En el corazón de Jesús María, en el interior de Córdoba, late un club de fútbol con una historia y un propósito singular: el Club Social 2 de Abril, fundado en 2020 con la firme intención de homenajear a los veteranos y caídos en la Guerra de las Malvinas.
Este club, cuyo nombre evoca el inicio del conflicto bélico de 1982, lleva a las islas en el pecho de su camiseta como un símbolo imborrable. Ahora, impulsados por la misma pasión que los vio nacer, los integrantes del “2 de Abril” se embarcan en un nuevo y ambicioso proyecto: la construcción de su propia cancha de fútbol.
Claudio Ibarra, el fundador y presidente del club, un entrenador con experiencia en la Liga Regional Colón, lidera este sueño colectivo. “Nacimos junto a la pandemia en el 2020, ahí lo fundamos al club con mis hijos y un grupo de amigos... Posterior a eso para poder competir estuvimos alquilando en otros clubes, no teníamos lugar propio para poder competir”, relata Ibarra, empleado municipal de profesión, sobre los humildes comienzos de la institución.
A pesar de no contar con instalaciones propias, el Club Social 2 de Abril logró rápidamente consolidarse, sumando ocho categorías para participar en la Liga Regional Colón.


Sin embargo, la necesidad de un espacio propio era un anhelo constante. “Un día se nos ocurrió para hacer una pretemporada en Ascochinga, en el hotel Parque. Ese predio lo había usado Alemania en el Mundial 78. Pedimos permiso para reacondicionar la cancha. Ahí conocimos al Brigadier Pedro Noti que es el encargado de la Fuerza Aérea en la zona de Ascochinga. Él nos ofreció ese espacio para hacer de local… Primero dijimos que no porque queríamos tener un lugar en Jesús María. Como no conseguimos hablamos de nuevo y finalmente nos cedieron en comodato esa zona, que es de la Fuerza Aérea. Son dos hectáreas y media en el predio Las Acacias. Ahí empezamos a construir nuestra cancha, todo a pulmón, con rifas y colaboradores que aportaron dinero en forma de donación. Otros en forma de sponsor para nuestra camiseta”, explica con entusiasmo el presidente.
El camino hacia la cancha propia no ha sido fácil, pero la dedicación y el espíritu solidario de la comunidad del club han sido fundamentales. “Estamos construyendo la parte del alambrado, poniendo postes. Tenemos que construir vestuarios, baños y tribunas. Estamos iniciando esos pasos”, detalla Ibarra sobre el avance de las obras. La venta de camisetas, con las Islas Malvinas como emblema, también se ha convertido en una importante fuente de ingresos para el club.


La visión de Ibarra va más allá de lo deportivo. “La intención era buscar un nombre que se acerque a todos, que nos represente. El fútbol en algún momento tapó la guerra y ahora queremos mostrar lo que pasó, para recordar y que también sea un punto de partida de algo nuevo. El color negro del escudo es por el dolor, el duelo de la guerra. Y el blanco significa armonía, paz. Queríamos representar esos dos sentimientos”, reflexiona sobre la profunda conexión del club con la memoria de las Malvinas.
“Me parece que el mensaje que queremos dar va llegando. El tema Malvinas siempre fue recurrente en casa, siempre se habló, siempre se debatió. A las Islas las sentimos en serio, las sentimos muy nuestras. No es que estamos usando esto como excusa. Lo sentimos de verdad. Y queremos que nuestros jugadores sientan lo mismo”.
El club no solo se enfoca en el fútbol masculino, sino que también apuesta fuertemente por el fútbol femenino. “En cuanto a lo futbolístico, año tras año hemos aumentado la cantidad de chicos. Este año tenemos la mayor cantidad de jugadores y jugadoras. Armamos un femenino muy bueno que ha competido y llegando a fases finales del torneo. Nuestra Reserva está recogiendo los frutos del trabajo de inferiores y estamos en plena formación de la Primera”, destaca Ibarra, evidenciando el crecimiento integral de la institución.
El club actualmente cuenta con más de 250 jugadores y jugadoras en todas sus categorías, lo que representa un crecimiento notable.
A pesar de los desafíos impuestos por la pandemia, que obligaron a posponer su debut, el Club Social 2 de Abril no detiene su marcha. En sus redes sociales, comparten con emoción los avances en la construcción de su estadio, un espacio que pronto será testigo de los sueños y la pasión de jugadores, jugadoras y una comunidad unida por el amor al fútbol y el recuerdo de las Malvinas.
“Seguimos creciendo como institución y pronto disfrutaremos de un espacio deportivo para el club. Cada vez más cerca de cumplir el sueño”, publicaron recientemente, un reflejo del espíritu inquebrantable de este club cordobés que demuestra que el fútbol puede ser mucho más que un juego: puede ser memoria, homenaje y un motor para construir un futuro con valores.