Según estadísticas sectoriales recientes, las preferencias de las usuarias muestran una ligera inclinación hacia el alquiler, con más de la mitad de las búsquedas orientadas a esta operación, mientras que el porcentaje restante busca propiedades en venta. Esos datos reflejan un mercado en el que las mujeres no sólo buscan una vivienda temporal, sino que también muestran un fuerte interés en la inversión y la propiedad.
Factores de contexto
Uno de los principales obstáculos para el acceso a una propiedad sigue siendo la brecha salarial de género y la inestabilidad laboral. En Argentina, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) del primer trimestre de 2024, las mujeres ganan en promedio un 27% menos que los hombres, lo que equivale a trabajar 8 días y 10 horas más al mes para percibir el mismo ingreso.
Esa desigualdad dificulta el acceso a créditos hipotecarios y reduce la capacidad de ahorro para la compra de una vivienda. Otro factor clave es la falta de confianza en la toma de decisiones financieras: la menor educación en inversiones y el temor a asumir riesgos elevados hacen que muchas mujeres se sientan inseguras al momento de comprometerse con la compra de una propiedad.

¿Alquilar o sacar un crédito?
La directora ejecutiva (CEO) de Mujer Financiera, Sabrina Castelli, destacó el rol protagónico que han tomado ellas en el dinámico mundo del mercado inmobiliario, en especial en el ámbito digital. “Asumir un crédito hipotecario es una decisión financiera de gran impacto que requiere evaluar múltiples factores. Uno de los aspectos clave a tener en cuenta es la tolerancia al riesgo, ya que muchos préstamos actuales son UVA, es decir, se ajustan por inflación. Aunque se estima que la suba de precios en 2025 será del 25,9%, según el informe del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) publicado en enero de este año, es imposible predecir de cuántoserá en los próximos 10 o 20 años, lo que puede afectar significativamente el costo de la deuda vinculada al préstamo. Las mujeres suelen ser más adversas al riesgo; por eso, es fundamental contar con un plan de contingencia que incluya la posibilidad de precancelar el crédito en caso de que la inflación se dispare”.
Además, la especialista remarca que un préstamo hipotecario implica un compromiso a largo plazo (en general, de 20 años), lo que exige estabilidad laboral y una decisión clara sobre dónde se quiere vivir. Asimismo, a la hora de evaluar de manera correcta la conveniencia del crédito, es imprescindible analizar el Costo Financiero Total (CFT), que representa el costo real del préstamo e incluye intereses, comisiones y seguros. Ese dato suele estar publicado por los bancos junto con la tasa de interés.
También es importante considerar todos los gastos adicionales asociados a la compra como impuestos, sellados y honorarios, para evitar sorpresas en el presupuesto total. Otro punto a tener en cuenta es que algunos bancos ofrecen mejores condiciones si quien toma el crédito cobra el sueldo en la misma entidad, por lo que evaluar un posible cambio de banco puede ser una estrategia beneficiosa.
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