EAST LANSING, Michigan. EE.UU. (AP) — Un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos de 1842 que revocó la condena por secuestro de un hombre blanco que plagió a una familia negra y los obligó a convertirse en esclavos al sur de la línea Mason-Dixon sigue citándose en la jurisprudencia estadounidense, 160 años después de que las personas esclavizadas en todo Estados Unidos fueran liberadas.
El caso Prigg vs. Pennsylvania ha sido citado en otros 274 fallos desde entonces, según el Citing Slavery Project (Proyecto de Citas sobre la Esclavitud) de la Universidad Estatal de Michigan. Tales menciones forman parte de las más de 7.000 citas directas de precedentes de leyes sobre esclavitud que aún guían a abogados y jueces, dijo el director del proyecto, el profesor de derecho Justin Simard.
Esta investigación sobre el perdurable impacto de los principios legales relacionados con la propiedad de otros seres humanos se contrapone a los esfuerzos del gobierno de Donald Trump y los funcionarios electos en los estados gobernados por republicanos para eliminar las referencias a la historia racial de Estados Unidos y dictar lo que los maestros pueden enseñar en las aulas.
“Debido a que hay gente interesada en tratar de fingir que nuestra historia de esclavitud no sucedió, y que sus efectos no siguen con nosotros”, explicó Simard a The Associated Press, “pensé, ¿qué mejor manera de demostrar que la esclavitud tuvo una influencia en nuestro sistema legal que utilizar fuentes legales oficiales?”.
Las citas muestran que la jurisprudencia estadounidense se basa en la esclavitud
La mayoría de los precedentes sobre la esclavitud se refieren a cómo los derechos de propiedad fueron protegidos por la Constitución de Estados Unidos, escrita por propietarios ricos en una era en la que gran parte de la economía de la joven nación estaba impulsada por la compra, la venta y el sudor de personas esclavizadas.
La Corte Suprema dejó clara la importancia de la esclavitud para la fundación de Estados Unidos cuando dictaminó que la ley antiesclavitud de Pensilvania era una afrenta inconstitucional a la Ley de Esclavos Fugitivos, de carácter federal, y falló a favor de Edward Prigg, que obligó a Margaret Morgan y a sus hijos a ser sus esclavos en Maryland.
La Constitución de Estados Unidos claramente otorgaba “a los ciudadanos de los estados esclavistas el derecho completo y título de propiedad sobre sus esclavos, como propiedad, en cada estado de la Unión a donde pudieran escapar del estado donde eran mantenidos en servidumbre”, escribió el tribunal.
El derecho del dueño de esclavos sobre “este tipo de propiedad” era tan fundamental para los redactores de la Constitución que, sin él, “la Unión no podría haberse formado”, agregaron los jueces.
La esclavitud se volvió ilegal cuando se adoptó la 13ra Enmienda, en 1865, pero el caso de Prigg fue citado con mayor frecuencia en las décadas posteriores, principalmente en casos relacionados con la ley de propiedad, como guía sobre los límites entre el poder estatal y el federal, explicó Simard.
Las leyes sobre la esclavitud aún influyen en los fallos
El uso continuo de tales citas muestra que la esclavitud no fue solo una mancha histórica que la 13ra Enmienda limpió. Estos precedentes tienen un efecto penetrante y negativo en la jurisprudencia incluso hoy, dijo Leonard Mungo, abogado de derechos civiles y discriminación laboral con sede en Michigan.
“El uso desvergonzado de seres humanos como propiedad y como base para el desarrollo de la jurisprudencia sobre el derecho de propiedad es la misma razón por la que los tribunales de todo el país pocas veces encuentran violaciones de los derechos civiles en el empleo y otros contextos en sus fallos y decisiones”, añadió Mungo.
Y no es que solo las minorías se vean afectadas: el caso de Prigg fue citado en una decisión de la Corte Suprema de 1989 que anuló la mayor parte del fallo en el que un jurado de Texas otorgó una indemnización por 850.000 dólares a un entrenador de fútbol blanco quien alegó que fue reasignado y degradado en una escuela secundaria mayoritariamente negra debido a su raza.
A veces, los precedentes sobre esclavitud se invocan en los esfuerzos por reafirmar los derechos civiles. En una opinión de la Corte Suprema de Iowa de 2016, los jueces disidentes dijeron que a las personas arrestadas pero que aún no han sido acusadas formalmente de un delito se les debe permitir tener consultas privadas en persona con un abogado. Al citar cómo la aplicación de la Ley de Esclavos Fugitivos dio forma a la Constitución de Iowa, estos jueces agregaron que a las personas esclavizadas se les otorgaba el derecho a un abogado, y que lo mismo debería suceder con un hombre de Iowa acusado de conducir bajo la influencia del alcohol. Fueron superados en la votación por 4 a 3.
“Investigando e investigando”
Simard realizaba una investigación para su tesis cuando comenzó a recopilar pruebas de que los jueces del norte habían citado casos de esclavitud en el siglo XIX. Descubrió que estas citas eran más numerosas, generalizadas y recientes de lo que imaginaba.
“Seguí investigando e investigando e investigando y me di cuenta de que esto no era algo que haya hecho un solo juez o algún juez muy racista o algo así”, refirió Simard. “Esta era simplemente una característica básica del sistema legal, y realmente me impactó; realmente me sorprendió”.
El equipo de Simard ha identificado hasta la fecha más de 12.000 fallos sobre esclavitud, y ha buscado después si han sido citados.
Y, no obstante, muchos abogados y jueces no conocen estos orígenes o no piensan que importe que los seres humanos esclavizados fueran la propiedad en cuestión, y los consideran “igual que la ley ordinaria”, reportó Simard. “No solo ratificamos su tratamiento como propiedad en el pasado, sino que también seguimos tratándolos como propiedad en el presente”.
Definir cómo avanzar
El equipo de Simard logró que los editores de The Bluebook (El Libro Azul), una guía de citas utilizada en la profesión jurídica, exigieran incluir anotaciones en los casos como “la parte esclavizada” o la “persona esclavizada en cuestión”.
“Creo que es imposible eliminar estos casos”, dijo Simard. “Pienso que el mejor enfoque que los abogados y los jueces pueden adoptar es ser reflexivos cuando encuentran y citan estos casos y que consideren si la ley que representan estos casos sigue siendo válida o no”.
Dylan Penningroth, catedrático de derecho e historia de la Universidad de California-Berkeley, está de acuerdo.
“Estos casos de esclavitud están por todas partes”, dijo Penningroth. “¿Cómo vamos a sacarlos a todos del libro? Una respuesta es que realmente no tenemos que hacerlo. Si los abogados dejan de apoyarse en dichos casos, éstos pierden su poder”.
La identificación de esos casos debería mantener sus orígenes e intenciones en la mente de los jueces y litigantes, según Adrienne Young, jueza del Tribunal de Apelaciones de Michigan. Subrayó que “el daño real está en no reconocer la horrible historia”.