Rubén “Bebé” Rodríguez volverá a caminar los pasillos de Alta Córdoba y La Agustina. Pero esta vez no lo hará como aquel formador silencioso de la Primera Local de Instituto. Ahora regresará en otro rol, con otro traje, aunque con la misma esencia: la de un hombre que entiende el ADN albirrojo.
La noticia se oficializó este viernes junto con la llegada de Diego Flores como nuevo DT. El “Traductor” desembarca en la Gloria con la misión de reordenar el rumbo futbolístico y ya empezó a armar su mesa chica.
A la confirmación de Juan Manuel Cobo —exvolante del club y nombre que genera inmediata empatía con el hincha— se suma una pieza que conoce cada rincón del predio: Rodríguez será parte del cuerpo técnico y trabajará codo a codo con Flores.
Para “el Bebé” no se trata de una experiencia nueva en Instituto, aunque sí distinta. Ya dirigió la Primera Local y dejó huella. Por sus manos pasaron nombres que luego saltaron al plantel profesional: Manuel Liendo, Nicolás Cavagnero y Tadeo Allende, entre otros.
Supo moldear talento y, sobre todo, inculcar una idea. Esa que alguna vez definió ante este diario: protagonismo, posesión para atacar, presión tras pérdida y carácter en la adversidad. Conceptos que hoy vuelven a escena, ahora desde un rol de colaborador estratégico.
Rodríguez carga con el respeto que supo ganarse en General Paz Juniors, donde fue emblema como jugador y también conductor desde el banco. Tiene calle, vestuario y pizarrón. Y en este nuevo Instituto que empieza a tomar forma, su figura aparece como puente entre la identidad histórica y la propuesta moderna que intentará imponer Flores.
Por otra parte, este diario también pudo saber que Franco Bianchi será el preparador físico de un Instituto que no arrancó bien y también deberá trabajar esa cuestión.
Pero el horizonte ya marca otro tiempo. Y en ese futuro inmediato, “el Bebé” Rodríguez vuelve a un club que quiere. No como protagonista principal, pero sí como pieza clave de un proyecto que necesita raíces fuertes para crecer.


























