En una emotiva ceremonia, Río Cuarto impuso, por ordenanza, los nombres de las seis víctimas de las explosiones producidas en la UNRC, en el 2007, a las calles de barrio Tropezón II.
La iniciativa fue del vecino David Ferreyra, el bloque La Fuerza del Imperio la presentó y fue aprobada por unanimidad por los cuatro bloques de ediles. En el acto estuvo presente la rectora de la UNRC, Marisa Rovera y familiares de los fallecidos.
Aquel fatídico 5 de diciembre del 2007, poco después de las 10, un derrame de micela y el fuego de una autoclave en la planta piloto de Ingeniería de la UNRC desataron un descomunal incendio. El campus se estremeció por las explosiones, las columnas de humo y los gritos de los integrantes de la comunidad educativa atrapados por las llamas.
El fuego se potenció por la inusual presencia de más de 2500 litros de hexano introducidos ilegalmente para un ensayo de la firma privada De Smet.
Por quemaduras murieron Miguel Mattea (jefe del Grupo de Investigación con el hexano), sus pares: Liliana Giacomelli de Ceballos; Carlos Ravera y Damián Cardarelli; la docente Gladys Baralla y el alumno Juan Politano.

“Mientras se los recuerde no se van del todo”, dijo Adriana, la mamá de Juan Politano, agradecida por la decisión de los ediles.
Conmovedor acto con familiares y autoridades de la UNRC
Osvaldo Simone, viudo de Gladys Baralla, expresó: “Agradecemos mucho a los vecinos de las calles donde van a estar los nombres. Ha sido una iniciativa de ellos y es muy importante. Los concejales se hicieron eco y los familiares estuvimos rápidamente de acuerdo”.

En su momento, por el estrago fueron condenados el ex vicedecano de Ingeniería Carlos Bortis (único que estuvo en prisión) y otros responsables de la seguridad o del acuerdo con la firma privada (recibieron penas de ejecución condicional). Cada 5 de diciembre en la UNRC se conmemora el “Día de la Memoria, la Reflexión y la Vida” y se recuerda la necesidad de garantizar condiciones de trabajo y estudio para la comunidad educativa.
