La Confederación General del Trabajo (CGT) anunció un paro general para el próximo 10 de abril, el tercero en la era de Javier Milei. Pero más allá de los avatares políticos particulares que puedan rodear a la medida, algunos economistas comienzan a advertir que esta es la primera señal contundente de un incremento en la conflictividad laboral este año.
Detrás de la tendencia, hay una explicación económica: un cambio de dinámica que llegó con el inicio de 2025 y que está haciendo recrudecer el deterioro de los ingresos de la población; un mapa muy heterogéneo que tiene a los jubilados nacionales como los mayores perdedores, pero que en distinta medida afecta a todos.
¿Cómo está hoy el poder de compra de las distintas categorías de trabajadores en Córdoba y hacia dónde irá? Un modo posible de responder lo primero es el ejercicio de poner salarios promedio de bolsillo en relación con el precio de bienes emblemáticos: el auto cero kilómetros y la vivienda propia.
A solicitud de La Voz, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) actualizó a marzo de 2025 los ingresos promedio de bolsillos de los cordobeses que viven en grandes centros urbanos. Lo hizo aplicando los índices de actualización oficiales (de salarios, IPC y REM) a los últimos datos publicados de la EPH del Indec.
Según el trabajo, el salario promedio de bolsillo promedio más alto aquí se da entre los empleados públicos y está algo por encima de $ 985 mil. “Se trata de un rasgo bien propio de Córdoba; ya que a nivel nacional y en otras jurisdicciones el haber público promedio está por debajo del privado”, advirtió Catalina Serena, economista de Idesa. En sentido contrario, la provincia es una de las jurisdicciones con menor trabajadores estatales cada 100 habitantes. Sobre el universo total de cordobeses con empleo, representan el 11,1%.
Entre el grupo de trabajadores más numeroso, los empleados formales privados (32% del total), el sueldo de bolsillo promedio se ubicó en casi $ 827 mil; más del doble que entre sus pares informales: $ 405.676. Estos, los llamados “empleados en negro”, son otro tercio del mercado laboral (30%).
Otro colectivo importante y en crecimiento sostenido, conforme se sostiene la precarización en el sector, son los cuentapropistas (no asalariados, no profesionales): el 19% del total empleado y su ingreso promedio de bolsillo es de casi $ 498 mil.
El mapa se completa con un 7,4% de independientes profesionales entre quienes el haber de bolsillo promedia los $ 931 mil.

¿Cuántos sueldos de esa escala se necesitan para hacerse de un auto cero kilómetros?
Para comprar un vehículo nuevo, hacen falta cerca de 18 salarios en el caso de los empleados estatales, y hasta más de 45 para los que tienen más lejos el arco, los empleados privados a sueldo, pero “en negro”. Algo más de un año en el primer caso y casi cuatro años de salarios en el segundo.
Al medio, un asalariado privado formalizado requiere 22,4 salarios de bolsillo para acceder al modelo más barato del mercado; mientras que un cuentapropista de baja calificación necesita 37 salarios.
En todos esos casos, la cantidad de sueldos se calcula sobre los precios de lista publicados por las marcas en Argentina, nómina según la cual el Renault Kwid es el cero kilómetros más barato: sale $ 18,53 millones.

Si el mismo ejercicio se realiza sobre los autos más económicos de mayor tamaño y consumo, el Toyota Yaris y el Fiat Cronos, los sueldos requeridos son más aún, puesto que los precios de ambos son $ 22,4 millones y $ 22,83 millones, respectivamente. Vale aclarar que en este ejercicio no se tienen en cuenta descuentos o promociones que puedan aplicar las concesionarias.
Para poner contexto, un análisis reciente realizado a nivel nacional por la consultora Focus Market destaca que, si bien en el arranque de este año se verificaron “algunas bajas en los listados de precios de ciertas concesionarias, Argentina sigue teniendo el precio más alto de la región para un vehículo nuevo”, remarca Damián Di Pace, director de la consultora. Tomando una unidad equivalente, enumera que el precio en el país es de U$S 24.673, mientras que en Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay los precios oscilan entre un 30% y un 53% menos.
Focus Market calcula cuánto sueldos se necesitan para un 0 km tomando un haber promedio nacional y no de bolsillo (Sipa provisorio de $ 1.146.474), y concluye que por el movimiento de haberes y los precios, la capacidad de compra mejoró: “En 2021 se requerían casi 30 sueldos para comprar un vehículo y esta cifra ascendió a 58 en 2023. Hoy se necesitan 19,6 sueldos para acceder a un 0 km”, dice Di Pace.
El sueño lejano de la casa propia
¿Cuán lejos está una casa de dos dormitorios en un barrio tradicional como Alberdi, Alto Alberdi o Pueyrredón, según el valor intermedio, de la ciudad de Córdoba, para un empleado local? Medido en cantidad de sueldos de bolsillo, quienes más lejos la tienen son, de nuevo, los empleados privados informales: a 222,5 salarios; más de 18 años. Un par formalizado, en tanto, requiere la mitad, 109 sueldos promedio, para cubrir su precio.
Para el cuentapropista, el número de haberes mensuales promedio requeridos es de 181; y de casi 97 para el independiente profesional. El trabajador estatal es el que está más cerca: a 91,6 sueldos promedio.
Las cifras surgen de dividir el valor promedio de una vivienda por los distintos haberes. Se trata, claro está, de un ejercicio teórico, que no considera financiamiento de ningún tipo.
El valor de la casa se tomó a U$S 70 mil, que pesificado a dólar MEP de la fecha ($ 1.290) equivale a unos $ 90,3 millones. El precio es una cifra en sintonía con las arrojadas por Brick Data, plataforma que procesa y cura los datos que surgen de los avisos publicados en Clasificados La Voz. Entre todas las casas de dos dormitorios publicadas en Alberdi, Alto Alto Arberdi y Pueyrredón, el sistema tomó dos precios finales promedio: U$S 71.011 para los dos primeros barrios (casa de 118 m2 cubiertos) y U$S 63.763 para el segundo (134 m2).

