Cada mes de marzo nos invita a reflexionar sobre el lugar de la mujer en la sociedad, sus derechos, sus luchas, sus conquistas y el rol insustituible que cumple en nuestra sociedad. Pero también nos brinda una oportunidad para hablar de algo que muchas veces queda en segundo plano: su salud. Más aún, su salud ginecológica, un aspecto íntimo, profundo y esencial de su bienestar integral.
“En los consultorios ginecológicos se advierte cómo muchas mujeres llegan tarde a su primera consulta, o pasan años sin realizar un control. Por vergüenza, por temor, por desinformación o simplemente por priorizar siempre a otros antes que a sí mismos.

Y ese es un punto importante que se nota con mayor asiduidad: la prioridad la tienen los hijos, el trabajo, la casa, la familia y en un último rincón su salud, relegando su bienestar físico”, explican desde el Hospital Italiano.
Es por esto que con mucha precisión el Profesor y Doctor Sebastián Irico, especialista en Mastología y Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Italiano advierte que “debemos cambiar la narrativa: el cuidado ginecológico no es solo una cita médica, es un acto de conciencia.
“Uno de los pilares fundamentales de ese cuidado es la prevención. En particular, los métodos de screening o pesquisa. ¿Qué significa esto? Son estudios simples, de bajo costo y ampliamente accesibles que nos permiten detectar enfermedades en sus etapas iniciales, antes de que se produzcan síntomas. Detectar a tiempo salva vidas. Y en ginecología, esto no es una frase hecha: es una realidad que vemos cada semana en nuestros consultorios”, puntualiza Sebastián Irico.
Formas de diagnóstico y prevención
Ocuparse a tiempo y acompañar con los estudios necesarios permite una mejor calidad de vida y especialmente detectar y tratar la posible enfermedad. El ejemplo más conocido es el Papanicolaou (PAP).
Es una prueba fundamental que permite detectar lesiones en el cuello uterino provocadas por el virus VPH, una infección de transmisión sexual muy común que puede causar verrugas genitales y que, si no se trata a tiempo, pueden evolucionar hacia un cáncer de cuello uterino.
En Argentina, cada año se diagnostican más de 4.000 casos de este tipo de cáncer, y muchas veces podrían haberse prevenido con un simple estudio de Papanicolau realizado a tiempo. Esta práctica debe comenzar a realizarse desde los 25 años, en forma anual, y luego, cada tres años si los resultados son normales.

Junto al PAP, se suma la Colposcopía, que permite observar el cuello del útero con aumento, y el test de VPH que detecta la presencia del virus de alto riesgo. Estos tres métodos, combinados según la edad y el riesgo de cada paciente, conforman el corazón del screening ginecológico, que son pruebas diagnósticas realizadas a personas aparentemente sanas para detectar enfermedades de forma temprana, antes de que se manifiesten síntomas.
¿Y después de los 40?
“Pero los cuidados no terminan allí. A partir de los 40 años (o antes si hay antecedentes), la mamografía anual es clave para la detección precoz del cáncer de mama, que es otra de las principales causas de mortalidad en mujeres”, advierten desde el Hospital Italiano. Y sostienen: “En cada etapa de la vida, el ginecólogo puede acompañar en temas como salud menstrual, anticoncepción, planificación familiar, menopausia, salud sexual y emocional”.

Además, desde el Hospital Italiano subrayan: “La medicina moderna nos da herramientas poderosas para prevenir enfermedades. Pero nada de eso sirve si no se transforma en una decisión consciente de la mujer de acercarse a su consulta, de hacerse un lugar en la agenda para sí misma, de poner su salud como prioridad”.
Finalmente, concluyen: “El mes de marzo es un buen momento para recordar que el cuidado ginecológico es un derecho, no un lujo. Que hablar del cuerpo no debe dar vergüenza. Que pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de responsabilidad. Que la prevención empieza con un turno”.
En este sentido, el Doctor Sebastián Irico señala: “Desde mi rol como médico, quiero invitar a todas las mujeres para que no posterguen los controles. A que vayan sin miedo, sin juicio, con todas tus dudas. Nuestro compromiso es escucharlas, respetarlas y ayudarlas para que estén bien”. Y el profesional concluye en que “cuidar la salud es una forma de celebrar, porque la vida vale y porque la prevención es poder”.
