El nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 en la Argentina convoca una vez más a levantar las voces de repudio por aquella asonada cívico-militar y a evocar a las miles de víctimas que quedaron en el camino de la tragedia.
Se cumplen 49 años de la irrupción a punta de fusil de la dictadura más sangrienta en la historia del país. Un régimen de facto atroz, que se extendió durante siete años, hasta que por fin, en 1983, recuperamos las banderas de la democracia.
Y vale remarcar: son las únicas banderas que pueden guiar el presente y el futuro de los argentinos, pese a las cíclicas diferencias políticas que nos dividan.
En virtud de la ley 25.633, sancionada en 2002, el 24 de marzo quedó establecido como el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia. Un día de evocación y de reflexión colectiva.
Sin embargo, no se puede soslayar que la revisión del golpe de Estado de 1976 estuvo casi siempre teñida de polémicas. Por un lado, por el uso político desmedido que se hizo de los derechos humanos. Y además, por las distintas corrientes de opinión que aún hoy contribuyen a ahondar las desavenencias.
Como conclusión, sería atinado que imperen el respeto y la memoria, sin oportunismos partidarios de baja estatura, de uno y otro lado ideológico, que no aportan a la pacificación y a la solución de los problemas que acucian a millones de argentinos.
Son consensos imprescindibles en tiempos difíciles, en los que desde el poder y la política se han encendido las relaciones de alta crispación.
El 24 de marzo llama a recordar a muchas y a muchos luchadores incansables por conocer el destino de sus seres queridos arrancados de sus hogares o de sus lugares de trabajo por represores, militares, policías y civiles, en el marco de un plan sistemático de secuestro y desaparición de personas por cuestiones políticas e ideológicas.
En lo referentes a la provincia de Córdoba, no se puede omitir la lucha tenaz por los derechos humanos de Sonia Torres, fundadora de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba, quien murió a los 94 años de edad, el 20 de octubre de 2023.
Sonia se fue de este mundo sin consuelo por el destino de su hija Silvina Parodi, y de su nieto, al que buscó hasta el último aliento. Silvina fue secuestrada en marzo de 1976 y en junio de ese año dio a luz a su hijo. Ella continúa desaparecida y jamás se supo sobre el destino de su bebé y nieto de Sonia.
El concepto terrorismo de Estado no es una mera definición, sino la calificación penal de los fallos que se resolvieron en los juicios ventilados en Córdoba y otras provincias.
Motivos valederos para que, aun en la discrepancia sobre la historia reciente, el 24 de marzo sea un día de respeto y de reflexión sobre lo que nos pasó.