El León del Sur y su paciencia, a la espera del gran rugido
Es muy difícil intentar una y otra vez, llegar a unos pocos metros de la meta y no poder cruzarla. El hincha de Estudiantes de Río Cuarto habrá sentido eso alguna vez, sabiendo que el ascenso a Primera División era una cuesta demasiado escarpada, casi inaccesible, a la que solo se podía subir con orden, mucho trabajo y una enorme perseverancia.
Tuvo esa sensación en enero de 2021, cuando dos veces se quedó en el umbral del ascenso y no pudo dar el paso final: primero fue Sarmiento de Junín y, dos semanas después, Platense —esa vez por penales— quienes lo privaron del placer de competir con los mejores.
Jugar en Primera División siguió siendo el objetivo, ya con la experiencia de dos frustraciones que no pudieron doblegarlo. Fue cuestión de asumirlo y de no perder la energía ni el sonido de dos gritos que en aquel entonces no pudieron ser expresados. Sin quedar en el olvido, Sarmiento y Platense retroalimentaron esa búsqueda que por estas horas suma un tercer capítulo.
Estudiantes sabe lo que quiere


Esta nueva posibilidad se estrechó luego del 2-0 ante Deportivo Madryn en la primera final disputada el domingo pasado en Río Cuarto. En un partido parejo, dinámico y emotivo, el equipo del Imperio acertó dos veces y sacó una diferencia que aumenta el optimismo, pero que igualmente no deja margen para equivocaciones.
Sostenido en el despliegue solidario de todos sus hombres y en su capacidad para sacar diferencias en áreas adversarias, asumió cada vez más protagonismo a medida que transcurría el torneo y su figura se agigantaba. En esta temporada fue el equipo más ganador de visitante (ocho encuentros) y solo perdió una vez de local. Los antecedentes eran de peso como para que resultaran sorpresivos los dos goles a favor que podrían ser determinantes en el trance a disputarse hoy en el sur del país. Sin embargo, ante este panorama, su entrenador, Iván Delfino, despejó cualquier especulación desmesurada al decir durante la semana que el ascenso todavía está lejos y la lucha para obtenerlo seguirá siendo ardua.
Así llegará Estudiantes a otro de los compromisos que descubren sus ambiciosas participaciones desde que accedió a la segunda división en 2019. Con el liderazgo dentro de la cancha de Alejandro Cabrera —presente aquella vez y también hoy junto a Brian Olivera, Gonzalo Maffini y Javier Ferreyra—, el León, vestido de celeste, irá por su rugido más estruendoso.
Quiere ser el cuarto cordobés en Liga Profesional

Un dato no menor es que, en estos tiempos de tantas sospechas, denuncias y protestas, un aspecto inocultable que eleva aún más su relevante campaña es que sus triunfos no dejaron margen para dudas y exaltaron exclusivamente el nivel de su juego. Sin alardes ni controversias y en base, sobre todo, a un esfuerzo sostenido y mancomunado, Estudiantes podría convertirse en el cuarto equipo cordobés en jugar en Primera División en la próxima temporada.


No sería más que el premio a la constancia y al sacrificio de una institución que desde hoy podría empezar a forjar la segunda parte de su historia (antes había participado en los Nacionales de 1983, 1984 y 1985) en la máxima categoría. El reconocimiento es aún mayor al saberse una genuina institución del interior del interior, en un país acostumbrado a respetar más a los grandes clubes de las grandes ciudades.
Para ellos, el tiempo fue paciencia. A la espera del gran rugido.























