En el mundo hay cuatro grandes consultoras, de hecho las llaman las Big Four, donde las compañías globales buscan asesoramiento impositivo, legal, de negocios, outsourcing (tercerización de procesos) y otros temas clave para su actividad. Una de ellas es PWC, con 370 mil personas en 149 países. En Córdoba, está desde 1952.
Gustavo Campos entró al equipo de Tax and Legal en 1997 y actualmente es socio de PWC Argentina, a cargo de las oficinas de Córdoba, de Mendoza y de Rosario para el área de servicios tributarios. Junto con su socio Guillermo Bosio, son los primeros en salir del “semillero” cordobés y llegar a la conducción a nivel local.
Además, Campos preside las delegaciones Córdoba y Región Centro e integra el directorio nacional de AmCham, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, en momentos de acercamiento entre ambos países.
Por sus oficinas pasan los planes de negocios, los proyectos de inversión y hasta las propuestas de salida y de ingreso al país de las grandes empresas, muchas de ellas internacionales, que buscan en sus técnicos el dato que les ayude a comprender a un país tan difícil de entender como la Argentina.
–¿Desde cuándo trabajás en PWC?
–Yo egresé del Manuel Belgrano, empecé a estudiar Ciencias Económicas y ahí entré a trabajar en 1997, fui el primer colaborador que tuvo la oficina de Córdoba en el área de impuestos. Recién había llegado un socio de Buenos Aires que luego fue mi mentor, Alberto Asensio. Me fui desarrollando profesionalmente en distintas áreas y desde Córdoba empezamos a manejar las oficinas de Mendoza y de Rosario. En aquel momento, éramos una decena de personas. Hace seis años me convertí en socio y sigo teniendo a mi cargo las oficinas del interior, en el área Tax and Legal.
–¿Cuántas personas tiene PWC?
–Somos aproximadamente 6.500 colaboradores en el país, de los cuales cerca de 50% exporta servicios al exterior. En Córdoba, actualmente tenemos poco más de 300 personas, de las cuales 150 trabajan para nuestro centro de exportación.
–PWC es muy conocido en el mundo de los negocios y de las ciencias económicas, pero poco a nivel masivo. Comentanos qué es y a qué se dedica PWC.
–Es una consultora en la que acompañamos a las empresas y al mundo de los negocios a trabajar y a realizarse sobre bases seguras. Tenemos distintos servicios. Yo concretamente trabajo en el asesoramiento fiscal para personas físicas, empresas familiares y multinacionales. Pero tenemos un espectro de servicios superamplio, contamos con áreas muy fuertes de auditoría, consultoría, economía, temas legales, y eso hace que los clientes puedan encontrar respuestas de distintos especialistas.
–Están en la cocina de las decisiones de las empresas.
–E incluso antes. En algunos casos, cuando están por instalarse en el país o, lamentablemente, cuando están saliendo de Argentina, que es algo que nos ha tocado ver en los últimos años. Para las multinacionales, somos como sus ojos de confianza en el país. Les ayudamos a entender qué está sucediendo, por dónde van los cambios, cuáles son las oportunidades, y, claro, muchas veces nos toca explicar las desventajas coyunturales de Argentina.
–No es fácil explicar afuera cómo funciona la economía argentina.
–Por ejemplo, el cepo cambiario, la brecha entre los tipos de cambio, las restricciones en el acceso al dólar, muchas veces tenemos que explicar a empresas multinacionales situaciones en las que, además de la explicación del management local, necesitan una validación objetiva de por qué no pueden girar dividendos ni comprar dólares si tienen fondos disponibles. Muchos son clientes globales que se asesoran con PWC donde sea que hagan negocios. De esta manera, pueden tener un solo interlocutor, con la misma filosofía y el mismo know-how, que los va acompañando en las distintas regiones del mundo.
–¿También tienen clientes nacionales?
–Claro. En este caso, les hacemos un poco de todo. Los acompañamos en la internacionalización y también en la planificación patrimonial de sus accionistas.
–Hablando del empresario nacional, ¿qué está pensando en este momento?
