NUEVA YORK (AP) — El presidente Donald Trump reveló sus aranceles más nuevos, los cuales podrían tener implicaciones significativas para el bolsillo de los consumidores.
Se espera que los aranceles nuevos y de gran envergadura de Trump, que se suman a los impuestos y las represalias previas a nivel mundial, aumenten los precios de los artículos de uso diario. Las guerras comerciales ya han sacudido a los mercados financieros y sumido a las empresas en la incertidumbre, y los economistas advierten sobre un posible debilitamiento del crecimiento económico y una mayor desigualdad.
¿Qué impactos sentirán primero los consumidores y los trabajadores? ¿Y qué pueden hacer los hogares ante tanta incertidumbre? Esto es lo que necesita saber:
Los aranceles son impuestos sobre los bienes importados de otros países. Las empresas que compran productos extranjeros pagan los aranceles que se les imponen —y, como resultado, enfrentan costos más altos que generalmente trasladan a sus clientes.
Trump ha argumentado que los aranceles protegerán a las industrias estadounidenses de la competencia extranjera desleal y recaudarán fondos para el gobierno federal. Pero dado que gran parte de lo que compramos hoy depende de una cadena de suministro global, el aumento de los aranceles significa que los consumidores probablemente encontrarán precios más altos desde el pasillo del supermercado hasta la próxima reparación de sus autos.
“Esto afectará a toda la economía”, afirmó Josh Stillwagon, profesor asociado de economía y director de la División de Economía del Babson College. “Hay un aumento inmediato de precios que va a ser trasladado a los consumidores aquí, básicamente tan pronto como los minoristas tengan que comprar productos nuevos”.
No. Los expertos advierten que estos aranceles podrían agravar las desigualdades. Las familias de bajos ingresos, en particular, sentirán un aumento en los costos de productos básicos como alimentos y energía, y contarán con menos ahorros disponibles —lo que presionará significativamente su presupuesto.
Los hogares de bajos ingresos con frecuencia “gastan una mayor proporción de sus ingresos en bienes esenciales —ya sean alimentos u otros productos básicos ... como jabón o pasta de dientes”, detalló Gustavo Flores-Macías, profesor de gobierno y políticas públicas en la Universidad de Cornell, cuya investigación se enfoca en el desarrollo económico. Debido a esto, agregó, “incluso aumentos de precios relativamente pequeños” tendrán impactos desproporcionados.
La evidencia de esa disparidad aumentará en el caso de artículos de mayor valor. Dipanjan Chatterjee, vicepresidente y analista principal de Forrester, una empresa consultora, apunta a los aranceles automotrices ya impuestos y explica que el aumento de precio proyectado de miles de dólares para un auto nuevo importado será más fácil de absorber para quienes tienen salarios más altos.
“Ese impuesto es más severo para quienes ganan menos”, dijo Chatterjee. “Así que es un impuesto regresivo”.
Más allá de las presiones de precios más inmediatas, los expertos también advierten que los aranceles podrían contribuir al desempleo o a la reducción de los ingresos más adelante. Trump ha argumentado que los aranceles traerán la manufactura de vuelta a Estados Unidos, pero si las empresas sufren pérdidas en sus ganancias o cambian sus fuentes de suministro, podría haber despidos en todo el mundo.
“No se trata sólo de la cuestión del precio y la disminución del poder adquisitivo”, explicó Flores-Macías. “A medida que los aranceles comiencen a afectar a lo largo de toda la economía … los empleos de las familias de bajos ingresos serán con frecuencia los primeros en desaparecer. Y esos sectores de la población son los más vulnerables”.
La economista Susan Helper, exasesora principal de estrategia industrial de la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB, por sus siglas en inglés) de la Casa Blanca, dijo que existen algunos casos en los que los aranceles pueden causar un aumento en los salarios, pero no parece probable que este sea uno de ellos.
“No hay suficiente certidumbre para que las empresas inviertan y creen nuevos y mejores empleos”, puntualizó. “Se requieren como mínimo varios años para que una nueva instalación o fábrica sea rentable, y no creo que la gente tenga confianza en que los aranceles serán lo suficientemente estables como para que vayan a obtener un retorno sobre esa inversión”.
Los aranceles anunciados por Trump el miércoles, además de otros impuestos que ya están vigentes, gravan las importaciones de casi todos los socios comerciales de Estados Unidos. Y los consumidores estadounidenses actualmente dependen de muchos productos producidos en el extranjero.
Las frutas y verduras, la próxima compra de teléfono celular, un pedido a la farmacia, ropa nueva o acudir con un mecánico que utiliza repuestos de automóviles fabricados fuera de Estados Unidos podrían verse afectados.
