Un living bien distribuido no sólo es más cómodo, sino que también resulta más acogedor y funcional. Para ello, es clave encontrar una disposición adecuada para el sillón, las butacas, los pufs y todo aquel asiento que quieras incorporar.
Edisur te cuenta cuáles son las opciones más comunes, cuándo usarlas y otras ideas para distribuir, organizar y colocar estos muebles en tu hogar. La clave es rentabilizar los metros cuadrados para crear un espacio que responda a las necesidades de los habitantes del hogar.
Es esencial medir y repensar la zona de asientos, organizándolos de manera adecuada para transformar rincones muertos en zonas útiles. Hay que crear un ambiente acogedor, con buena circulación y que favorezca la interacción.
Factores a tener en cuenta
A la hora de pensar en una distribución eficiente de los muebles, hay que tener en cuenta cuatro factores fundamentales.
- Funcionalidad: pensar en qué actividades se realizan en el living.
- Flujo de movimiento: evitar obstáculos y asegurar una circulación cómoda.
- Equilibrio y armonía: distribuir los elementos sin recargar el ambiente, para lo que resulta clave escoger los asientos del tamaño y del diseño adecuados.
- Aprovechamiento de la luz natural: debe tenerse en cuenta a la hora de elegir la posición del sillón.

¿Qué forma preferís?
Existen diferentes maneras de organizar el sofá en el living.
- En L o en U: ideal para espacios grandes y para fomentar la conversación.
- En paralelo: al estar enfrentados, aportan equilibrio y simetría, favoreciendo la interacción central y la charla.
- Con chaise longue: maximiza la comodidad en espacios medianos, ganando superficie para sentarse y comodidad al ver una película o leer.
- Modular: versátil y adaptable a diferentes necesidades, aunque es importante que tenga un buen sistema de fijación para cuando los módulos están juntos.
No te quedes sólo con el sillón
Los asientos auxiliares, como butacas o pufs, siempre suman. Son más ligeros visualmente, añaden capacidad y permiten tener licencias más atrevidas en cuanto al estilo. Incluso, hay algunos que también suman almacenaje. También se pueden utilizar para crear un rincón de lectura con entidad propia.
Si son muebles giratorios, resultan cómodos y versátiles para adaptarse al espacio en función de las actividades que se desarrollen en cada momento. Se pueden usar para cerrar la zona de asientos, para sumar espacio de sentado o para completar un único sillón lineal.
Qué hacer según el espacio
Si tenés un living grande, evitá colocar el sofá más voluminoso contra la pared. Incorpora más de uno, jugando con el diseño, la tapicería y el número de plazas. También podés sumar asientos auxiliares. Tené en cuenta que ningún mueble voluminoso bloquee las fuentes de entrada de luz natural.

En el caso de que sea pequeño, hay que evitar poner dos sofás chicos. Es preferible uno lineal o rinconero, porque al eliminar reposabrazos se verá más amplio el conjunto. En este caso, sí que hay que intentar apoyarlo a la pared, a un mueble o a otra estructura similar.
¡Elegí el correcto!
Hay que escoger el tamaño del sofá en función del espacio. Puede ser de dos, tres o más cuerpos. El más largo deberá ocupar una posición que no entorpezca la circulación y los auxiliares pueden quedar en ángulo
Tené en cuenta que los asientos que miran al televisor son los que menos fomentan la interacción. Por eso, podés suplir con algún auxiliar que se pueda colocar frente al sofá o en perpendicular, de manera que favorezca el “mirarse” a la cara.
#DatoEdisur: Cuáles son las tendencias que no pueden faltar en tu casa.