A dos días del inicio del juicio por el femicidio de la joven Catalina Gutiérrez, la primer audiencia fue suspendida por la salud emocional del imputado, Néstor Aguilar Soto, quien desde este martes se encuentra internado en un centro especializado de Córdoba capital.
Estaba previsto que el juicio comenzara este jueves en la Cámara 11° del Crimen de Córdoba, pero fue suspendido –en principio– hasta la semana que viene y en función de nuevos informes del estado de salud de Aguilar Soto.
Las audiencias contarán con ocho jurados populares titulares y ocho suplentes. El tribunal técnico está compuesto por los vocales Horacio Carranza (presidente del tribunal) Susana Frascaroli, y Gabriela Rojas Moresi.
“El lunes la defensa presentó un pedido a la Cámara planteando que el imputado estaba emocionalmente descompensado. Frente a eso se llevó a cabo una pericia psicológica que se realizó este martes a la mañana y en la que participaron un perito oficial y los peritos de parte. Las pericias fueron concordantes en que el imputado tenía una desestabilización emocional muy grave”, indicó a La Voz el fiscal de Cámara, Marcelo Sicardi.
La pericia también determinó que había criterio de internación, por lo que se decidió trasladar a Aguilar Soto a un centro médico especializado. Allí, psicólogos y psiquiatras intentarán estabilizarlo para que el juicio por el crimen de Catalina Gutiérrez pueda comenzar lo antes posible.
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Las dos audiencias previstas para esta semana fueron suspendidas, pero se dejaron en el calendario las del miércoles, jueves y viernes de la semana que viene, sujetas al estado de Aguilar Soto. La Cámara pedirá nuevos informes y se tomará una decisión en función de la evaluación de los profesionales.
Aguilar Soto, de 21 años y amigo y compañero de facultad de Catalina, está imputado por homicidio agravado por mediar violencia de género (femicidio) y por alevosía.
El joven confesó en la etapa de instrucción de la causa haber sido el autor del crimen. Resta ver qué decisión tomará en el juicio en el que puede declarar (con o sin preguntas) o puede abstenerse.
Ante su confesión en instrucción es de esperar que la estrategia de la defensa sea la de discutir los dos agravantes: el de alevosía y el del contexto de violencia de género. “El juicio llega con abundante prueba y de calidad. Llega con una hipótesis y en el juicio se buscará la certeza de lo que ocurrió”, indicó Sicardi.
Ayer, antes de que se conociera el aplazamiento del juicio, los papás de Catalina se expresaron al respecto. “Necesitamos que (Aguilar Soto) pague lo que hizo, necesitamos que sea condenado”, sentenció Eleonora, mamá de la joven asesinada.
“El dolor es infinito. Estamos pensando todos los días en nuestra hija, que ya no está”, expresó por su parte su papá, Marcelo Gutiérrez.
Un juicio que conmocionó a Córdoba
El femicidio de Catalina Gutiérrez conmocionó a Córdoba por distintas razones, entre ellas porque afectó particularmente a la comunidad universitaria a la que pertenecían tanto la víctima como el acusado. También porque fue un crimen perpetrado por un amigo de la víctima, algo que no es usual en estos casos. En los femicidios, entre el 60% y el 70% de los crímenes son perpetrados por parejas o exparejas.
En este caso, las pruebas que complican a Aguilar Soto en cuanto al contexto de violencia de género eran los constantes planteos y escenas de celos que le hacía a Catalina. Mensajes de texto y el testimonio de allegados a ambos complicaron al joven quien fue la última persona que vio a Catalina con vida.
Aquel 17 de julio, Catalina, Néstor y otros amigos de la facultad quedaron en juntarse en el bowling del shopping Patio Olmos. Pero Catalina se demoró en llegar y eso causó el enojo de Aguilar Soto, quien regresó del shopping a su hogar con fuertes recriminaciones hacia su amiga y haciéndola sentir culpable de su malestar.
Por eso, Catalina se ofreció a pasarlo a buscar en su auto e ir juntos al Patio Olmos para reencontrarse con sus amigos.
En su Renault Clio, Catalina pasó por la casa de Aguilar Soto de calle Podestá Costa 3110, de barrio Jardín, de Córdoba capital. Momentos después se vio salir a Néstor cargando a Catalina desvanecida y subirla a su propio auto. En ese momento, la joven ya habría sido asesinada.
Según los datos de la investigación, Aguilar Soto condujo hasta barrio Kennedy donde abandonó el auto, lo prendió fuego y volvió caminando a su casa. La autopsia indicó luego que Catalina murió por asfixia. Su cuerpo presentaba también signos de un fuerte golpe.