Los siniestros viales tienen como patrón recurrente la conducción irresponsable de personas que se sientan frente a un volante sin tomar las más elementales medidas de precaución en resguardo de la vida propia y de eventuales terceros involucrados.
Como recuerdan los manuales de siniestralidad vial, las imprudencias más frecuentes se resumen en los temibles excesos de velocidad, en la mala costumbre de viajar sin el cinturón de seguridad colocado y, como factor detonante, en conducir en estado de obnubilación por la ingesta de bebidas alcohólicas o drogas.
Sobre este punto, vale enfocarse en las cuantiosas multas labradas por la Policía Caminera durante 2025 en rutas, autovías y autopistas de la provincia de Córdoba, entre ellas, la avenida Circunvalación, de la Capital.
Como dimos cuenta días atrás, más de 17 mil conductores de rodados de distinto porte fueron multados durante 2025 por dar positivo en los controles de alcoholemia. Una cifra considerable que puede ser mayor si se toma en cuenta a quienes manejaban en estado de ebriedad pero que transitaban por zonas no controladas.
Es preciso detallar que en Córdoba está reglada la tolerancia cero en la materia y que las multas arrancan en los $ 340 mil y pueden incrementarse hasta algo más de $ 2 millones, según la gravedad de la infracción detectada.
Es incomprensible que, frente a estos correctivos económicos (entre otras medidas, como la retención de la licencia de conducir y hasta el secuestro preventivo del vehículo en cuestión), los infractores no tomen conciencia de la gravedad de vulnerar normas de tránsito.
Se trata de revertir un contexto sombrío que, por citar un período anual, en 2025 se cobró las vidas de 353 personas como consecuencia de choques, vuelcos y despistes en rutas y autopistas del territorio cordobés. Y, como ya dimos cuenta, 2026 arrancó con pronóstico reservado: al cabo de los primeros ocho días, unos 257 conductores de automotores fueron sancionados por la Policía Caminera por manejar con algún grado de alcohol en sangre.
Una noticia que llama a profundizar los controles en estos días de profusa circulación en las rutas.
Alguna vez entró en debate si el consumo de una copa de vino puede activar el positivo en un control. Sin entrar a detallar cuestiones propias de cada organismo, lo cierto es que una copa de vino no sólo puede dar positivo, sino alterar el ánimo de quien conduce.
El debate quedó zanjado con la tolerancia cero y con el consejo de no manejar si se ha bebido alcohol y de dejar el volante a quien no ha tomado. El famoso “conductor designado” del que muchos parecen no tener noticias.
En relación con las multas, lo importante es acatar las normas de seguridad en lugar de preocuparse por una posible sanción económica. Es decir, tomar conciencia de que hay que ser responsable a la hora de conducir un vehículo. Y punto.
La responsabilidad individual y los controles podrán atenuar tantas tragedias evitables.
























