Para gran parte de la sociedad que habitamos, los domingos son días de descanso, encuentro, reflexión o recreación. Y frente al avance de las nuevas tecnologías, con la inteligencia artificial, los juegos online y esa preponderancia que tienen las pantallas en nuestro día a día, hay quienes optan por otras vías.
Están, por ejemplo, los que deciden encontrarse cara a cara, en lo lúdico, en un mano a mano con el ingenio para resolver desafíos que vienen en forma de un juego de mesa, pero terminan sirviendo para la vida cotidiana.
Desde hace dos años, un grupo de jóvenes inquietos de la ciudad turística más importante de Córdoba decidió crear el Club de Juegos de Mesa de Villa Carlos Paz. Esto sucede en un conglomerado urbano en el que la dinámica migratoria es muy variable y, a veces, se hace difícil generar vínculos.
El domingo pasado, por caso, la alerta de tormentas fuertes no amedrentó a los integrantes de este novedoso club, que se reúne en el salón del centro vecinal El Cu-Cú, en la costanera oeste del lago San Roque.
Paula Etkin es la voz cantante del grupo y la primera en animarse a contar la experiencia. “Estamos jugando un juego de estrategia que dura alrededor de una hora y media. Es divertido, pero bastante complejo y hay que poner la cabeza”, explicó.
El TEG, el Ludo, el Juego de la Oca y El Estanciero, que en otras épocas estaban en el tope de las preferencias, les han dado lugar a otros juegos más complejos y con variadas alternativas de resolución. Pero todos tienen lugar.
Para Manuel Alasino, la idea también pasa por la reunión, por el encuentro con el otro. “Los juegos nos mueven mucho la cabeza, nos ponen a pensar. Son también una excusa social para salir de casa y seguir jugando”, dice y añade: “Eso es lo que nos mantiene jóvenes. No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar, como dice el eslogan de nuestro club”.
Una alternativa
El club nació hace dos años y tiene su comisión directiva, autoridades y tesorero. Los fondos que se reúnen son para comprar más juegos.
Los domingos, desde las 16, se abren las puertas del centro vecinal para que quien quiera pueda acercarse y, a costo cero, dedicar un par de horas al entretenimiento y el ocio compartido. Pero, claro, presencial.
Este último domingo se formaron cuatro mesas con las personas que llegaron a ser parte de esa tarde.
Casi todos son jóvenes de mediana edad, pero hay gente de todos los rangos etarios que se acerca y se queda mirando con ganas de entrar y participar.
Los nuevos juegos
Manuel Fal parece un experto en la materia y habla con soltura sobre su pasión. “Hay tanta variedad de juegos que es difícil decir cuál es el más popular en este momento. Si tengo que elegir uno, diría que es Catán, que inició toda esta saga de estructuras más complejas y que ya no se trata solo de tirar un dado y mover una ficha, sino que es más estratégico. No depende todo del azar, sino que las decisiones de cada uno condicionan el resultado”, relata.
Y completa: “Hay juegos de El Señor de los Anillos, otros relacionados con el arte, como uno que se llama Red Cathedral, un juego de arquitectura basado en la Rusia antigua. Además, en Argentina se diseñan muchos juegos: el año pasado se crearon unos 20 nuevos que son muy atractivos”.
A favor, no en contra
Las pantallas parecen ya gobernar nuestras vidas, pero para este grupo de jugadores de mesa no hay por qué armar una grieta.
“Esto es una contracultura. Humanamente, tenemos necesidad de conexión, e internet ha impulsado la conexión desde la casa. Pero sigue siendo fuerte la necesidad de encontrarnos cara a cara”, dice Manuel Fal y expresa: “No diría para nada que estamos en contra de la cultura, sino que volvemos a lo que nos hace humanos”.
Para Paula, las actividades grupales necesitan que las salgamos a buscar. “Siempre hay actividades grupales, pero es difícil encontrarlas o darse el tiempo para juntarse. Estamos acostumbrados al ocio con el celular, y poder interactuar con el juego es muy bueno”.
Fal afirma que el principal cambio que cada integrante tuvo en estos dos años es que se abrieron a conocer a otra gente.
Todo nació en una charla entre Manuel y Paula. “Un día le dije a Paula: ‘Tengo muchos juegos de mesa, pero no tengo con quién jugarlos’. Y nos empezamos a juntar. Invitamos a amigos, esos invitaron a otros. Hicimos un Instagram y empezó a sumarse más gente. Empezamos cinco personas y hoy somos más de 20 en el grupo de WhatsApp”.
Para sumarse: @clubdejuegosvcp