El entrenador Pedro Troglio es probablemente uno de los personajes más queridos en el ambiente del fútbol argentino, y uno de los tantos valores que lo definen es la sinceridad. El actual DT de Instituto no es de ponerse el casete y tanto con el micrófono prendido como apagado dice lo que piensa.
Y así lo dejó en claro este martes, durante su visita a La Voz, para participar del pódcast Mundo Gloria.
Sus declaraciones, después de una extensa entrevista, dejaron mucha tela por cortar y rápidamente repercutieron en Alta Córdoba y alrededores.
Porque si bien el DT dejó en claro cuando llegó a Instituto que la intención era clasificar a una copa internacional (y lo remarcó públicamente tras las primeras tres fechas), el duro presente lo obligó en algún punto a reconfigurar sus frases.
Dijo que sigue en su cabeza ese objetivo, pero también puso el foco en que para conseguir eso hay que invertir entre U$S 6 millones y U$S 8 millones en refuerzos. Y se sabe que la Gloria hoy no está en condiciones de un gasto así sin comprometer sus finanzas.
“Instituto es un club que ascendió hace poco a Primera, que está haciendo un cambio de estructura terrible y que para armar un equipo que tenga la obligación de entrar a una copa hay que gastar U$S 6, 7 u 8 millones. Para traer cuatro o cinco jugadores importantes, hay que gastar eso. Si no, hay que buscar cosas accesibles para el club. Quizá podés ir a la copa igual, y yo me comprometí a conseguirlo”, explicó Troglio.
Luego dejó claro que participó de la conformación del plantel y reconoció que les faltó poder sumar a un centrodelantero de jerarquía, aunque se hizo el esfuerzo.
E inmediatamente después, puso el foco en algunas limitaciones con las que se encontró para poder jugar como quisiera: “Uno se adecua a los jugadores que tiene. Si yo tengo dos centrales con buena salida, armó un esquema sobre esa base. Si tengo dos grandes delanteros, juego con doble ‘9′. Uno va tratando de acomodar sus condiciones a los jugadores que tiene”.
En ese sentido, remarcó: “Hay un montón de jugadores que hemos buscado y ha sido imposible que vengan. Muchos futbolistas que juegan en Buenos Aires esperan hasta el final del mercado para ver si les sale algo allá. Y yo no puedo esperar tanto. Sí entiendo que nos quedamos cortos en el delantero que íbamos a traer. Estábamos detrás de un jugador importante, pero no una estrella. Y así y todo, estábamos muy lejos de lo que se podía pagar”.
Táctica y jerarquía
“Esto es como el avión. Yo tengo terror a volar. Si estoy viajando y veo la cara de susto del piloto, es porque estamos fritos. Acá igual. Si yo voy al entrenamiento y estoy con cara de susto y me ven los jugadores, no es bueno. Estoy con bronca por el momento, porque estoy contento con el club y la ciudad. Me gusta en donde estoy. Me gustaría durar mucho, pero entiendo cómo es el fútbol”, contó Troglio antes de comenzar a dar su visión sobre aspectos tácticos y futbolísticos de un Instituto que necesita ganar como sea este sábado, cuando reciba a San Martín de San Juan.
En ese sentido, explicó: “Lo que nosotros trabajamos son estructuras defensivas. Lo ofensivo lo trabajamos, pero depende la capacidad técnica de los jugadores. Si Lamine Yamal la agarra, pasa a dos y hace un golazo, no es una virtud táctica, sino del futbolista. Uno trabaja movimientos, pero después, a la hora de definir una jugada, resuelven los jugadores. Yo sí tengo que manejar estructuras defensivas: las coberturas, ver de qué manera presionamos y dónde”.

Al mismo tiempo, el DT enfatizó que “cuando te agarra un jugador como el de Argentinos Juniors, creo que fue (Alan) Rodríguez, y la clava en un ángulo… contra eso, no podés hacer nada. Y ahí cambia el partido. Uno se descubre, lo cual está mal, porque no hay que perder el orden. Todavía hay posibilidades de empatarlo”.
Por último, volvió a referirse al fatídico partido ante Lanús y dijo: “Cuando íbamos 1 a 1, el cambio era Stefano Moreyra por Gastón Lodico. Estábamos jugando bien, pero un poco descompensados. Y justo Francis Mac Allister sufrió una descompensación y tuvo que salir. Y en el banco no tenía otro volante de marca. Y hubo que volver a armar un doble ‘5′ distinto al que estaba jugando”.