Nacido y criado en barrio Oña, al sur de la ciudad de Córdoba, la historia de Ariel Montenegro representa el aspiracional de la clase media, con valores profundos ligados a una movilidad social que se construye con educación, cultura de trabajo, sacrificio y perseverancia.
Cuando se asomaba a la adolescencia, decidió dejar las inferiores del Club Atlético Talleres para concentrarse en su ingreso al Instituto Técnico Renault.
Su primer emprendimiento fue armar bicicletas durante unas vacaciones de verano. Después probó con la cría de conejos. Hasta que en 2004, cuando empezaba sus estudios de Ingeniería Mecánica, entró como pasante en la planta Santa Isabel de Renault.
Fue un sueño cumplido, pero también el inicio de un fecundo recorrido que lo llevó por distintas áreas y países, hasta ser nombrado presidente y CEO de Renault Brasil, con apenas 39 años. “Nunca busqué ser el CEO; busqué disfrutar. La cima no es en sí el logro. El logro es el camino”, asegura.
























