Por más desarrollo turístico que tenga la provincia, no es tan frecuente encontrar un buen restobar cómodo, con vista al río y a una costanera verde y frondosa. En el caso de Anton Bar, en San Antonio de Arredondo, se dan las dos cosas.
Es cómodo porque se come bien y además tiene instalaciones con un estilo descontracturado, mezcla de chic con industrial, con diversos espacios techados y al aire libre, en galerías y terrazas; siempre con la naturaleza como punto de interés, desde cualquier ángulo.
Tiene temas por corregir que pasaremos a repasar, pero en la experiencia la sensación final que queda es que el deseo y el trabajo está focalizado en que el comensal la pase bien y se sienta como en su casa. A toda costa.

Interlocutores
Interactuar con varias personas a veces resulta confuso y hasta agobiante si hay que repetir tres veces el pedido. Es algo que hay que corregir, al igual que la falta de algunos platos en la carta, como las entradas o las milanesas.
Las papas fritas pueden ser una entrada, claro está, pero generalmente se pueden pedir como guarnición de los principales, por lo cual una sección de entradas, como para tapear o picar algunos buenos bocados, nunca está de más, todo lo contrario: son tendencia.

Los espacios más sofisticados con grandes chefs detrás ya se dieron cuenta de que las entradas son lo más rico que se puede pedir y, además, son ideales para compartir y probar entre todos los presentes.
Al menos las Papas fritas ($ 9.500) estaban muy buenas y se puede pedir queso cheddar aparte, tibio, para que los chicos se saquen las ganas de recibir uno de sus estímulos favoritos. Es prácticamente un balde de papas, todas bien ricas y crocantes.

Principales
Probamos como principales, primero, una milanesa que estaba fuera de carta, simplemente apareció por arte de magia cuando los niños invocaron su nombre ($ 16 mil). También es enorme y deliciosa, bien crujiente y marinada con los secretos de siempre. Clásica y bien ejecutada.
Luego fuimos por la pasta. Ravioles de panceta y espinaca ($ 12.500) con salsa mixta ($ 3.500). Por un error de comunicación con alguno de los tres interlocutores (demasiado), en lugar de salsa mixta llegó con salsa bolognesa y salsa blanca que, tal como los presumíamos, invadió demasiado.

Más allá de la falta de “sarteneado” de la pasta, que le brinda atributos más profesionales, el sabor primordial fue el del acompañamiento de la carne y el tomate. Pero en el fondo se percibió una buena pasta con agraciadas y untuosas frases para decir en su fusión de masa y relleno verdoso.
Baño y postre
Vamos al baño, como siempre al fondo a la derecha, y se presenta completo, pero sin repasar: ordenado, equipado con jabón y toallas descartables, pero sin el chequeo de medio servicio que siempre hace falta para lucirse.
Para los postres, tenemos cremas heladas o una copa helada con salsa de frutilla, crema y unos Rapa Nui. Pero tal vez sea demasiado y con un ristretto bien servido (corto y cremoso) sea suficiente por hoy.
Fue al final una invitación de la casa, lo cual se agradece y siempre fideliza. En fin, la senda está bien trazada, solo hay que pulir los detalles al menos mencionados en esta experiencia.
Anton Bar
Calificación: Bueno.
Capitán Giachino 100, San Antonio de Arredondo.
Teléfono (03541) 157-63763.
Abierto de lunes a jueves, de 9 a 12, y de viernes a domingos, de 9 a 0.
Efectivo y tarjetas.