Tragedia íntima de quien supo representar el género con ánimo universal, Hamnet se proyecta como favorita al Oscar en su recreación de la muerte del hijo de William Shakespeare y el duelo posterior que inspiró la creación de su obra paradigmática.
Dirigida por Chloé Zhao y basada en la exitosa novela de Maggie O’Farrell de 2020, el filme que ganó dos Globo de Oro (por mejor película y actriz) y aspira a ocho premios de la Academia se concentra en la figura de Agnes Hathaway (Jessie Buckley), la joven descendiente de una estirpe de brujas con la que Shakespeare (Paul Mescal) forma familia en la población rural de Stratford antes de iniciarse como dramaturgo en Londres.
La actuación consagratoria de Buckley le da decisivo espesor a un filme intenso marcado por la pasión, la ambición artística y la metamorfosis filial, en la que O’Farrell ofició de guionista junto a Zhao adaptando al audiovisual su narración no menos impetuosa.
Trabajando como tutor de latín a la sombra de su violento padre John (David Wilmot), Will comienza un romance instantáneo con la salvaje Agnes, quien se pasea por las inmediaciones con su halcón a la vez que padece el acoso paralelo de su madrastra Joan (Justine Mitchell).
En poco tiempo ambos contraen matrimonio y tienen tres hijos, la primogénita Susanna (Bodhi Rae Breathnatch) y los mellizos Judith (Olivia Lynes) y Hamnet (Jacobi Jupe), aunque la llamada a la vocación escénica empuja a Will a instalarse en la ciudad mientras Agnes se queda al cuidado de la prole.
La instancia central incumbe el arribo de la peste, que golpea mortalmente al clan promoviendo que el nombre de la pequeña víctima titule años después la tragedia cumbre del padre con una consonante de diferencia (“Hamnet” y “Hamlet” eran nombres equivalentes en la Inglaterra del siglo XVI), y cuyo estreno Agnes presencia asombrada en un giro contundente del final con respecto a la novela que O’Farrell avaló.

Así, en su par simbólico Hamnet exhibe el alumbramiento sublime y secreto de toda creación artística, un parto nacido de un duelo por el que se le da sentido a la pérdida, la muerte, lo desconocido, y donde una alquimia mágica (a su modo, Will es un hechicero de la palabra) sella la concepción.
Catarsis colectiva
Esa oscuridad emotiva y el desplazamiento protagónico a la figura de Agnes distingue a Hamnet de otras biopics del bardo inglés (Shakespeare enamorado, Todo es cierto), un abordaje que había probado ser eficaz en la novela de O’Farrell que vendió más de dos millones de ejemplares en el mundo y cuya edición en castellano agotó 24 ediciones.
Zhao sin embargo no había leído el libro de O’Farrell ni estaba especialmente interesada en Shakespeare cuando se le ofreció el proyecto, y fue un encuentro improvisado con Mescal en Telluride (Colorado, EE.UU., donde el actor estaba filmando la biopic de Paul McCartney junto a Sam Mendes, quien después produciría Hamnet junto a Steven Spielberg) el que lo decidió todo.
El intérprete irlandés le recomendó fervorosamente a Zhao que leyera la novela de la también irlandesa O’Farrell, y cuando la directora se acercó a esas páginas todo encajó inmediatamente, ya que la historia reunía las características exactas de la película que ella quería filmar en ese momento.
Buckley fue convocada para el rol principal desde el inicio, siendo el lazo con Shakespeare resonante en su caso: la actriz irlandesa estudió actuación shakesperiana en la Real Academia de Arte Dramático en Londres y debutó en puestas de La tempestad y Romeo y Julieta.
De presencia creciente y subrepticia en pantalla grande, Buckley podría ganar su primer Oscar gracias a la magnífica interpretación de Agnes, premio para el que ya había sido nominada como mejor actriz de reparto por La hija oscura (2021).
Zhao, en tanto, que viene de un pasaje poco memorable al mainstream con Eternals (2021), podría volver a alzar un Oscar por mejor directora o película tras el suceso de Nomadland (2020).
Para la realizadora Hamnet marcó no obstante una experiencia fuertemente distinta a todo lo anterior.
“Mi vida hasta hoy ha sido… bueno, como la de Shakespeare, en el sentido de que me estado expresando a través de la creatividad, allí es donde encuentro mi espacio seguro. Y esta Agnes interior, esta conciencia femenina que existe sin culpa y que conoce tan bien su linaje y que expresa un gran rango de emociones y que no se amedrenta ante nada, esta parte mía, este personaje no existía en mis películas hasta ahora. Particularmente esta figura de madre. Estuve cuatro años haciéndola nacer a través mío hasta que supe que había llegado el momento de filmar”, le dijo la directora china al sitio Deadline.
Y agregó que Hamnet la hizo cambiar su rol de narradora. “Me empecé a preguntar por qué hago esto. En el final de Eternals sabía que lo que trataba de simbolizar era la importancia de la unidad, porque en eso consistía aquel desenlace. Debés volverte uno. Hay algo de esa unidad que me interesa, el momento donde la ilusión de la separación se disuelve. Y eso es lo que ocurre cuando todo el mundo se congrega en un círculo, en la estructura del Globe Theater, para experimentar una catarsis colectiva”.
Para ver Hamnet
Reino Unido, EE.UU., 2025. Guion: Chloé Zhao y Maggie O’Farrell. Dirección: Chloé Zhao. Con: Jessie Buckley, Paul Mescal y Zac Wishart. Duración: 125 minutos. Clasificación: apta para mayores de 13 años. En cines desde el jueves 5.
