El momento en que subirán los precios se reduce al inventario, aseveró Stillwagon. Gran parte de esto también dependerá de cómo se preparen y respondan las empresas a los nuevos gravámenes. Si bien es posible que las compañías se hayan abastecido de productos para anticiparse a estos aranceles, Stillwagon prevé que algunas tiendas experimentarán aumentos de precios más inmediatos.
Es probable que los precios de los alimentos perecederos sean los primeros en subir, ya que los inventarios de los supermercados deben reponerse con mayor frecuencia. Sin embargo, otros artículos —como electrónicos, electrodomésticos, ropa y calzado—, también podrían verse afectados en las próximas semanas y meses.
“Se estima que la pérdida anual para los hogares en la parte más baja de la distribución de ingresos será de 980 dólares solo con la política del 2 de abril”, según el vicepresidente de políticas públicas, telecomunicaciones y fraude de la National Consumers League (Liga Nacional de Consumidores), John Breyault, quien citó un análisis del Budget Lab (Laboratorio de Presupuesto) de Yale. Expuso que los aranceles afectarán de forma desproporcionada a la ropa y los textiles, y se prevé que los precios de las prendas aumenten un 17%.
Es probable que los consumidores también sientan el impacto de los aranceles en la compra de vivienda, añadió Breyault. Se calcula que los nuevos impuestos a los materiales de construcción aumentarán el costo medio de una casa nueva en 9.200 dólares, según un análisis de la National Association of Home Builders (Asociación Nacional de Constructores de Viviendas).
Redireccionar las cadenas de suministro para priorizar la producción nacional también es muy complejo —y podría tomar años—. Stillwagon dijo que hay algunos productos, como el plátano y el café, que Estados Unidos simplemente no puede sustituir a la misma escala de producción que otros países proporcionan. E incluso para los productos que se puedan producir en Estados Unidos, es probable que haya inflación.
“Una preocupación real es que esto no será un aumento de precio de una sola ocasión”, agregó.
Para productos como el café, Helper predice que la población probablemente absorberá los costos, y al mismo tiempo cambiará sus preferencias de compra en cuanto a otros productos.
“Supongo que podrías cambiar a Coca-Cola si solo te interesa la cafeína”, comentó con ligereza. “Probablemente será bueno para los vinos de California”.
Abastecerse de lo que uno sabe que necesitas es un comienzo —pero con límites.
“Si hay cosas que compras de manera constante —semana tras semana, mes tras mes—, creo que no es mala idea intentar abastecerse con antelación”, apuntó Stillwagon. Pero es importante evitar las compras de pánico como las que se vieron al comienzo de la pandemia de COVID-19, agregaron él y otros, porque eso podría provocar que surja una escasez más rápida y que los precios suban con mayor velocidad.
Tampoco se debería comprar un montón de artículos que eventualmente se desperdiciarán.
“Si planea abastecerse de consumibles, asegúrese de tener un plan para almacenarlos adecuadamente para no tener que tirar esa bolsa de 9 kilos (20 libras) de camarones, por ejemplo, en unas semanas”, advirtió Breyault.
También podría ser el momento de buscar sustitutos. Desde productos electrónicos hasta ropa, Flores-Macías mencionó que puede haber opciones que considerar de segunda mano o reacondicionadas más asequibles. Y Chatterjee señaló que podría ser buena idea que los consumidores empiecen a comparar precios de marcas conocidas con marcas blancas o genéricas en las grandes tiendas. Otros podrían recurrir a soluciones caseras, dijo, como cultivar sus propias verduras.
En términos generales, los expertos puntualizan que deberá evaluar su presupuesto y hábitos de consumo para el futuro.
“Este no es un huracán que estará por aquí siete días y luego todo volverá a la normalidad. Y hay que abastecerse de papel higiénico (temporalmente)”, dijo Chatterjee. “Por lo que sabemos, esto podría continuar hasta que llegue un nuevo gobierno y cambie la política comercial”.
Según Breyault, los consumidores deberían estar atentos a un uso aún mayor de la llamada “reduflación” (“shrinkflation”) en los pasillos de los supermercados. La “reduflación” es una táctica que utilizan los fabricantes de bienes de consumo para ocultar los aumentos de costos al modificar sus empaques para incluir su producto en una cantidad menor por el mismo precio o uno solo un poco mayor.
“Los consumidores pueden prepararse para la inflación que los aranceles probablemente exacerben si se acostumbran a revisar el precio unitario de los productos en el supermercado”, dijo Breyault. “Si bien no todos los estados lo exigen, donde sí es requerido, los consumidores pueden comparar más fácilmente el precio unitario de un producto —el cereal, por ejemplo— con el de otro producto”.
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