Cuando se acercan los días cálidos y el sol empieza a brillar más, muchos vecinos comienzan a sentir el agobio de las altas temperaturas al caminar por veredas sin sombra. Las calles se vuelven hornos y la búsqueda de un refugio se transforma casi en un acto de supervivencia. Esta situación es reflejo de un problema mayor: el crecimiento urbano acelerado y desordenado, que en muchas ciudades prioriza el tránsito vehicular y el pavimento por sobre los espacios verdes, generando contaminación, islas de calor y problemas de escorrentía superficial.
Se suma el cambio climático, con consenso respecto a que recrudecerán las olas de calor. En este marco, se apunta a que las ciudades sean más habitables, con veredas amplias, sombra, menos autos y más espacios peatonales. Así, los bosques urbanos surgen como una herramienta para acompañar las obras de la Ingeniería Civil. La plantación planificada de árboles y la incorporación de vegetación en calles, plazas y obras viales embellecen la ciudad, reducen el calor, mejoran la calidad del aire y en algunos casos ayudan a que el agua de lluvia se infiltre mejor, disminuyendo las escorrentías pluviales.
Integrar infraestructura verde en los proyectos urbanos es hoy clave para el bienestar y para enfrentar los desafíos ambientales.
Diseño urbano sostenible
Los bosques urbanos, entendidos como redes de arbolado, parques y corredores verdes, desempeñan un rol clave en la regulación climática de las ciudades. Existen estudios que indican que las zonas con mayor cobertura arbórea presentan temperaturas hasta 4°C más bajas respecto a áreas densamente edificadas. En particular, las barreras verdes en avenidas y rutas urbanas reducen el impacto del ruido y mitigan el polvo en suspensión, mejorando el entorno para peatones y ciclistas.
En obras recientes como el cierre del anillo de Circunvalación, la vegetación cumple también una función paisajística, aportando integración visual con los espacios residenciales colindantes. El mejor ejemplo de bosque urbano en nuestra ciudad es el arroyo La Cañada. Hace muchos años, cuando no estaba canalizado, era un hilo de agua manso que, al crecer, provocaba estragos. Con el tiempo, se fue encauzando por etapas y se aplicó un diseño que se integró bien con el entorno. Hoy, con sus tipas características, se convirtió en un paseo verde y un corredor arbolado que todos disfrutan.
Más recientemente, en el Parque del Kempes se implementó vegetación autóctona en sectores bajos que actúan como zonas de retención temporal ante lluvias intensas. En Villa María y Río Cuarto, el aprovechamiento de bosques urbanos se manifiesta principalmente en las costaneras de los ríos Ctalamochita y Chocancharaua, donde la vegetación nativa protege las riberas de la erosión y genera espacios recreativos de gran valor social. Esto muestra cómo integrar infraestructura verde en proyectos urbanos puede combinar objetivos ambientales y de uso público.
Hay que destacar el Programa de Corredores–Avenidas Principales, que en Córdoba Capital está interviniendo avenida Del Piamonte, avenida Maipú, bulevar San Juan y próximamente bulevar Ambrosio Olmos (entre Plaza España y Plaza de las Américas). Ese plan promueve el bosque urbano como corredor lineal.
Los ingenieros civiles desempeñan un papel clave en la planificación, diseño y ejecución de proyectos que integran bosques urbanos con infraestructuras tradicionales. La colaboración con profesionales de la rama del urbanismo y el ambientalismo permite que las obras viales e hídricas se desarrollen en armonía con el entorno natural, optimizando los beneficios ambientales sin comprometer la funcionalidad de las estructuras.

Máximo beneficio de enfriamiento
Estrategias de diseño que pueden conducir a máximo espacio verde y enfriamiento de árboles.
Diseño del espacio verde
• Tamaño adecuado mayor a 0,5 hectáreas y límites de forma simple.
• Distancia corta entre sitios (ej.: a unos 100-150 m por espacios verdes con 3-5 hectáreas).
• Árboles distribuidos dispersamente.
Selección de la planta
• Tasas de transpiración simples en la estación cálida (ej.: especies con hojas anchas).
• Especies de árboles de gran estatura y los de una copa amplia y densa.
• Alta reflectancia solar en la hoja (ej.: hojas de color claro).
• Idoneidad y adaptabilidad al sitio.
Condiciones del sitio
• Uso de superficies vegetales o pavimentos permeables / porosos.
• Aporte adecuado de agua.
• Un suelo compactado y aproximadamente fértil.
• Amplio espacio de enraizamiento.
• Diseño apropiado del área más amplia (permitiendo suficiente luz solar y temperatura no limitante y condiciones de déficit de presión de vapor).
Conclusión
La incorporación de bosques urbanos como parte de la planificación urbana y las obras de Ingeniería Civil resulta fundamental para enfrentar los desafíos ambientales que atraviesan nuestros pueblos y ciudades. Estos espacios verdes no sólo contribuyen al equilibrio ecológico y la seguridad hídrica, sino que también mejoran la calidad de vida de los ciudadanos.
La colaboración entre ingenieros civiles, urbanistas y ambientalistas resulta clave para consolidar un modelo de ciudad más sostenible y resiliente en la región.
