El delito urbano en sus diferentes modalidades ha tocado extremos preocupantes. Por caso, en sectores de barrio San Vicente, en el este de la ciudad de Córdoba, los vecinos hacen turnos de vigilancia en las horas críticas (sobre todo de noche). Buscan evitar que bandas de delincuentes que operan en la zona destruyan los armazones de aparatos que contienen algunos gramos de cobre; entre otros, equipos de aire acondicionado y medidores de gas natural.
La sola mención de esta situación casi inédita lleva a reflexionar sobre algunos resortes de la problemática delictiva que parecen no estar bien gestionados por parte de las autoridades pertinentes. Y surgen los interrogantes: ¿no es la Policía la que debe asumir la vigilancia diurna y nocturna para evitar estos atracos?
¿O habrá que resignarse a que los propios vecinos asuman tareas de vigilancia que no les competen, como forma de proteger sus bienes?
Los robos de aparatos con algo “vendible” en su interior han crecido en la ciudad de Córdoba. Incluso, se ha probado que en varios casos los ladrones no se conforman con desarmar el medidor de gas, sino que se llevan el equipo completo. En ese sentido, se aprovechan de la normativa que obliga a instalar las casillas de gas en la fachada de las viviendas, tal como sucede con los medidores de agua y de energía eléctrica.
Vale recordar que el robo de metales para reducir en el mercado negro viene aumentando sin pausa. Se han denunciado actos de vandalismo para sustraer canillas, picaportes de puertas de acceso a viviendas o a comercios, y hasta porteros eléctricos.
Cobre, bronce y aluminio (entre otras pertenencias) van a la venta ilegal. Esto plantea otro interrogante: ¿tanto trabajo les demanda a los investigadores policiales y judiciales dar con las cuevas donde se reducen estos elementos malhabidos?
Como informamos días atrás, el auge de este tipo de robos tiene a maltraer a los vecinos de San Vicente, si bien la chatarrería ha escalado a otros barrios, cuyos habitantes se ven obligados a involucrarse en fatigosos trámites (y gastos) para recuperar el servicio de gas, según los ordenamientos de la empresa distribuidora.
Valga la mención para advertir que en esta actividad cualquier tipo de reparación externa o interna de las viviendas debe estar, sin excepciones, a cargo de gasistas matriculados.
Del mismo modo, hay que poner el foco en los riesgos de manipular componentes de alta sensibilidad. Retirar el flexible de un medidor de gas puede detonar escapes de consecuencias gravísimas.
Respecto del rol de los afectados por estos delitos en San Vicente, es de ponderar la pesquisa de algunos damnificados sobre el destino del cobre. Como señala el informe periodístico, los vecinos detectaron cuatro puntos con detalles precisos. Una labor que renueva las dudas sobre si la inteligencia oficial desconoce estas guaridas.
Este fenómeno creciente debe ser afrontado por las fuerzas de seguridad para que se revierta en el menor tiempo posible.























