El Tribunal Oral Federal número 2 de la ciudad de Córdoba condenó este jueves a Néstor Simone a 20 años de prisión por considerarlo autor del asesinato de Yamila Cuello, la joven de 21 años que desapareció en octubre de 2009. Simone, que había llegado al juicio en libertad, quedó detenido. Los jueces también decidieron por unanimidad absolver a Horacio Palacios.
Con esta condena cierra una etapa importante en una causa que circuló por la justicia provincial y federal durante 15 años. Yamila desapareció el 25 de octubre de 2009 en inmediaciones a la casa de su abuela, donde residía, en barrio Coronel Olmedo de la ciudad de Córdoba.
El día de la sentencia llegó con Néstor Simone y su hermano de crianza, Horacio Palacios, ambos acusados por homicidio. Tanto las querellas como la fiscalía pidieron la pena máxima de 25 años de prisión para Simone, mientras que la defensa insistió en su absolución, argumentando falta de pruebas directas.
Para Ramón Palacios, que estaba acusado por trata de personas y homicidio, la querella y la fiscalía pidieron la absolución. El TOF 2, integrado por los jueces Fabián Asís (presidente) y las vocales Noel Costa y Carolina Prado acompañaron esa postura.
Caso Yamila Cuello: condenaron a 20 años de prisión a su expareja
Simone, 20 años mayor que Yamila, fue pareja de la joven desde 2005 y hasta 2008 en una relación marcada por la violencia psicológica, física, económica y sexual.
Fue absuelto a fines de 2009 por la Justicia Federal del delito de trata de personas, por lo que no se lo pudo juzgar por esa misma figura, aunque durante el juicio muchos testimonios dieron cuenta de que Simone entregaba a Cuello como método de pago de las apuestas que realizaba en juegos clandestinos. Las pruebas como la del cruce de llamadas telefónicas dieron cuenta que Simone fue la última persona que tuvo contacto con la joven.
La Fiscalía ante el Tribunal Federal, a cargo de Carlos Gonella inició, en forma paralela a esta causa, un legajo de búsqueda del cuerpo de Yamila Cuello respondiendo a la obligación internacional asumida por el Estado en los tratados de Derechos Humanos.
En esta búsqueda participan la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres del Ministerio Público Fiscal y la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas, junto al Equipo de Antropología Forense.
El fallo fue precedido este jueves en las afueras del Tribunal Oral Federal número 2 por la presencia de organizaciones sociales y feministas que acompañaron a Soledad Cuello, hermana de Yamila y a toda su familia.
“Un femicida menos en la calle”
“Pudimos probar lo que venimos señalando desde hace 16 años, de que él la sacó a ella de mi casa. Me tuve que bancar que la justicia no me escuche y hasta el desafío de él (Simone) que un día me dijo: “probalo”. Bueno, acá está probado, solamente que la Justicia se demoró tanto”, dijo Soledad entre lágrimas ante la prensa apenas se dio a conocer la sentencia.
“Esto nos trae un poco de alivio. El tribunal no me puede devolver a mi hermana, pero es un alivio. Néstor es un femicida menos en la calle. Es importante que esto quedó como un precedente en Córdoba ya que después de tanta lucha al menos una victoria hemos obtenido. Vamos a seguir en las calles porque nos siguen faltando desaparecidas”, agregó. Luego se refirió a la absolución de Palacios: “Lo absolvieron por trata y el homicidio pero eso no lo hace inocente de los abusos contra mi hermana, de ser partícipe de todas las mafias de Simone”.
En ese sentido, su abogada, Graciela Taranto dijo que esperarán los fundamentos del fallo y evaluarán si continúan con el proceso contra Palacios “por otros delitos que no son de competencia federal”.
Por su parte, Nicolás, el papá de Yamila, se mostró emocionado y conforme con la sentencia aunque él pretendía el máximo de la pena posible, que en este caso, eran 25 años. Mercedes Crespi, su abogada dijo: “Espero de todo corazón que sea lo más reparador posible para los familiares y seres queridos. Ahora vamos a pedir participación en el legajo que la fiscalía abrió para tratar de encontrar el cuerpo, para colaborar también en esto”.

Femicidio
Soledad comenzó la búsqueda de su hermana en una época en la que no había conciencia social sobre la problemática de la violencia de género ni la trata de personas. La figura de femicidio aún estaba lejos de incluirse en el Código Penal, hecho que sucedería recientemente en 2012. Por eso en este caso no se pudo aplicar esa figura y se juzg+o bajo la figura de homicidio.
Soledad fundó la Coordinadora por la desaparición de Yamila Cuello para visibilizar la búsqueda y la de otras mujeres desaparecidas en la provincia y participó de la formación de la formación de movimientos feministas que tuvieron mayor visibilidad a partir del 2015 con el movimiento NiUnaMenos.

Una sentencia con resonancia
Afuera del tribunal unas 100 personas se hicieron presentes para acompañar a la familia de Yamila. Referentas feministas como Maru Acosta, la legisladora Luciana Echevarría y la dirigente Soledad Diaz García acompañaron a la familia. Entre las organizaciones presentes está Uepc Capital, asamblea de disidencias sexuales, centro de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNc y centro de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales. Tambien la Mesa de trabajo por los derechos Humanos de Cordoba, Pan y Rosas, Las Rojas. La Asamblea Ni Una Menos estuvo a cargo de la radio abierta.
Por su parte, la artista Norma Aguirre cantó tres canciones y artistas plásticas realizaron impresiones en estencil sobre tela con la consigna ‘Nunca más solas’ y el rostro de Yamila.

15 años de búsqueda
Desde el momento en que desapareció Yamila, Soledad dedicó su vida a la búsqueda de justicia. Su testimonio, cuando aún no existía el movimiento Ni Una Menos y la sociedad no hablaba de femicidios ni de trata de personas, se volvió una voz fundamental en la lucha contra la impunidad en estos casos. Así, se volvió una referencia en la lucha contra la violencia hacia las mujeres.
Soledad asegura que durante estos 15 años enfrentó el desamparo del Estado, la falta de respuestas y la indiferencia judicial. A pesar de ello, no dejó de exigir justicia por su hermana y para todas las mujeres víctimas de desaparición y trata.
“En ese momento yo empecé esta lucha con hijos chiquitos; hoy tienen más de 19 años. Perdí mucho tiempo de estar con ellos buscando a mi hermana”, dijo apenada. Hoy sus hijos la acompañaron en las audiencias en las que se recordó todo el proceso de búsqueda en esta década y media.

“Nosotras, las familias, terminamos haciendo el trabajo que el Estado no hace. Seguimos investigando, seguimos buscando, seguimos exigiendo justicia”, aseguró.