El Pirata necesitó aprovechar a pleno la primera chance que tuvo en el partido, después ganar en atención general para no padecer lo de partidos anteriores, afianzar el trabajo de sus centrales y mostrar la guapeza de todos para quedarse con los puntos que estaban en juego en La Plata.
No es que el equipo brilló, pero al menos logró tener menos distracciones y errores que en otros partidos, lo que le valió complicar al Pincha, y mostró firmeza para poder sumar.
Efectividad y ventaja
La primera etapa arrancó mal para el Pirata, que no hacía pie en defensa. Lo de Grillo por la izquierda era todo un tema porque Meza lo superó cuanta vez lo encaró.
Y en esa porción del partido de casi 30 minutos, Castro se lo devoró debajo del arco y Vicentini le tapó un tremendo remate a Benedetti.
La pelota fue propiedad del local y el juego también. Jara y Passerini no eran abastecidos y las contras no daban resultado.
Vicentini vio pasar un balón de largo que fue a parar al fondo del arco, pero el VAR_”salvó” al arquero ante una posición adelantada de Funes Moris que invalidó el gol de Sosa.
Pero lo que falló el local fue su pecado porque, con poquito, el Pirata fue acomodándose. Logró que no lo desbordaran tanto a Grillo y empezó a ganar algunas pelotas divididas en el medio. Metilli se fue a jugar cerca de Longo y en un balón recuperado en el medio, lanzó largo y habilitó en la contra a “Uvita”, que corrió en soledad y su remate de media distancia se fue contra las cuerdas de Mansilla para el 1 a 0.
El Pirata se puso en ventaja en su primer remate al arco y cerró la etapa controlando a su adversario, que insistió con jugar por los extremos y terminar siempre en centro.
Resistencia
Zielinski entendió que era el momento de acomodar el medio campo: sacó a Passerini y mandó a Quignon para que fuese el socio de Longo. Además, retrasó a los volantes unos metros y las dos líneas de cuatro fueron bien compactas. “Uvita” Fernández y Jara quedaron para salir de contra, mientras todos corrieron mucho.
Estudiantes puso a Cetré para hacer ancho el campo y Manyoma, por la otra banda, fueron los abanderados del ataque local, pero Heredia, por la derecha y Grillo, por la izquierda, les hicieron sentir el rigor de la marca como para que ambos fueran menos efectivos de lo que se esperaba de ellos.
Las contras del Pirata no terminaron bien, pero el equipo encontró en sus delanteros el primer escalón de resistencia a la hora de recuperar o retener el balón.
Troilo se multiplicó para ganar por arriba y por abajo. Leguizamón no desentonó y los laterales tuvieron ayuda de los volantes para no ser doblegados en los ataques.
Estudiantes quiso, pero no pudo con la resistencia del Celeste, que se quedó con el premio de la victoria por su esfuerzo.