La crisis en el transporte urbano de Córdoba capital volvió a ser centro de debate este miércoles, luego de que el intendente Daniel Passerini se refiriera a las quejas de los usuarios por las demoras y la falta de unidades en las calles. Durante su participación en el acto por el Día del Veterano y los Caídos en Malvinas, el funcionario municipal reconoció que la semana pasada el sistema atravesó uno de sus peores momentos, pero aseguró que en los últimos días se registraron avances en las frecuencias de los ómnibus.
“Hemos observado una mayor cantidad de coches en circulación y mejoras en los tiempos de espera, según los datos del Observatorio de Movilidad, pero claramente aún no es suficiente”, afirmó Passerini en diálogo con la prensa. Sin embargo, el intendente aclaró que el Grupo Fam (El Quebrachal), una de las nuevas operadoras del sistema, continúa bajo evaluación y que en los próximos días se definirá si mantiene su participación en el servicio.
El mandatario también confirmó un cambio relevante en la estructura del transporte: a partir del lunes 7 de abril, la firma Sí Bus —resultado de la fusión entre las empresas Intercórdoba y Sarmiento— comenzará a operar en los corredores 3 y 8, actualmente entre los más demandados por los usuarios. “Esta medida aportará mayor fluidez al sistema”, señaló. Además, anunció que en los próximos días enviará al Concejo Deliberante el proyecto para un nuevo marco regulatorio, un paso clave hacia una futura licitación del servicio.
El diagnóstico oficial: avances lentos y ajustes pendientes
Las declaraciones de Passerini reflejan un intento por equilibrar el reconocimiento de los problemas con la promesa de soluciones a mediano plazo. El intendente admitió que, pese a las mejoras registradas en los últimos días, el transporte urbano sigue lejos de cubrir las necesidades de una ciudad en crecimiento.
Uno de los puntos más críticos es la performance de la empresa Grupo Fam, que desde su ingreso al sistema está siendo cuestionada por incumplimientos en las frecuencias y la cantidad de unidades en circulación. Aunque el municipio evitó dar un ultimátum, dejó en claro que la empresa está en un período de prueba. “La situación sigue bajo observación. Estamos analizando día a día su desempeño antes de tomar cualquier decisión”, explicó Passerini.
El anuncio del nuevo marco regulatorio, en tanto, apunta a sentar las bases para una reorganización integral del transporte. El proyecto buscará establecer pautas claras para las licitaciones futuras, con el objetivo de evitar los incumplimientos que hoy afectan a los usuarios. Sin embargo, el proceso podría extenderse varios meses, dejando en un limbo a los pasajeros que hoy sufren las consecuencias de un servicio colapsado.
La oposición denuncia recortes y desmantelamiento del sistema
Mientras el oficialismo insiste en que las soluciones llegarán de manera gradual, la concejal Elisa Caffaratti presidenta del bloque de la Unión Cívica Radical, cargó contra lo que describió como un “sistema colapsado” del transporte público.
La edil recordó que, según la Ordenanza 12.146 —que regula las concesiones del servicio—, los corredores operados por Grupo Fam (2, 5, 7 y las líneas anulares 600/601) requieren desde 2013 una flota mínima de 322 colectivos para funcionar correctamente. No obstante, denunció que el Ejecutivo municipal redujo ese número a 298 unidades y, peor aún, permitió que la empresa circulara con apenas 220.
“Hoy, en horas pico, solo circulan 180 colectivos, lo que explica las demoras interminables, los colectivos abarrotados y el caos cotidiano que sufren los usuarios”, afirmó Caffaratti.
Caffaratti cuestionó la pasividad del Ejecutivo municipal: “En lugar de exigir mejoras, se aceptan recortes que perjudican a los vecinos”. Según su análisis, la administración actual prefirió flexibilizar los requisitos en lugar de garantizar un servicio acorde a las necesidades reales.