Abril de 2006. En la sala de embarque del Ambrosio Taravella, los tres líderes de Reik y sus músicos de acompañamiento viven las primeras horas posteriores a su show en el Orfeo intentando combatir el cansancio con diálogos casuales, ensimismados con sus iPods, como sea. Su vuelo sale en minutos y llama la atención cómo una joven que forma parte de la crew del grupo mejicano atiende con amor y dedicación a su bebita.
La tierna escena deja en claro que los artistas decidieron salir de gira en plan familiar, al punto de incluir en su plan de pop imperial a esta recién nacida, a la que en simultáneo al llamado a abordar hubo que salir a cambiarle los pañales.
Ahora, el cronista que atestiguó aquella escena está en un Zoom con Jesús Navarro, vocalista principal y pianista de Reik, para hablar sobre cómo llega el trío de Baja California al show que tiene programado el próximo 17 de mayo en el Quality Arena. Y si bien sobran temas musicales y extramusicales para abordar en la entrevista, se impone la pregunta: “¿Quién era aquella niña?”.
“Era Jazz, la hija de Bibi (Marín, guitarrista y baterista), que ahora tiene… Déjame ver... ¡¡¡que ahora tiene 18 años!!!”, exclama el artista, acaso para acordar con su interlocutor que ha pasado un montón de tiempo desde aquellos años tempranos de este proyecto, que empezó como pop de canción orgánica y que a lo largo del tiempo ha experimentado mutaciones varias.
La (mutación) más reciente y resonante, claro, es la que puso a los Reik en órbita “urbana” y que, de alguna manera, ahora buscan atenuar con el regreso a las fuentes que supone Panorama, el disco que publicaron el año pasado y que presentarán en Córdoba el mes que viene.
“Llevamos un ratote sin volver a Córdoba, así que estamos muy contentos de hacerlo”, suma Navarro, con entusiasmo que se oye sincero.
–Vienen a presentar “Panorama”, supuestamente un disco de reconexión con una noción “vieja escuela” de Reik. ¿Es así?
–Sí y no. Efectivamente estamos en una etapa en la que, después de hacer un montón de experimentos, de estar brincando como de cancha en cancha, de estar sacando música de sencillo en sencillo, queríamos hacer un disco que se sintiera como un disco de antes. Como una cápsula. Un disco con canciones que se sintieran parte de lo mismo; de un mismo concepto; de un mismo sentido; de una misma identidad. Pero, al mismo tiempo, es cierto que ahora tenemos muchas más opciones de las que había cuando nosotros empezamos a trabajar; eso, por más “vieja escuela” que quieras ser, te afecta.
–A ver…
–Cuando empezamos (allá por comienzos de siglo), tenías que hacer encajar tu música en los medios que existían, que eran la tele y la radio. Esos medios tenían establecidos por ley un lenguaje y hasta el modo en que te debías mostrar. Las empresas propietarias de esos medios no te permitían salirte de ahí, por lo que teníamos que encontrar la creatividad y la emoción bajo esos parámetros. Pero resultó que, de pronto, esos parámetros se destruyeron y los medios tradicionales se tuvieron que adaptar a las nuevas formas de consumir música. Porque así lo dicta ahora el público, ¿no? Entonces, está bien interesante para nosotros hacer un disco como los de antes, pero ahora. No queremos retrotraernos a nada, aunque sí mostrar lo que hacíamos al comienzo con nuevas posibilidades. Diría que somos los mismos tres cabrones haciendo música como antes, pero ahora, sin cotos de ningún tipo.
Navarro entiende que a sus compañeros (de los que falta nombrar al guitarrista Julio Ramírez) y a él les quedan muchos años más de experimentaciones. “La idea es seguir viendo las posibilidades que nos brinda cada tiempo, y cuáles nos quedan bien y cuáles no”, refuerza.
“Es un disco de reconexión (me encantó que uses esa palabra), pero diría que sólo lo es en relación con nuestras esencias. Y de ahí vamos a volver a tirar ramas hacia afuera”, amplía.
“Lo he dicho en todas las entrevistas: en Panorama hemos hecho pocas concesiones. Lo hicimos con un grupo pequeñísimo de gente, todo lo contrario a cómo se hace un disco de pop de estos tiempos. De todos modos, así como tomamos esa decisión, tomamos otras como para decir ‘OK, este será nuestro centro, pero de ahí en adelante volveremos a incluir productores, los más nuevos, los más jóvenes, con los oídos más frescos”, señala.
–Que digas “más jóvenes” te sitúa en el lugar de un adulto experimentado.
–No deja de ser shockeante que ya no somos los más jóvenes… Y por mucho no lo somos. Es una realidad que a los más jóvenes los doblamos en edad. Es muy fuerte, porque yo en mi cabeza me sigo sintiendo joven. Y no sólo físicamente, sino también por la disposición, la curiosidad y hasta la ingenuidad de alguien que está empezando. Eso es precioso y contagioso.
Reik, característicos de Baja California
–La idea de reconexión también la tomé por lo que me sugiere el título “Baja California”, el tema de apertura. Eso también remite a los años tempranos de Reik.
–Mucho del ejercicio de hacer este disco consistió en que los tres nos sentáramos a platicar para preguntarnos “¿Quiénes somos? ¿Qué es Reik en 2024 (el año en que salió el disco)?”. O sea, ya no somos niños, ya no somos jóvenes; dos de los tres ya tienen familias; todos eso nos cambió, nos cimbró completamente hasta convertir nuestra vida en algo distinto. Ahora puedes decir lo quieras, hacer un montón de statements en los idiomas que quieras y vestirte de mil maneras; ahora bien, había que sentarse para ver cuáles de todas estas posibilidades nos quedan a nosotros. Y una de las cosas que teníamos bien clara fue lo importante que resultó en toda nuestra carrera el ser de donde somos.
