El partido fue parejo en su primera etapa, después lo abrió el Chino Zelarayán con un golazo y cuando debió cuidar la venta para quedarse con todo, no supo hacerlo en ataque y en defensa.
Estas son las clave de un partido que dejó sabor amargo en todo el Mundo Pirata.
Fallar y pagar. El equipo había hecho un partido inteligente, sosteniendo a su rival lejos del arco de Cardozo en el primer tiempo. Cuando a los 8 del ST el Chino Zelarayán la colgó de un ángulo, tuvo todo para ganar el partido y quedar primero, pero comenzó a desperdiciar las ocasiones con las que contó y a tomar malas decisiones en los metros finales, pero cuando el juego se moría y el rival tenía 10, hubo penal en favor de Defensa y el empate se selló.
Sin final. Después de un primer parcial parejo, donde el Pirata tuvo las más claras, pero Uvita continúa con la pólvora mojada y definió sin convicción la chance más del parcial, logró en el complemento ponerse en ventaja pero no pudo sostenerla en el cierre, porque se equivocó en el momento de manejar el balón para que el reloj diera la vuelta final. Careció de serenidad para definir el partido y sostenerlo después cuando el rival estaba con 10.
Desorden en el medio. Algo que no le había pasado en los partidos anteriores se dio en Florencio Varela: el desorden en la mitad de la cancha, porque solamente fue Adrián Sánchez el que entendió por dónde pasaba el partido y cómo debía romper el circuito de juego del Halcón. El Mudo fue el que intentó jugar, pero las bandas con Benítez y Rigoni fueron una falla sobre otra con errores en la marca, el retroceso y las resoluciones en ataque.

