–Partamos de lo que pasó en los últimos cuatro años. Las rentabilidades no fueron malas, en muchos casos han sido buenas. Pero el empresario ha sufrido tanto la inseguridad jurídica y las restricciones cambiarias que es realmente notable el optimismo del empresario con el cambio de gobierno y de ciertas reglas. Hay una visión positiva que pareciera hasta un poco exacerbada.
–¿Por qué es tan optimista?
–Veníamos de una situación tan compleja que el cambio de timón liberó al empresario de un montón de cargas. Hemos trabajado en cómo desarmar patrimonios en Argentina para llevar las operaciones a otros países. Con el nuevo gobierno, estos planes no se desafectaron, pero el ritmo bajó. Lo veo muy optimista, más que por la realidad, porque el pasado lo estaba afectando demasiado.
–Se están viendo varios casos de fusiones y adquisiciones de empresas. ¿A qué se debe?
–En el mundo, el movimiento de fusiones y adquisiciones es mucho más fluido que en Argentina. Al estar tan parado en el país, llama la atención que una empresa se venda. En los últimos años, las fusiones y adquisiciones se dieron por distintos motivos. Por ejemplo, el caso de multinacionales con pesos “atrapados” en Argentina, que no tenían mejor inversión que adquirir una empresa a la cual podían integrar, compraban en lugar de hacer una inversión financiera que se licuaba porque no podían girar dividendos al exterior. Por otro lado, en la industria del software, por muchos años hubo escasez de talento en el mundo, y Argentina tenía personas formadas que podían exportar servicios y una brecha cambiaria con la cual los costos eran relativamente bajos; esto generó muchas transacciones.
–¿Sigue este fenómeno?
–En la industria del software, el panorama ahora es distinto, por los costos. Argentina dejó de ser un lugar barato, sea por la presión tributaria o por el tipo de cambio actual. El país perdió competitividad cambiaria, pero ganó competitividad en seguridad jurídica, al menos en la percepción del empresario local y del exterior. La visión es que Argentina está transitando por un camino de mayor seguridad jurídica que los últimos años anteriores. Aumentaron los costos, pero la sensación es de que el camino es el correcto.
–Hemos pasado un par de semanas turbulentas con el tipo de cambio. ¿Sigue el optimismo?
–Lo del tipo de cambio es una discusión compleja. Los argentinos toman el dólar como una inversión, como un refugio de valor. Cada vez que hay algún movimiento extraño, todos van detrás del dólar. Lo que sucedió en las últimas semanas genera en el empresariado y en la población la sensación de que no está todo tan controlado. Se anunció un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que es importante, pero no sabemos cuáles van a ser las condiciones; y si el organismo pide algún cambio en la política monetaria, probablemente el dólar tenga más fluctuaciones. Automáticamente eso hace que la gente busque refugio.
–¿El tipo de cambio está atrasado?
–El problema es que Argentina debe ser más competitiva para poder seguir prestando servicios y vendiendo bienes al exterior. Para las empresas que ya son competitivas y que ven que sus salarios en dólares aumentan, una mayor competitividad debe venir de una baja de impuestos, para entrar en igualdad de condiciones con otros países.
–Y tenemos carga fiscal excesiva.
–Fijate que, si uno analiza la tasa de los impuestos argentinos versus las de otros países del mundo, probablemente no estamos tan descolgados. Pero cuando vas a todos los regímenes de retención de renta y de impuestos, ahí está el desfasaje. Comparados con otros países, la tasa de IVA o de Ganancias es más o menos similar. Pero hay una serie de impuestos colaterales que están generando una erosión financiera importante, como por ejemplo con las retenciones a las exportaciones o los adelantos de Ganancias.
–De todas maneras, se espera más ingreso de dólares.
–Sí. Hay otra cara superpositiva para el país que está en Vaca Muerta (el complejo productivo de gas no convencional en Neuquén) y con la minería en general, no solamente el litio. Sin duda va a ser una bisagra generadora de dólares.
–Las proyecciones estiman un crecimiento para este año superior al 5%. Pero se ven empresas que recién están dejando de caer.