–¿Cuáles son los rasgos que identifica a la gente de tu región?
–Al inicio, cuando la música no estaba tan globalizada, pesó el hecho de que cantáramos en español y que nuestro sonido fuera mucho más parecido a lo que estaban haciendo los poperos en Estados Unidos. Por eso nos hicimos famosos. ¿Cómo hubiéramos competido con Sin Bandera si no hubiera sido por eso? Teníamos un diferencial sonoro porque nacimos y crecimos en frontera. Luego, a lo largo de los años, también mostramos rasgos de nuestro pueblo a la hora de relacionarnos, de tratar a las personas, de hacer negocios. Fue todo muy característico de la gente de Baja California. Por otro lado, en este mundo y cuando estás en la cresta de ola, puedes ser un hijo de perra y condicionar a todos a que te soporten porque, cuando vendes, tienen que hacerlo, no les queda otra. No caímos en esa. Pero sí tuvimos tropezones.
–¿Sí?
–Claro. Y cuando un disco o varias canciones no funcionan, dependes de lo que sembraste. Lo que sembraste con el público, con las personas de la industria, tanto las del sello que te fichó como las que te compran los shows. Ahora que sí está tan globalizado el mundo, siento que el venir de dos culturas y sentirnos tan parte de los dos mundos dice muchas cosas sobre lo que somos.
Reik, al margen de la prensa amarilla
–En más de 20 años atestiguaron los cambiantes consumos culturales. Sin embargo, tengo la sensación de que ustedes creen que una buena canción resiste cualquier paradigma.
–Estoy de acuerdo contigo, fíjate. Y esa ha sido nuestra apuesta. Por eso mismo, hay muchas cosas que nosotros no hemos hecho. Incluso, por tener esa actitud hemos pagado un precio. O sea, nunca nos hemos convertido en personajes. Nunca hemos sido controversiales. Cuando éramos más jóvenes y se debía ser funcional a la prensa amarilla, nosotros decidimos no hacerlo. Nos planteaban: “Eso significa que un montón de gente, un montón de ojos y de oídos que solamente consumen ese tipo de contenido, no se enterará nunca de quién eres tú”. Bueno, corrimos el riesgo. Y aun así fuimos el artista más escuchado de México a nivel global. “Pues, mira, hace 15 años que no sabíamos nada de ellos”, comentaban en ese tipo de prensa. La cuestión es que es una chulada que las cosas estén segmentadas y que uno pueda ser parte de ese mundo o no. La gente que vende escándalo y controversia, perfecto que exista, sólo que en Reik no estamos hechos para lo que necesita.
Al desarrollar esta forma de pararse ante “lo amarillo”, Navarro deja en claro, de modo implícito, que no es aconsejable hablar en situación de entrevista de su vida personal, sobre la que siempre ha extendido un manto de misterio. Manto de misterio que sufrió un tajeo mínimo en octubre del año pasado, cuando el cantante compartió una foto en historias de Instagram junto al abogado Raúl Arpa, apuntado como su pareja desde hace años.
Vale cambiar de frente, entonces.
–Con respecto a la cuestión fronteriza, ¿cómo te pega el hecho de que Trump haya vuelto al poder?
–Como músico, uno anda navegando por el mundo de país en país. Y tiene facilidades, en ese sentido. Pero no está hecho de palo, ¿no? Rompe el corazón que este señor esté otra vez y con tanto poder, y con tanto poder de decisión sobre familias migrantes. Como mejicano, y como mejicano fronterizo, es imposible no empatizar con la situación de los migrantes… Todos crecimos conociendo migrantes ilegales. Todos. Es muy fuerte que pasemos por lo que pasaron los judíos con los nazis. De pronto, en Estados Unidos todo es culpa de nosotros, los mejicanos. “Ustedes tienen la culpa de que nuestro país esté mal, de que nuestra economía se estanque”. Da miedo. La verdad, da miedo por mi comunidad.
–¿Cuál es la receta para ser longevos, para permanecer en el tiempo armónicos y graníticos, humana y musicalmente?
–En el sentido humano, nos ha hecho mucho bien ser equipo. Empezamos siendo amigos y luego nos hicimos socios, lo que llega con muchísimas complicaciones añadidas. Siento que Julio y Bibi ahorita son mis hermanos, pero más allá de decirlo de una forma poética, me refiero a que nos llevamos como hermanos. O sea, nos queremos más allá de decirnos “Te quiero” o de darnos un abrazo. Ya es una cosa de estar atorados por el resto de nuestras vidas. Y así es, para bien o para mal. Y hay cosas que nos encantan y otras no tanto. Es la realidad en la que vivimos, y hay algo bien bonito en eso, ¿no? Nos llevamos muy bien porque los tres vamos a terapia y le echamos ganas a crecer y a ser mejores, ¿no? Nunca nos dejamos agrietar por la fama; nunca perdimos de vista que estamos en este viaje con los mismos dos con los que crecimos y salimos a ver el mundo desde nuestro mágico pueblito, que a estar alturas es un ancla.
En vivo
Reik actuará en el Quality Arena (avenida Cruz Roja 200) el próximo 17 de mayo. La banda mejicana llegará en el marco de su Panorama Tour. Las entradas están a la venta en www.ticketek.com.ar.
Más información
Chappell Roan propone The Giver, con destino de clásico country: La chica sólo quiere divertirse