Las carreras de autos siempre están cargadas de adrenalina y rivalidad pero, cuando la batalla se desata entre compañeros de equipo, el impacto se multiplica. Esto es precisamente lo que ocurrió en la reciente fecha del Turismo Carretera en Neuquén, donde Agustín Canapino y Valentín Aguirre, pilotos del Canning Motorsport, protagonizaron un controvertido incidente en la primera serie.
La serie prometía un duelo apasionante entre dos pilotos de punta. Tras una buena largada de Canapino, Aguirre intentó superarlo, desencadenando una secuencia de cuatro toques entre ambos autos. Aguirre logró ganar la posición, pero los comisarios deportivos le indicaron devolverla. Momentos después, Aguirre también tuvo un contacto con el auto de Mariano Werner, lo que le valió la bandera negra.
La tensión se trasladó a los boxes del Canning Motorsport, donde una acalorada discusión tuvo lugar entre Canapino y Aguirre. Los jefes del equipo, Walter Pérez y Gustavo Lema, presenciaron la escena junto con Serafín Sarasua, el ingeniero del equipo, quien intentó calmar los ánimos sin éxito.
Las consecuencias no tardaron en llegar. La Comisión Asesora y Fiscalizadora (CAF) de la ACTC tomó cartas en el asunto y sancionó a Valentín Aguirre con la obligación de largar último en la próxima serie en la que participe por maniobra peligrosa contra los autos de Agustín Canapino (N° 86) y Mariano Werner (N° 4).
Además de la sanción, la CAF citó a declarar tanto a Agustín Canapino como a Valentín Aguirre, junto con Serafín Sarasua, a su sede en Buenos Aires el martes 8 de abril. Los horarios de las citaciones fueron las 15.30 para Aguirre, las 16 para Sarasua y las 17 para Canapino. El objetivo de estas citaciones era obtener la legítima explicación de los protagonistas y realizar una evaluación por parte de la CAF.
Ante la polvareda levantada, los pilotos intentaron mostrar una imagen de unidad. Canapino publicó en Instagram una foto junto a Aguirre acompañada del mensaje de una “linda charla y buenos mates”, refiriéndose a Aguirre como su “compañero y amigo”.

Este encuentro en Arrecifes fue interpretado como un intento de dar vuelta una página tras las discusiones en pista.
Durante ese domingo en el que ocurrió el incidente, Aguirre minimizó los roces, describiéndolos como algo habitual en las carreras y que la televisión suele sobredimensionar. Admitió haber rozado a Canapino primero y, luego, haber intentado hacerlo frenar en lo sucio para superarlo, negando cualquier mala intención. También reconoció que la insistencia de Canapino por sobrepasarlo se volvió riesgosa. Tanto Aguirre como Guillermo Ortelli coincidieron en que este tipo de situaciones no deben repetirse, priorizando el respeto deportivo.
Sin embargo, la situación dentro del Canning Motorsport parece delicada. Lo sucedido en Neuquén expuso una interna que los responsables del equipo deberán gestionar cuidadosamente.
Con un Canapino con la jerarquía de sus cuatro títulos y experiencia internacional, y un Aguirre talentoso pero propenso a la fogosidad, mantener la armonía será crucial. La próxima fecha en Toay (19 y 20 de abril) será un termómetro para evaluar si la tregua entre los pilotos es genuina o si la tensión persiste dentro de la estructura del equipo.
Cada maniobra entre ellos será analizada con lupa, y el futuro de su relación como compañeros de equipo está lejos de estar definido.