Durante los meses de calor aumentan las actividades acuáticas en piletas, ríos y balnearios, y con ellas el riesgo de episodios de ahogamiento. Desde la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Córdoba (ADAARC) advierten que actuar rápido y comenzar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) puede salvar una vida.
Además, remarcan un dato clave que muchas personas desconocen: la ley argentina protege a quienes ayudan de buena fe en una emergencia.
Cada minuto cuenta
Los especialistas explican que el ahogamiento suele ocurrir en segundos y, en la mayoría de los casos, sin gritos ni movimientos evidentes. Por eso, la intervención de quienes están cerca resulta determinante. Cuando una persona no puede respirar, el oxígeno deja de llegar al cerebro y a los órganos vitales, y en pocos minutos puede producirse un paro cardiorrespiratorio.
“El tiempo es un factor decisivo, porque cada minuto sin oxígeno aumenta el riesgo de daño neurológico”, señaló el médico Nicolás Cappiello, integrante de la secretaría de Publicaciones de ADAARC.
Ante una situación de este tipo, los anestesiólogos remarcan que no hay que esperar a la llegada de la ambulancia para actuar. La RCP permite mantener la circulación de sangre oxigenada hacia el cerebro hasta que el paciente reciba atención médica avanzada. “No reemplaza al equipo de salud, pero sostiene la vida en los primeros minutos, que son los más críticos”, subrayó Cappiello.
La ley protege a quien ayuda
Uno de los principales motivos por los que muchas personas no se animan a intervenir es el temor a hacerlo mal o a enfrentar consecuencias legales. Desde ADAARC aclaran que el marco normativo argentino ampara a quienes realizan RCP con la intención de ayudar. La ley prioriza el auxilio frente a la omisión y contempla el estado de necesidad y la buena fe.
En términos simples, actuar para salvar una vida no genera responsabilidad penal cuando no hay intención de daño. “El mayor riesgo no es hacer RCP, sino no hacer nada”, remarcan los especialistas.
¿Cómo actuar en estos casos?
En cuanto a cómo actuar, ADAARC recomienda asegurarse primero de que el rescate no implique un riesgo personal. Luego, retirar a la persona del agua, verificar si responde y si respira, llamar de inmediato al servicio de emergencias y comenzar maniobras de RCP si no hay respiración normal. No es necesario tener formación médica para iniciar compresiones torácicas: actuar sin demoras puede marcar la diferencia hasta la llegada de ayuda profesional.
Desde ADAARC también destacan el rol de los anestesiólogos como médicos entrenados en reanimación, manejo de la vía aérea y soporte vital avanzado, y señalan que la capacitación comunitaria es fundamental. Además, recuerdan que la prevención sigue siendo clave: supervisar a los niños, evitar el consumo de alcohol antes de ingresar al agua y respetar las zonas habilitadas reduce significativamente los riesgos.
“El verano es para disfrutar, pero también para cuidarse”, resaltó Cappiello, quien concluyó: “Informarse, animarse a actuar y saber que la ley acompaña puede salvar una vida”.
























