Se dice generalmente que el fútbol es un estado de ánimo. Y la confianza juega un gran partido a la hora de hablar de los momentos de los jugadores.
Lo puede contar en primera persona el delantero de Talleres Nahuel Bustos, que no logra romper ese “maleficio” que tiene encima.
Y Bustos tuvo todas las chances para hacerlo. De todas maneras, no se le da.
Las jugadas más claras estuvieron en sus pies, sobre todo un penal que el arquero Isfrán le atajó (y luego Ortegoza convirtió para el 2 a 0).
Pero tras esa jugada, Nahuel explotó: hizo una excelente acción personal donde se sacó de encima a un defensor para quedar mano a mano.
Pero Isfrán le volvería a ganar a la hora del “cara a cara” y Bustos explotó de rabia.
Luego se fue reemplazado y aplaudido por toda la hinchada, que reconoció su esfuerzo.
El gol ya llegará, Nahuel...