Especial, desde Jerusalén
La primera sorpresa de quien llega a Tel Aviv, la ciudad más importante en cuanto al desarrollo económico y financiero, son los controles de seguridad en el Aeropuerto Ben Gurión, uno de los padres fundadores de Israel.
Su firma es la primera que aparece en el manuscrito (se lee de derecha a izquierda) de la declaración de la independencia el 14 de mayo de 1948.
El propósito de redactar finalmente una Constitución no avanzó, y hoy el país se organiza legalmente a través de un conjunto de “leyes básicas” y del derecho consuetudinario (con base en prácticas y costumbres históricas).
Como sucede en varios países del mundo, el primer ministro Benjamin Netanyahu -un histórico dirigente que ya ocupó ese cargo en tres ocasiones- está enfrentado con el Tribunal Supremo.
Rutas y vehículos nuevos
La otra gran sorpresa -en particular para los argentinos- es la increíble red de autopistas y autovías, que cruzan el país en todas las direcciones, incluso hacia el norte o el sur donde están las áreas más despobladas.
Las principales rutas tienen seis carriles (tres de cada mano). La comparación con las rutas de la Argentina es obvia y contundente: muchas de las nuestras están en un estado de desastre.
Otra sorpresa es el gran movimiento que se observa en las rutas, con vehículos que tienen una edad promedio menor a cinco años.
Hay varios cargadores para autos eléctricos en los principales parkings de las grandes ciudades. Esta es la asignatura pendiente para circular por Argentina con vehículos de nueva energía. La circulación de camiones también es intensa, lo que revela el nivel de actividad económica.
¿Querés saber cómo anda un país? Mirá el número de grúas que hay en funcionamiento: revelan la cantidad de torres de oficinas y de departamentos que están en construcción.
En el puerto de Haifa, el más importante del país, una docena de grúas anticipan un boom inmobiliario que se perciba también en Jerusalén y en Tel Aviv.
El mate y el valor del dólar
La moneda local -el nuevo séquel- se apreció frente al dólar, como sucede en otras economías.
Para un país agroexportador en tecnología, seguridad, diamantes y productos agropecuarios (especialmente naranjas y olivas), la pérdida de valor del billete norteamericano es todo un desafío. La relación es 3,1 séquel por dólar.
Para los argentinos, Israel es caro en cuanto al valor de las comidas y de otros servicios. Por caso, un café americano (vaso largo) cuesta unos 5 séquel en promedio, lo que equivale a $ 7.500.

Una gran sorpresa es que aquí algunas familias, árabes o drusas, toman mate. Como en nuestro país, se sirve con bombilla, con la temperatura adecuada (algo más caliente), amargo, sin azúcar ni agregados. El nombre de la yerba, Pompidou, es desconocida para los cordobeses.
Al menos, el que nos invitaron en un comedor druso en Magdal Shams, en el norte, cerca de El Líbano.
La actividad en los comercios y en las rutas muestran a un país en movimiento, pese a las amenazas y los continuos enfrentamientos que se producen con sus enemigos refugiados en la Franja de Gaza y en El Líbano, a través de los grupos terroristas Hamas y Hezbollah, respectivamente.
Sin embargo, por estos días, la frontera norte, a través de las alturas del Golán, y con Jordania, aparecen sin grandes movimientos de milicias terroristas.
Ramadán
Este viernes comienza la celebración del mes del Ramadán, que recuerda el dictado del Corán al profeta Mahoma.
Esta conmemoración puede exacerbar el rechazo de los musulmanes a ciertas prácticas de las autoridades israelíes con los palestinos.

Por eso, el Gobierno limitó a 10 mil los fieles que podrán asistir a la explanada que contiene la Mezquita de Omar y el Domo o Cúpula de la Roca, que en la actualidad cobija al templo desde el cual Mahoma ascendió al cielo, según la tradición musulmana.
La explanada está levantada en uno de sus costados sobre el Muro de los Lamentos, que es el mayor símbolo de la cultura judía, adonde concurren a realizar sus oraciones miles de clérigos, creyentes y turistas.
Gastronomía y demografía
La comida es muy variada, basada en el consumo de vegetales, de pollo y de carne vacuna. Este alimento es caro porque el país tiene una existencia limitada de animales. No se consume carne porcina por un precepto religioso.
Otra sorpresa para el visitante es que las familias tienen habitualmente entre dos o tres niños, ya sea por la obediencia al mandato divino de la procreación, o bien por el objetivo de poblar la tierra -ganada a través de disputas históricas- por parte de un país que recién celebrará sus 80 años en 2028.
En Argentina y en Europa, los nacimientos se limitan a un promedio de entre uno y dos niños por pareja. Aquí los pequeños son visibles en todas partes.
Muchos me dijeron antes de llegar: “No vayas”, dado el temor a la guerra o al disparo de misiles y cohetes.
Esto no se produjo durante la semana que vivimos aquí. El ritmo que se observa en todas partes sugiere que, por supuesto, existe el temor, pero la vida sigue y ¡hay que vivirla! (residentes y turistas).
