–Mirá. En los últimos cuatro años, con el proceso inflacionario que tuvimos y la brecha, la rentabilidad fue buena en casi todos los rubros. Ahora uno ve una diferencia muy significativa dependiendo de la industria. Hay rubros que prevén un crecimiento de 5% o más, son las que están más entusiasmadas con lo que se viene. Pero hay otros rubros que, por la coyuntura, ven que la situación es más delicada, por ejemplo el industrial argentino, que encuentra una amenaza en las importaciones; o el exportador de servicios, que ve que los costos en dólares están subiendo. Todo esto requiere que cada sector empiece a reorganizarse y transformarse. Hay que ver si va a seguir siendo competitivo o no.
–¿La economía de Córdoba es competitiva?
–Córdoba tiene un ecosistema empresarial muy bueno, que hace sinergias propias entre los empresarios. Las empresas tienden a hacer negocios en conjunto y van al exterior juntas. Esto no es algo común en otras provincias. Además, tienen una buena relación con el Gobierno provincial desde hace años, que es muy positiva y genera muchas oportunidades. Después vienen noticias como la de Nissan, pero al empresariado de Córdoba lo veo muy optimista y desafiante con la situación actual. Los que perdieron competitividad se están acomodando con el manejo de los costos, siendo más eficientes en lo tributario y con los recursos y buscando nuevos mercados.
–Hablemos de tu rol en AmCham. ¿Llegaste en un momento muy interesante?
–Yo asumí como presidente de la delegación Córdoba de AmCham en marzo de 2023 y ahora también he sido nombrado presidente de la Región Centro; además, soy parte del directorio de AmCham Argentina. La relación entre Argentina y Estados Unidos, al margen de quién haya sido presidente de cada país, siempre fue muy fuerte. Las empresas americanas han invertido fuerte en el país. Desde hace un tiempo, hay una situación geopolítica que hace que el interés de Estados Unidos para con los países de Latinoamérica sea más grande, entre ellos Argentina, que tiene recursos naturales como el litio, un producto en el que Estados Unidos está muy interesado.
–Parece difícil un acuerdo de libre comercio, por el Mercosur. ¿Por dónde se puede profundizar el vínculo económico entre ambos países?
–Córdoba, con la industria del software, ya venía haciendo muchos negocios con Estados Unidos. En materia de inversiones, puede venir la profundización. Probablemente, la Región Centro, al no tener minería y estar lejos de Vaca Muerta, no lo vea de forma tan directa. Pero el crecimiento de la minería en San Juan, en Salta, en Catamarca y en Mendoza, si esta actividad se libera, va a generar muchas oportunidades para la industria metalmecánica y para los servicios.
–¿Cómo ves el futuro de PWC Córdoba?
–Queremos seguir en la senda de crecimiento de los últimos años. Logramos una penetración en el empresario local que nos hace crecer día a día. Tenemos mucha demanda de trabajo. Si la exportación de servicios sigue avanzando, va a consolidar la operación en Córdoba. La combinación de la exportación de servicios con el empresariado local creciendo, sumada a las inversiones que pueden llegar del exterior, nos hacen ver una proyección muy positiva.
Economista y deportista
Nombre. Gustavo Campos (49).
Casado con. Daniela.
Hijas. Guillermina (11) y Catalina (13).
Le gusta. El deporte. Jugó al rugby en La Tablada. Actualmente, se dedica al golf, a la “bici” y al tenis.
Cargo. Es socio de PWC Argentina, forma parte del equipo de tax and legal desde 1997 y está a cargo de las oficinas de Córdoba, de Mendoza y de Rosario para el área de servicios tributarios. Se especializó en impuestos internacionales y en precios de transferencia. Asesora familias y empresas de rubros como automotor, minería y software, tanto del país como del exterior.
Socio. Su socio en Córdoba es Guillermo Bosio, a cargo de auditoría.
En Córdoba. PWC está en Córdoba desde 1952.
Empleos. En Argentina, tiene cerca de 6.500 colaboradores, de los cuales poco más de 300 están en Córdoba.
Teléfono. (0351) 420-2300.
LinkedIn. www.linkedin.com/company/pwc-argentina
Instagram. www.instagram.com/pwcargentina
Web. www.pwc.com.ar