Estoy de vacaciones. La aclaración parece irrelevante y es casi innecesaria en esta época del año. Pero sirve para explicar dos cuestiones.
La primera, que seguí casi sin prestar atención la recurrente polémica que se reavivó en estos días sobre el lugar y año de nacimiento de Carlos Gardel.

La segunda, que leí con alguna demora la excelente nota que José Claudio Escribano escribió en La Nación del domingo pasado. Me la comentó un amigo en común y pude disfrutar entonces de la envidiable prosa y la memoria que caracterizan a quien fuera por años secretario general de Redacción y luego subdirector del diario fundado por Bartolomé Mitre.
El tema se instaló en la agenda informativa del verano porque una escribana dijo haber hallado en un bibliorato del Consulado de Uruguay en Buenos Aires la constancia de una declaración espontánea hecha por el cantante en 1920, según la cual su nacimiento ocurrió en la oriental Tacuarembó en 1887, y no en Toulouse, Francia, en 1890.
En su artículo, Escribano cita a Pepe Barcia, un destacado periodista que durante años presidió la Academia Porteña del Lunfardo. Este daba como indicio del origen francés del prócer tanguero la dificultad de este para pronunciar la “r”, lo que terminó siendo una marca indiscutible de su canto.
Pero agregaba que justamente en 1920 Gardel fraguó fecha y lugar de nacimiento, en un renovado intento por obtener un documento de identidad que Argentina le negaba y que finalmente obtuvo tres años más tarde.
Añade la nota que de ese modo Gardel evitaba riesgos de que en un eventual viaje a Francia se le recriminara no haberse alistado en el ejército durante la Primera Guerra Mundial. Y que resurgieran problemas legales que había enfrentado cuando tramitaba pasaporte argentino, por deslices de su juventud.

De hecho, en internet hay copia de una denuncia policial hecha el 30 de enero de 1913 por la madre de Gardel en la División Investigaciones de la Policía de la Capital Federal, para que se investigue el paradero de su hijo.
Los datos dicen
Sorprende la recurrencia del debate. En primer lugar, porque esa declaración espontánea en el Consulado de Uruguay era ya conocida. Pero además porque en sitios de genealogía hay abundante documentación que avala el linaje francés del primer gran artista global “argentino”.
Una búsqueda en Family Search, por ejemplo, aporta nutrida documentación que parece no dejar lugar a dudas.
Claro, en tiempos de inteligencia artificial todo es puesto en cuestión. Pero el repositorio de registros civiles y eclesiásticos, información censal y documentos migratorios más grande del mundo guarda imágenes que ratifican lo que ahora vuelve a cuestionarse: Charles Romuald Gardès (quien luego adoptó el nombre artístico Carlos Gardel) nació el 11 de diciembre de 1890 a las 2 de la mañana, en el Hospicio de la Grave, municipio de Toulouse, departamento Haute-Garonne (Alto Garona), Francia.

La constancia oficial de nacimiento dice que era hijo de padre desconocido y de Berthe Gardès, de la cual se aclara en una nota lateral que su nombre completo es Marie Berthe Gardès.
Según algunas versiones, el “Zorzal Criollo” o “Morocho del Abasto”, como se lo conoció, era fruto de un amorío de su madre con un primo de esta, José, seminarista, lo que explicaría que dado el clima de la época haya sido repudiada por su familia.

En la misma búsqueda puede accederse al acta de bautismo y a otros registros de Gardel, entre ellos a copias de documentos argentinos donde figura anotado como nacido en Tacuarembó en 1887.
Es un dato más, subido al sitio seguramente por quienes bregan por demostrar el origen uruguayo. Porque Family Search es un sitio administrado por una organización sin fines de lucro que digitaliza archivos oficiales civiles y religiosos del mundo entero, pero también los usuarios pueden subir, a título personal, documentos que consideran útiles.
¿Una Gardelle en la familia?
De su madre, María Berta, Family Search dice que nació en Toulouse el 14 de junio de 1865 y murió en Buenos Aires el 7 de julio de 1943; que sus padres fueron Vital Jean Gardès (1835-1903) y Helene Cunegonde Jeanne Camares (1839-1931), y que tuvo un hermano, Jean Marie, nacido en 1863 y fallecido en 1935, el mismo año de la trágica muerte de Gardel en Medellín, Colombia.
El árbol genealógico, cuya veracidad sería motivo de una investigación que no es la razón de esta nota, puede seguirse varias generaciones hacia atrás. Al menos ocho, hasta comienzos del siglo XVII, cuando Manaud Gardès se casó con… Thoinette Gardelle. Casualidad, manipulación o simplemente predestinación, es difícil que el joven Gardel haya sabido de esta presunta antepasada.
Más allá de los datos y testimonios, seguramente la polémica continuará. Aunque todo indica que al menos por este año será más productivo debatir con los hermanos uruguayos sobre dónde se juega mejor fútbol. Y en eso no hay dudas. ¿O sí?

