En cambio, si se quiere acceder a una vivienda de dos dormitorios en zonas más cotizadas, como Docta o Manantiales, los precios promedio suben a U$S 117.460 y a U$S 121.701, respectivamente. En ese caso, los asalariados privados formales requieren entre 182 y 190 sueldos de bolsillo promedio; y sus equivalentes informales, de 372 a 387.
Resulta interesante hacer la misma comparación con los valores de Cooperativa Horizonte, ya que se trata de la entidad que mayor acceso a la casa propia vienen dando a sectores medios y medio bajos de la ciudad de Córdoba en los últimos años. Según lo informado, sus viviendas de dos dormitorios, intermedia y económica, tienen actualmente precios finales de $ 62.280.627 (160 m2) y $ 43.438.037 (147 m2), respectivamente. Estas unidades requieren de 75 a 52 salarios en el caso de privados formales y de 153 a 107 para alguien “en negro”. De nuevo: a los fines del ejercicio de esta nota, no se analiza financiamiento, pago en cuotas o actualización de los valores a lo largo del tiempo.
2025 arrancó con otra dinámica: menos ingresos y más conflicto
Analizada en detalle la foto actual del poder adquisitivo de distintos perfiles de trabajadores cordobeses, es interesante ahora mirar la “película”: 2025 empezó a complicarse.
Los economistas Federico Pastrana y Pablo Moldovan (CP Consultora) describen en detalle el fin de la dinámica positiva lograda entre inflación y salarios en el segundo semestre de 2024, y el inicio de una nueva etapa, más desafiante para el poder de compra.
“Este año, con seguridad, será diferente al 2024. La economía está ingresando a una nueva etapa en la que se agotan los efectos de la desinflación y aparecen dificultades. En un escenario sin grandes disrupciones, identificamos tres dinámicas: paritarias con caída del poder adquisitivo; límites a la recuperación de los ingresos de informales y haberes previsionales, y una pobre creación de empleo”, anticipan en un informe difundido este mes.
Los economistas explican cómo el círculo virtuoso de paritarias, negociadas sobre una inflación decreciente, hizo que en la segunda mitad de 2024 los empleados privados formales lograran subas por encima del incremento de los precios, recuperando de manera progresiva el salario respecto de noviembre de 2023. Distintos relevamientos confirman que el haber promedio formal privado cerró el año varios puntos encima que en la previa de la gestión Milei.
Pero Pastrana y Moldovan advierten que en el arranque de 2025 eso cambió: el cierre de la mayor parte de las paritarias (especialmente las más masivas) dan cuenta de una pauta salarial exigente, pisada a la vez por el Gobierno nacional, que no homologa incrementos por encima del 2% mensual. “La inflación por arriba del 2% superó a los salarios negociados en enero y febrero (1,8 y 1,5%, respectivamente)”, citan.
Y aclaran que si bien es un proceso que tiene pocos meses, implica una interrupción de la “dinámica virtuosa previa” y un signo de pregunta respecto de las negociaciones en el segundo trimestre. Por su parte, Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma, seguidor al detalle de proceso paritario, aclara que los sindicados ya están apelando a distintas estrategias para “esconder” aumentos mayores por diversos atajos (bonos, por ejemplo).
De todas maneras, se abre un horizonte preocupante para la recuperación salarial, más aún en el caso de empleados informales, trabajadores del sector público, cuentapropistas y jubilados.
Los ingresos de informales e independientes dependen directamente de la recuperación de la economía para mejorar; mientras que los jubilados están atados a la férrea política de ajuste fiscal que decidió, por ejemplo, mantener por segundo año consecutivo congelado el bono de $ 70 mil que cobran los que perciben la mínima.
En Córdoba, para los 516.509 jubilados y pensionados nacionales, el haber medio cerró 2024 en $ 485.331 en el caso de los hombres y en $ 350.845 para las mujeres.
Para sumar aún mayor complejidad a este cuadro, vale recordar: aun recuperándose, los salarios están en el subsuelo más bajo de los últimos 14 años, cercanos a los niveles de 2010; mientras que las jubilaciones se acercan a la situación de 2005.