En una decisión de fuerte impacto para el sistema financiero, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), presidido por Santiago Bausili, emitió la Comunicación “A” 8311, una disposición que regula la Posición Global Neta de Moneda Extranjera (PGNME) de los bancos.
La norma prohíbe que las entidades financieras incrementen su posición positiva de dólares contado durante el último día hábil de cada mes. Sí podrán, en cambio, reducirla.
Aunque algunos aspectos de la medida entrarán en vigencia en diciembre, la restricción principal comenzó a regir de inmediato, generando reacciones inmediatas en el mercado cambiario.
Detalles y vigencia inmediata
La disposición del BCRA, identificada como Comunicación “A” 8311, se enfoca en regular la Posición Global Neta de Moneda Extranjera (PGNME) de las entidades financieras.
Aunque algunos de sus puntos entrarán en vigor recién en diciembre, la sección que más resonó en el mercado es la que rige de manera instantánea: los bancos ya no podrán incrementar su posición positiva de dólares contado el último día hábil de cada mes.
Esta aclaración por parte del BCRA subraya que no se modificó el tope de la PGNME, manteniendo la cantidad de dólares que los bancos pueden tener, pero con una nueva restricción operativa crucial.
El objetivo primordial es prevenir volatilidades excesivas en las posiciones de las entidades que pudieran desestabilizar el mercado.
Cuál es el objetivo de la medida
La interpretación predominante entre los operadores del mercado sugiere que la medida del BCRA apunta directamente a buscar un cierre de mes más “tranquilo” en el mercado de dólar futuro.
Esta estrategia surge en un contexto donde la autoridad monetaria ha estado muy activa en ese segmento para intentar contener las expectativas de devaluación.
De hecho, en julio, el Banco Central duplicó su posición vendida en dólar futuro.
El último día del mes es fundamental en el mercado de futuros, ya que es el momento en que se fija el precio de los contratos que vencen en esa jornada. Habitualmente, los bancos evalúan si la tasa les conviene para renovar sus posiciones, a menudo contra ventas del BCRA, o si es preferible dejar vencer los contratos de cobertura y comprar dólar contado.
Con la nueva normativa, esta última opción queda impedida, ya que las entidades financieras no pueden aumentar sus divisas en la última jornada de agosto para cubrirse, so pena de incumplir la disposición.
La estrategia financiera bajo la lupa
Salvador Vitelli, jefe de Research de Romano Group, explicó la dinámica en su cuenta de X, destacando la relación intrínseca entre el mercado de dólar futuro y el contado.
Cuando la tasa de futuros es inferior a la tasa en pesos, los bancos suelen mantener posiciones en moneda local para aprovechar la tasa, cubriendo el riesgo cambiario con futuros de dólar, una operación conocida en la jerga como “sintético”.
En las últimas semanas, las tasas de los futuros llegaron a ser negativas en varias jornadas, presumiblemente debido a las fuertes ventas del BCRA en este segmento, lo que hacía aún más conveniente para los bancos “hacer tasa” y cubrirse con futuros.
Vitelli detalló que, tradicionalmente, en el último día hábil del mes, las Tesorerías bancarias enfrentan dos escenarios: o el BCRA ofrece contratos para que renueven sus posiciones sin perder cobertura (donde pedirían tasas bajas), o el BCRA no facilita la renovación, obligándolos a dejar vencer los contratos y cubrirse comprando dólar contado, lo que genera una presión adicional sobre el tipo de cambio.
La nueva normativa, según Vitelli, parece diseñada para que ninguna de estas dos condiciones se cumpla: el BCRA no ofrecería la renovación, pero los bancos tampoco podrían comprar dólares para cubrirse.
Esto implica que si los bancos buscan cobertura, “deberán ir a futuros a la tasa que haya (viendo si el BCRA se mete o no), o bien esperar a que termine el mes (descalzados) y cubrir el primer día hábil”, postergando las posiciones a contratos futuros más largos o compras de dólares a partir del lunes.