Talleres, ahora dirigido por Pablo Guiñazú, consiguió un valioso triunfo de local ante Gimnasia 2 a 0 y estas son las clave que le permitieron quedarse con el triunfo.
- CAMBIA, TODO CAMBIA. El Cholo sorprendió con ocho variantes y un cambio táctico que transformó al equipo. Modificó todas las líneas, incluyendo la salida de Guido Herrera, y la T dominó claramente al Lobo. A los 15 minutos, llegó el gol tranquilizador con un potente disparo de Schott. El equipo mostró un juego más fluido y decidido, favorecido también por el cambio de sistema: con un doble enganche (Depietri y Reynoso) y dos delanteros (Bustos y Tarragona). Luego, el juego se equilibró y el Lobo estuvo cerca de empatar, pero Burrai evitó el gol con una gran intervención y permitió que el equipo se fuera al descanso con ventaja.
- PENAL CON SUSPENSO Y, POR FIN, TRANQUILIDAD. El penal generado por el juvenil Fernández fue clave. Bustos ejecutó el remate, pero Insfrán lo contuvo, y en el rebote, Ortegoza anotó el gol que otorgó la tranquilidad necesaria para que el equipo pudiera administrar el juego y sellar la victoria. El resultado podría haber sido aún más amplio, pero la eficacia del equipo en el control del partido fue clara.
- SANTIAGO FERNÁNDEZ, GIGANTE. El juvenil central albiazul tuvo una actuación consagratoria. Con la madurez de un veterano, dominó el partido y se mostró sólido en todo momento, tanto en el área propia como en la rival. Además, fue él quien recibió el penal que terminó por asegurar el triunfo. Guiñazú, ante la necesidad de improvisar una nueva pareja de centrales, pudo confiar en su rendimiento, que resultó clave para el éxito albiazul.