.