En las últimas horas, se conoció la noticia de que a Horacio Pagani lo estafaron en plena calle porteña. El periodista deportivo y panelista de Bendita, reveló los detalles de cómo fue que entregó más de un millón y medio de pesos. “Fue una pyme porque se trataba de 9 personas”, dijo al aire de Viviana en vivo.
“Salía de radio Mitre para ir a TycSports y un tipo que cruzaba me dijo ‘¡La rueda derecha delantera!’, no le di bola y seguí una cuadra más hasta que otro que cruzaba me gritó lo mismo”, inició, en su relato.
Y continuó: “Ahí estacioné y casualmente pasaba un mecánico por ahí y me dijo que la rueda está partida. Metió la mano y sacó un bulón lleno de grasa. Ahí me dijo que tenía un taller a la vuelta y lo arreglaba en 20 minutos”, contó.
Posteriormente, agregó: “Después vino otro, eran de nacionalidad boliviana, y empezaron a laburar ahí abajo. Qué sé yo; miraba, y se movía el volante para un lado y para el otro. ‘Acá, a la vuelta hay una casa de repuestos. Podemos ir a ver’, me dijo. Y uno de los dos se fue, y llamó por teléfono diciendo que iba con el dueño de la casa de repuestos”.
Más allá de que Pagani tenía dudas sobre qué le pasaba a su auto, fue engañado. “Vinieron dos más. Pero me explicaron que tenía que decir que yo me atiendo en el taller de ellos, en el taller de los bolivianos, que está en la otra cuadra. Yo como un boludo empecé a decir todo lo que me decían, ¿qué voy a hacer?”, continuó.
Y sumó: “De la nada traen un repuesto flamante y envuelto en un papel original. ‘¿Cuánto vale todo esto?’, empecé a preguntar. ‘Dos millones y medio de pesos’, me respondieron. Ahí digo ‘bue, dejo el auto estacionado acá, me voy al canal en taxi y después lo vengo a buscar’. Pero como lo había dejado justo en una salida de un auto, empecé a dudar porque capaz que justo venía el dueño y quería meter el auto. Mientras, ya habían empezado a moverse y a laburar. De pronto se pusieron a usar el repuesto nuevo y les dije que no tenía esa guita. ‘Haceme factura A’, les dije. ‘Rebajo a dos millones’, me respondió. Y ahí aparece uno de los de adelante, con un caño todo reventado, sucio y lleno de grasa, que supuestamente era lo que sacaron”.
Ante este panorama, mientras Viviana Canosa se reía a carcajadas, Pagani prosiguió a contar la parte final de la estafa. “Me dijo que si se llevaba las partes viejas le bajaba a 1 millón 700 mil. Vivo, porteño, le dije ‘te doy un palo y seis’. Y, después de que se lo di, vino el otro a decirme que le tenía que pagar la mano de obra. Doscientos cincuenta mil mangos me pidió. Me pasó un alias y el banco rebotó la transferencia. Y como este se demoraba mucho, los compañeros lo empezaron a llamar. Ahí empezó a haber como una confusión entre todos. Me dijo una dirección que estaba a siete cuadras de donde estábamos, algo no cerraba”, explicó.
Angustiado por lo sucedido, concluyó: “Ahí le mandé esa plata al mismo que ya le había pasado el palo seiscientos, y a ese le entró normal. Le sacó una foto a mi teléfono para reclamarle al otro de la plata. Después, cuando fui a un mecánico amigo, me dijo que no me hicieron nada. ‘Te pusieron grasa en el que tenías y no te hicieron nada. Esto no se rompe nunca’, me explicó. No pude dormir esa noche. Fue mucha plata. Un palo ochocientos en total”.